Objetivos razonables: ¿poblar Marte o poblar Venus?

Objetivos razonables: ¿poblar Marte o poblar Venus?

La intención del ser humano por poblar otros planetas de nuestro sistema solar ha existido desde siempre, mas allá de si es no posible. En tal sentido, las opciones se encuentran entre poblar Marte o poblar Venus.

Ambos planetas están a una relativa distancia del Planeta Tierra. Esto significa que, si las condiciones atmosféricas de estos planetas son idóneas, podrían enviarse sondas exploratorias, eventualmente naves tripuladas y por último (una vez que se haya realizado una terraformación) “colonizadores” espaciales.

¿Cuál de estos planetas es el más viable para ser poblado? Dicho de otra manera: ¿Qué es más razonable en términos de recursos y eficiencia, poblar Marte o poblar Venus? Estas preguntas son la columna vertebral de este artículo, por lo que aquí encontrarás algunas respuestas a las mismas.

Algunos preparativos

Poblar un planeta es el último paso en una larga cadena de esfuerzos. Para poder poblar Marte o Venus, independientemente del caso, harían falta una inmensa cantidad de estudios previos, experimentos y exploraciones que permitan acumular datos sobre cada uno de los cuerpos celestes.

En tal sentido, para determinar cuál planeta sería más razonable poblar, es necesario considerar cuál de ellos es más sencillo o accesible para ser conocido. Como para poblar un planeta hace falta conocer su atmósfera, su núcleo y sus formaciones geológicas la posibilidad de estudiarlo es esencial.

Dicho eso, poblar Marte resulta mucho más viable que poblar Venus. Debido a las condiciones atmosféricas de Venus, este ha resultado mucho más difícil de estudiar que Marte, debido a que la vida útil de las sondas que han logrado aterrizar en su superficie es muy reducida. Esto se debe a la alta presión atmosférica y a las altas temperaturas del planeta.

Marte, por su lado, representa una opción mucho más factible en este sentido. De hecho, actualmente se encuentra en Marte la sonda InSight (Exploración interior usando investigaciones sísmicas, geodesia y transmisión de calor) cuyo objetivo es comprender mejor al planeta. A pesar de que uno de sus instrumentos más importantes parece haber perdido su operatividad científica. De igual manera en Marte las probabilidades de que una sonda aterrice correctamente y se realicen experimentos de forma exitosa en mucho más elevada que en Venus.

Poblar Marte o Venus a través de la terraformación

Pues bien, para poblar un planeta con vida terrestre es necesario generar las condiciones más similares a la Tierra posible, o incluso, intentar lo que los científicos llaman Paraterraformación, lo cual consiste en conquistar solo una porción del planeta aplicando todas las herramientas necesarias para emular las condiciones atmosféricas que propicien la vida.

Para poblar Marte haría falta bombardear sus polos con bombas de hidrógeno. Estas desencadenarían una serie de reacciones como el derretimiento de los polos (conformados en su mayoría por agua en estado sólido) lo cual distribuiría el agua por el planeta, además de elevar los niveles de dióxido de carbono presentes en la atmósfera.

Eso solventaría el primer “problema”, el del agua. Luego sería necesario elevar la presión atmosférica introduciendo grandes cantidades de gases, entre los cuales deberían necesariamente figurar el oxigeno, nitrógeno y demás gases presentes en nuestra atmósfera terrestre. Por último haría falta emular el campo magnético terrestre, ya que el campo magnetico marciano está inactivo desde hace miles de años.

Estos supuestos son apenas factibles en el planeta Rojo. En Venus, por su parte, la Terraformación parece una vía demasiado difícil, por lo que los proyectos para poblar Venus han ido más por la vía de la paraterraformación. Tal como plantea el proyecto HAVOC, quienes apuestan por poblar Venus optando por crear verdaderas ciudades flotantes.

Esto se debe a que solo en determinadas latitudes y alturas de Venus es posible emular un entorno similar al de la vida terrestre. Aunque se trata de otra posibilidad, las grandes dificultades que eso conllevaría conducen a considerar nuevamente a Marte como la mejor opción.

Objetivos razonables: ¿poblar Marte o poblar Venus?

Las dificultades del proyecto HAVOC

El proyecto HAVOC consiste esencialmente en habitar Venus en ciudades flotantes. La verdad es que la temperatura de Venus, de 462° Celsius, es obviamente insoportable para el hombre. Sin embargo, en ciertas posiciones del planeta la temperatura baja a niveles tolerables, si además no se desciende hacia la superficie, sería posible la vida en dicho planeta.

No obstante, el problema de todo esto radicaría en la autonomía de las ciudades flotantes. Estas tendrían que estar preparadas para innumerables escenarios adversos, para poder hacerles frente en un planeta inhóspito como Venus.

Al tratarse de un planeta tan caliente, con una presión atmosférica equivalente a 90 atmósferas terrestres y con una alta presencia de tormentas eléctricas, Venus es uno de los retos más grandes y poco razonables para llevar vida humana. Por ello, aunque algunos argumentan que está más cerca de la Tierra que Marte, igualmente sus otros puntos en contra parecen pesar mucho más.

Algunos matices finales

Pues bien, esto no significa que poblar Marte sea cualquier cosa. Realmente, incluso la afirmación de que sea más razonable que Venus también es muy discutible. En ambos casos hace falta una gran inversión y cooperación incluso de escala mundial, puesto que se trata de una proeza enorme.

Incluso cuando parece que poblar Marte es más razonable, no deja de ser algo muy difícil. Sería necesario, como ya se mencionó, emular la temperatura terrestre, su presión atmosférica, sus biomas y sobre todo un campo magnético que impida la fuga de gases hacia el exterior. Todos esos requisitos no podrían alcanzarse fácilmente con esfuerzos parciales. En cambio, haría falta una verdadera cooperación internacional para hacer posible el sueño de poblar Marte. Esto último sería lo más probable y razonable, considerando que es mucho más sencillo su estudio. 

Aún en la actualidad estamos expectantes ante lo que pueda seguir revelando la sonda InSight. Si bien está parcialmente “ciega”, aún sus lecturas de los movimientos sísmicos podrían revelar mucho sobre las capas tectónicas del gigante rojo.

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