¿El vapor de agua puede matar al coronavirus?

¿El vapor de agua puede matar al coronavirus?

Desde la expansión del coronavirus a nivel mundial, la desinformación se hizo notar entre los espacios digitales. Muchas personas compartieron recetas caseras para combatir el COVID-19, asegurando que ingerir líquidos calientes ayudaba a eliminar el virus de nuestro sistema. Todas estas afirmaciones son falsas, incluso la que circuló durante Marzo de este año, la cual asegura que el vapor de agua puede matar al coronavirus.

La declaración es falsa sin ningún soporte científico. ¿Qué ocurrió a comienzos del brote de la pandemia? A continuación algunas explicaciones.

Recetas caseras para “eliminar” el virus

En adición a la información circulada sobre que el vapor de agua puede matar al coronavirus, otros usuarios de internet agregaron ingredientes a la terapia como naranja, limón y menta. Incluso se recomendaron recetas con jengibre, cayena, eucalipto, aceites de menta, dientes de ajo, etc. La justificación de dichas recetas caseras se basaba en que el calor mataría al coronavirus entre el conducto nasal y garganta, impidiendo que llegase a las vías respiratorias principales.

Las afirmaciones aconsejaban hervir el agua y luego colocar la cara sobre el vapor. Inhalar por unos 15 minutos o hasta el tiempo que la persona pueda resistir. Si bien la terapia con vapor de agua es funcional para la congestión de bronquios, puede llegar a ser contraproducente para personas sanas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no respaldó la eficacia del tratamiento casero para curar el coronavirus. Desde su brote hasta la fecha, no existe una cura definitiva para el COVID-19 y científicos expertos aseguran que solo será posible erradicar el virus con una vacuna, todavía en producción.

¿En qué ayuda realmente el vapor de agua?

La terapia de vapor de agua suele reducir la mucosidad, como un tratamiento complementario al resfriado común. Sin embargo, faltan estudios que evidencien su utilidad en todos los casos de congestión general.

La Asociación Española de Pediatría publicó un estudio sobre los evidentes riesgos de quemaduras que presenta la terapia de vapor de agua. De no tener cuidado, la persona puede exponerse por más tiempo del debido ante el vapor o quemarse con el recipiente en sí, debido a que su cabeza está cubierta con una toalla y reduce la visibilidad.

La American Burn Association explicó que, el agua caliente quema la piel en el punto de ebullición de 100°C. Incluso, basta estar expuesto al agua a 60°C para causar una quemadura superficial en la dermis. Nuevamente, las afirmaciones de que el vapor de agua puede matar al coronavirus son falsas y solo conducen a riesgos de salud.

¿El vapor de agua puede matar al coronavirus?

El origen del malentendido

Durante el mes de Marzo, el ginecólogo Mario Pesaresi recomendó la terapia vahos, en vista de que, la OMS había anunciado que el virus se desactiva frente a 56 grados de temperatura. En la página oficial de la Organización no se encuentra tal anuncio. Por los momentos, no existe información que indique a partir de qué momento el virus puede desactivarse. Solo se mantienen hipótesis sobre su poca resistencia ante elevadas temperaturas, pero nada confirmado. Del mismo modo que, tampoco hay pruebas contundentes de que el clima impacta en la propagación del coronavirus.

Medidas preventivas generales

Como medidas de seguridad para reducir la propagación del virus, los ciudadanos recurren a diferentes métodos de limpieza para desinfectar áreas de uso comunes, sus hogares e implementos de uso personal. Desde el uso con soluciones de cloro o vinagre hasta la ejecución de vapor de agua, como método para esterilizar equipos.

Del mismo modo como ocurre con las falsas declaraciones sobre el vapor de agua, no se tiene claro todavía si el vapor sobre superficies planas elimina en su totalidad la presencia del COVID-19. Lo que sí recomiendan, es reforzar la limpieza con jabón y agua caliente, en vista de que, el jabón y el antibacterial disuelve la capa externa del virus.

La preocupación por las prendas textiles y su medio de contagio también impulsa a las personas a buscar opciones de limpieza. La declaración inicial de la OMS sobre el coronavirus informa sobre la transmisión a través de gotas generadas desde una persona infectada, ya sea por medio de la tos o estornudo. Cualquier persona se puede infectar al respirar cerca de alguien infectado o tocar superficies contaminadas y luego tocarse ojos, nariz y boca. Si ese es el panorama, ¿cómo pueden tomarse medidas preventivas con las prendas de vestir y otros textiles?

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades aconsejan limpiar en lavadoras las prendas que son expuestas al contacto con otras personas. Si quiere mayor seguridad, puede usar el agua caliente a la temperatura máxima que la prenda resista, así como el secado.

Se desconoce el tiempo que permanece un establecimiento infectado por el COVID-19. Se deberán tomar en cuenta los tamaños de cada espacio y su sistema de ventilación. Para minimizar la dispersión del virus en el aire, no sacudir la ropa usada dentro del hogar o establecimiento. También es recomendable lavar el cesto de la ropa sucia semanalmente, basta con jabón o desinfectante en su superficie.

De ser necesario lavar la ropa fuera del hogar, lo mejor es asistir a la lavandería en horarios de poca gente, utilizar guantes desechables y no tocarse la cara mientras se maneja la ropa y aparatos dentro del recinto. De igual forma, al llegar a casa, lavar el cesto de ropa sucia.

En cuanto a otras medidas generales de prevención contra el COVID-19, los miembros de la comunidad pueden limpiar rutinariamente mesas, interruptores de luz, inodoros, grifos y aparatos electrónicos de uso frecuente. En el proceso de limpieza, se recomienda utilizar guantes desechables y evitar mezclar productos químicos, porque pueden desencadenar problemas de salud en quien está limpiando, como también dañar el material.

Es importante recordar que todavía se están descubriendo hallazgos sobre el coronavirus y su impacto. La desinformación desencadena efectos negativos en la población, por lo que es mejor mantenerse atento a los informes oficiales de la OMS.

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