La taxonomía de Bloom: ¿qué es y para lo qué sirve?

La taxonomía de Bloom: ¿qué es y para lo qué sirve?

Comúnmente, en el ámbito educativo se necesitan herramientas que apoyen el proceso de enseñanza al momento de diseñar las actividades didácticas. Porque cada actividad didáctica requiere de la definición de un contenido, un objetivo de aprendizaje y un instrumento de evaluación. Un trabajo que toma bastante tiempo, para preparar al educador con la suficiente claridad y precisión, antes de impartir las enseñanzas.

En la docencia, se cuenta con la taxonomía de Bloom, una herramienta que ayuda a ordenar y clasificar la forma de enseñar y por ende, la forma de aprender. Pues, categorizar los aprendizajes trae como consecuencia que se elabore una mejor y más detallada planificación de las actividades educativas por parte de los docentes.

¿Qué es la taxonomía de Bloom?

En 1956, un equipo de pedagogos liderado por Benjamín Bloom publicó un trabajo de investigación titulado: “Taxonomía de objetivos educacionales”. Una taxonomía que distinguió seis niveles de conocimientos, graduales y progresivos, estipulando que, para avanzar de nivel, hay que haber comprendido el nivel anterior.

En otras palabras, Benjamín Bloom desarrolló una jerarquía de objetivos educacionales que los alumnos deben alcanzar para tener dominio de una asignatura. Como consecuencia, esta taxonomía organizó el aprendizaje en tres dominios, los que catalogó de acuerdo con las destrezas a desarrollar durante las actividades didácticas.

Esta lista de habilidades indica que una vez desarrolladas, garantiza la adquisición de nuevos conocimientos, los que se pueden evaluar para comprobarlo. Es decir, la taxonomía de Bloom establece que, posterior a un proceso de enseñanza-aprendizaje, los alumnos habrán desarrollado nuevas habilidades y adquirido nuevos conocimientos. Porque dentro de la jerarquía de objetivos educacionales, no es posible alcanzar un objetivo superior sin haber alcanzado un objetivo inferior.

En consecuencia, para abarcar todos los ámbitos del aprendizaje, la taxonomía de Bloom distingue tres dominios: uno cognitivo, uno afectivo y otro, psicomotor.

La taxonomía de Bloom: ¿qué es y para lo qué sirve?
Benjamin Bloom (1913 – 1999)

Dominio cognitivo

En la taxonomía, el dominio cognitivo concierne al área intelectual, consta de seis divisiones jerarquizadas: conocimiento, comprensión, aplicación, análisis, síntesis y evaluación. Bajo este dominio, se observa la comprensión de los nuevos contenidos y la capacidad crítica de pensamiento.

Dominio afectivo

A través de cinco niveles jerarquizados denominados: recepción, respuesta, valoración, organización y caracterización, se alcanza el dominio afectivo, referido al área emocional. Bajo este dominio, se observa cómo reaccionan emocionalmente los alumnos ante un contenido educativo.

Dominio psicomotor

El dominio psicomotor se refiere al área conductual y de destrezas motoras, el cual comprende cinco niveles jerarquizados a considerar: percepción, predisposición, respuesta guiada, respuesta mecánica y respuesta completa evidente. Bajo este dominio, se observan las habilidades motrices para manejar físicamente objetos o  herramientas.

¿Para qué sirve la taxonomía de Bloom?

En el ámbito educativo, la taxonomía de Bloom sirve, fundamentalmente, para:

  • Redactar objetivos de aprendizaje.
  • Diseñar indicadores en instrumentos de evaluación.

Sin duda, es de gran utilidad y eficiencia para establecer los objetivos de aprendizaje y entonces, planificar, adecuadamente, el proceso de enseñanza-aprendizaje. También, es útil para diseñar indicadores apropiados para asegurar que los instrumentos de evaluación realmente miden el logro del aprendizaje.

No hay que olvidar que, para realizar una buena planificación: hay que tener clara el área de aprendizaje, los objetivos planteados, los instrumentos de evaluación y las actividades a realizar.

Redacción de objetivos de aprendizaje

Un objetivo de aprendizaje es una afirmación que indica de forma clara y precisa, lo que el estudiante debe demostrar al concluir el aprendizaje. En consecuencia, las actividades didácticas que se planifiquen para el aprendizaje, deben incluir afirmaciones que sean observables, medibles y evaluables.

Para redactar estas afirmaciones es de suma utilidad, el uso de la jerarquía de verbos establecida por la taxonomía de Bloom. Si se quiere lograr un aprendizaje efectivo, entonces el proceso de enseñar debe considerar una redacción apropiada de los objetivos de aprendizaje. Por lo que se recomienda, seguir los siguientes pasos:

  • Escribir un verbo en presente subjuntivo que especifique el aprendizaje (verbo).
  • Redactar la acción, que debe ser acorde con el contenido que se aprenderá (acción).
  • Indicar a través de qué o mediante qué se realizará la acción (cómo).
  • Definir el comportamiento que se espera alcanzar (finalidad).

Mientras más específica y detalladamente se sigan estos pasos, mejor será la redacción de los objetivos de aprendizaje.

Diseño de indicadores en instrumentos de evaluación

La forma de medir la eficiencia del proceso de aprendizaje es a través de una medición que se hace aplicando instrumentos de evaluación. Todos los instrumentos de evaluación requieren de la definición de indicadores que garanticen que al medirlos, exista un proceso real de aprendizaje.

La taxonomía de Bloom es una herramienta muy útil y eficiente para el diseño de indicadores en  instrumentos de evaluación. Entonces, para diseñar, apropiadamente, los indicadores, que permiten evaluar el aprendizaje, es necesario realizar los siguientes pasos:

  • Escribir un verbo operativo observable, cuantificable y realizable, usando los verbos de la taxonomía, como por ejemplo: analiza, aporta, construye, debate, defiende, desarrolla, demuestra, defiende, ejerce, evalúa, fundamenta, sustenta.
  • Definir el contenido o materia sobre la cual se desarrolla la acción del verbo, como por ejemplo: obras literarias, piezas musicales, figuras geométricas, polinomios, fórmulas químicas.
  • Establecer la distinción o forma en la que el verbo operativo se realizará, como por ejemplo: apropiadamente, con claridad, con exactitud, de forma atenta y reflexiva, convenientemente.
  • Describir el contexto donde se espera la acción, ya sea en expresión de ideas, procedimientos o actitudes, como por ejemplo: en parejas, en colaboración, delante del grupo, en casa.
  • Chequear la congruencia de los indicadores con los objetivos de aprendizaje y con los cambios esperados producto de ellos.

Como un referente en el quehacer educativo, la taxonomía de Bloom coadyuva a planificar, apropiadamente, la enseñanza y garantizar que ocurra la formación. Apoyando a los docentes, en la elaboración del diseño instruccional, donde queden registrados para cada actividad didáctica, tanto los objetivos de aprendizaje como los indicadores en instrumentos de evaluación.

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