Colaboraciones

Aquí encontrarás todos los artículos escritos por los colaboradores de Amazings ordenados por fecha para que no te pierdas ni uno.

Cuando la NASA construía aerogeneradores

Estamos a principios de los años 70 y los Estados Unidos están siendo desangrados, económica y físicamente, por la guerra de Vietnam. La NASA empieza a darse cuenta que el programa Apolo se acaba mientras su presupuesto se reduce espectacularmente. En ese momento, el Secretario de Interior del estado de Puerto Rico preguntó en el centro John H. Glenn (entonces centro Lewis) si la NASA estaría dispuesta a diseñar un aerogenerador para una pequeña y aislada isla.

Turbina gigante de Charles Brush | Imagen

El viento es una energía abundante pero controlarlo de forma  eficiente no es un problema fácil. El aerogenerador de esta primera imagen es la turbina construida por Charles F. Brush en 1888. Tenía 144 palas de madera de 17 metros de longitud y tan sólo 12 kW de producción máxima. Y se trataba del diseño mas avanzado a finales del siglo XIX. Para mejorar estos resultados se necesitaba mucha ciencia, especialmente aerodinámica,  y el arranque de la aviación parecía una oportunidad en ese sentido.

Un pionero olvidado, el danés Poul la Cour, fue el primero en utilizar túneles de viento para demostrar los molinos tenia mucho mas rendimiento utilizando menos palas y haciéndolas girar más rápido. Sin embargo, durante más de medio siglo, apenas se vieron avances en este campo. Por eso, en la década de los 70, los molinos eólicos eran una tecnológica que parecía destinada al olvido. El petróleo costaba 1,8 dólares por un barril de 200 litros. Si algún día escaseaba, la energía nuclear prometía un relevo muy barato y seguro.

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¡Feliz cumpleaños mundo!

En el principio Dios creó el cielo y la tierra (Gén. 1.1). Este principio de los tiempos, de acuerdo con nuestra cronología, ocurrió al principio de la noche anterior al día 23 de octubre del año 710 del Calendario Juliano.

En 1650, el Arzobispo irlandés James Ussher publicó sus Annales Veteris Testamenti, a prima mundi origine deducti, una obra en la que establecía una cronología de los acontecimientos pasados, basándose a partes iguales en su estudio del Antiguo Testamento, en diversas consideraciones teológicas y, sobre todo, una imaginación desbordante. Como hemos visto, la cronología de Ussher fijaba el principio de la creación bíblica en el año 710 del calendario de Scaliger, es decir, el año 4004 a.C., y más concretamente al comienzo de la noche del 22 al 23 de octubre. Leer más »

El físico español que se codeaba con Einstein

Blas Cabrera

Si ha habido un momento prolífico en la historia de la Física, ese ha sido el comienzo del Siglo XX. Capitaneados por Einstein y su Teoría de la Relatividad, decenas de científicos de todo el mundo participaron en la evolución de una nueva física que aún a día resulta novedosa y sorprendente. Nombres como Schrödinger, Heisenberg, Weiss, Curie… son constantes en los artículos técnicos y de divulgación y conocidos por todos nosotros; físicos y matemáticos nacidos en Francia, Inglaterra, Suiza, Alemania, Estados Unidos…

Pero… ¿dónde están los españoles? ¿No hubo ningún nacido en la península Ibérica que participase en tan críticos años para la sociedad? Pues de hecho, los hubo, pero quizás por esa sempiterna manía que tenemos los españoles de desprestigiar nuestros propios éxitos, nadie recuerda sus nombres, pese a que entre ellos hubo figuras cuyos trabajos destacaron como de gran importancia para los inicios de las “nuevas ciencias”.

Este es el caso del físico canario Blas Cabrera. Leer más »

De cómo unas lecciones de natación y una enfermedad salvaron a Taiwán

A finales de 1949, los acontecimientos no pintaban bien para el estadista chino Chiang Kai-shek y sus fuerzas nacionalistas. Dos millones de estos  nacionalistas huyeron sólo de la parte continental china a Taiwan,  y ahora los comunistas parecía que tenían el momento idóneo para por fin invadir la isla.

A pesar de que las fuerzas comunistas tenían una gran experiencia en operaciones anfibias y probablemente la invasión habría tenido éxito, la operación nunca sucedió.

¿Cual fue la razón para la salvación de Taiwan?

Schistosoma japonicum

Pues nada más y nada menos que el Shistosoma japonicum, un importante parásito y uno de los principales agentes infecciosos de la Esquistosomiasis. Una enfermedad parasitaria muy común en Asia, África y América del Sur, donde es considerada la segunda enfermedad más devastadora después de la malaria.

A falta de embarcaciones adecuadas para la invasión, los grandes jefes militares comunistas sabían que iban a tener que depender de los pequeños juncos, para transportar a los soldados a través del Estrecho de Taiwan. Sin embargo, las instalaciones portuarias en Taiwan no eran las adecuadas, además con los juncos, no serían capaces de acercarse lo suficiente a la costa para desembarcar sus tropas directamente a tierra firme.

La solución de los mandatarios chinos era muy simple… Las tropas llegarían a nado hasta las playas de invasión.

Como preparación y dado el alto índice de gente que no sabía nadar, las tropas militares comunistas planificaron unas clases de natación en los canales del Continente. Durante varios meses los soldados recibieron estrictas y intensas lecciones de natación como preparación para la gran invasión de Taiwan.

Sin embargo, la planificada invasión tuvo un gran contratiempo, los canales de agua se infestaron con Shistosoma japonicum y los soldados comenzaron a enfermar poco después de los eventuales cursillos. Finalmente se estima que entre 30.000 y 50.000 soldados de operaciones de élite chinos, sufrieron los efectos del temido parásito y por tanto no estuvieron en condiciones de participar en la operación.

El inoportuno brote retrasó la invasión seis meses y antes de poder montar una nueva operación, comenzó la guerra de Corea y buques de guerra estadounidenses se posicionaron en el estrecho de Taiwan. La ventana posible para esta única oportunidad se había cerrado.

Noticia original del U.S. Naval Institute recogida del artículo original de J.R. Kierman en 1959, “El golpe de suerte que salvó Formosa“. Subido a la red gentilmente por Carolyn Cather en formato pdf.

La estupidez no es un asunto privado

Pajín y su pulsera | Viñeta. JRMora

La nueva ministra de Sanidad, Leire Pajín, usa la pulsera Power Balance, un votante pide explicaciones al PSOE en Twitter y el portavoz del partido en las redes sociales le responde: “No entendemos muy bien qué explicación quieres. No nos vamos a pronunciar sobre prendas o adornos. Son temas personales”. Ocurría hace unas horas, poco después de que José Luis Rodríguez Zapatero anunciara los cambios en su Gabinete que encumbran a Pajín y sus pulseras Power Balance. Porque tiene varias.


No había visto el intercambio de ‘tuits’ de marras hasta que lo ha publicado Jose A. Pérez en Mi Mesa Cojea y me parece un escándalo sobre otro. El primero es que alguien que confía en productos milagro sea designada titular de Sanidad y tenga la desvergüenza de aceptar el cargo. El segundo es que el ‘community manager’ del partido en el poder tenga la cara dura de decir que alardear de usar la timopulsera es algo personal. No, no lo es. La estupidez, cuando se pone al frente de la cosa pública, es un asunto público. Leer más »

Veloz transferencia de conocimiento científico

La cuestión de cómo llega el conocimiento científico a la ciudadanía me preocupa. Porque, habitualmente, el tiempo que transcurre entre que algo se descubre y se incorpora a los paradigmas es más o menos largo. Pero de los paradigmas a la escuela, el lugar tradicional de transmisión del saber, hay otro techo. Que si se actualiza el libro de texto, que si se actualiza el o la docente… Total, que el proceso se alarga mucho. Décadas, a veces. Que yo recuerdo haberme examinado de cosas anteriores a la tectónica de placas porque uno de los profesores que me dio clases no estaba suficientemente actualizado. Y eso que yo fui alumno a finales de los 70 y en la década de los 80.

Bueno. Se alargaba. Ahora no tanto. Ahora, la transferencia del conocimiento científico ha tomado mucha velocidad. Porque los medios tienen a personal muy formado, muy capaz de leer revistas científicas y trasladar su contenido a las noticias.

Un buen ejemplo es éste artículo que me facilita Javier Cabello (una de las autoridades en Ecología en España, sin duda). Habla de repercusiones sobre la función respiratoria en voluntarios que trabajaron en tareas de limpieza del vertido del “Prestige”. Un estudio hecho por el grupo que encabeza la doctora Gema Rodríguez Trigo. Que concluye que existen síntomas respiratorios persistentes y daño cromosómico en las células pulmonares.

Al trabajo de ese equipo sanitario e investigador ya había prestado atención la prensa en 2007, tres años antes de la publicación del artículo científico. Explicaba tanto la finalidad del estudio como cuestiones sobre su metodología. Pero es que, dos días después de su aparición en la revista científica, y cuando digo dos días me refiero exactamente a dos días, los resultados también eran recogidos por la prensa (gracias de nuevo, Javier, por el link).

Es curioso que la velocidad con la que el conocimiento llega a la población se acelere si nos saltamos la escuela…

Otra cuestión es si el conocimiento ha tenido o no impacto en la población. Es decir, si se está formando a la gente para que sea capaz de procesar esa información e incorporarla a sus decisiones. Los equipos científicos han hecho su trabajo (magníficamente). Las y los periodistas también. ¿Y la gente en general? ¿Ha hecho su parte, la de aprender a pensar, a procesar la noticia y a incorporarla en sus tomas de decisiones? Te juro que tengo muchas dudas. Y es que la escuela del siglo XIX no funciona en el siglo XXI. Porque no se trata de hacer acopio de conocimientos, sino de crear una relación personal con el saber.

¿A ver si el sistema educativo se ha convertido en un lugar donde vas a buscar certificados en vez de aprendizaje?

La falsa leyenda del puente matemático

Desde el puente de Silver Street, en Cambridge, mirando al sur vemos un embarcadero de punters, donde los turistas pagan entre 12 y 15 libras, dependiendo de la negociación con el estudiante que te haga la oferta, por una hora de recorrido sobre el río Cam. A la izquierda, haciendo esquina, está el pub The Anchor, que se llamaba en los años 60 The Riverside Jazz Club, y donde tocaba un músico llamado Sid “The Beat” Barrett. El joven estudiante Roger Keith Barrett iba seguido a ese bar a escuchar a la banda local y adoptó el sobrenombre de Syd por la coincidencia de apellido con el bajista del pub. Syd Barrett fundaría con sus colegas pocos años después el grupo Pink Floyd. Hoy hay una placa en The Anchor que cuenta esta historia.

Mirando al norte desde el mismo puente, un detalle abarca toda la atención: un puente de madera que cruza el río uniendo las dos partes del Queens’ College. Le llaman el puente matemático, y es posible que, mientras lo observa, alguien le cuente la siguiente historia que, ya les adelanto, es falsa:

Este puente fue diseñado por Isaac Newton, quien usó para su construcción simples tablas de madera dispuestas de tal modo que no necesitaban clavos, tuercas ni tornillos, desafiando así a su propia ley de la gravedad. Un día varios estudiantes lo desmontaron con el propósito de recrearlo más tarde, pero no pudieron, y entonces sí que necesitaron tuercas y tornillos.

Es cierto que originalmente el puente no estaba en su ubicación actual, sino algo más al norte, a la altura del Trinity College, donde efectivamente Sir Isaac Newton tenía su fellowship (todo profestor y alumno de la Universidad de Cambridge pertenecen a alguno de los colleges de la ciudad, y la unión de todos los colleges es lo que forma la Universidad).

Pero resulta que el puente se construyó por primera vez en 1749, veintidós años después de que Newton muriera. El diseñador se llamaba William Etheridge y el constructor James Essex. El puente se reconstruyó en 1866 y 1905. El diseño original ya incluía las tuercas y tornillos para mantenerlo firme.

Las juntas están, en cualquier caso, lo suficientemente escondidas como para creer que las tablas de madera se sostienen sin ayuda.

Total, que el puente en sí es bonito y su diseño suficientemente complejo para ser admirado sin necesidad de inventar historias fantásticas sobre él. Creo que esta argumentación me suena de algo…

En cualquier caso, ya que parece que Newton no tuvo intención de desafiar a la ley de la gravedad, os presento a otros genios de Cambridge que sí lo hacen. Esperemos que la gravedad no se les rebote un día:

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El Carbono 14 para torpes

Cuando escribimos un post sobre ciencia en una página de divulgación como ésta podemos caer en el error de asumir que los lectores van a ser capaces de entender aquello sobre lo que queremos hablar; sin embargo, esto no tiene porqué ser necesariamente así. Mi libro de ciencia favorito, Una breve historia del tiempo, de Stephen Hawking, no contiene ni una sola fórmula matemática, lo que facilita la comprensión de las conclusiones del autor sin perdernos en unas complicadas matemáticas. El lector no familiarizado con la física ni con las matemáticas no tiene más remedio que creer que lo que lee es cierto, ya que no dispone de medios para comprobarlo por sí mismo.

Aunque pueda cotejar la información en otras publicaciones, son otros científicos con los conocimientos necesarios quienes únicamente pueden certificar la autenticidad de lo escrito. Afortunadamente, cualquier persona que se esfuerce en estudiar puede llegar a comprender la ciencia e incluso llegar a «hacer ciencia» por sí mismo. La ciencia no es, como si dijéramos, una religión, y la comunidad científica tiene como sana costumbre basar su modus operandi en el escepticismo: Ningún experimento se da nunca por válido hasta que ha sido repetido al menos por otro equipo de científicos por sus propios medios con resultados satisfactorios. Por eso animo a los lectores de este post a examinarlo con espíritu crítico, cotejando lo que aquí diré en otras partes si el interés por la materia le mueve a ello y criticando sin pudor cualquier información que se demuestre errónea. Como debe ser.

Hoy voy a contar la peculiar historia del carbono 14 (14C). Este raro y escaso elemento de la naturaleza es desde hace mucho tiempo un asiduo protagonista en las noticias sobre ciencia e historia. Gracias a las dataciones por el método del carbono 14 ha podido establecerse una cronología absoluta de las edades y la evolución del hombre desde la prehistoria hasta nuestros días. Esto lo convierte en una valiosísima herramienta para el estudio de nuestro pasado.

Pero empecemos desde el principio: ¿qué es el carbono 14? ¿de dónde procede? y sobre todo ¿cómo se utiliza para determinar la antigüedad de algo? Leer más »

Una breve historia impresionista de la trigonometría II: de Arabia a Europa

En el presente artículo, vamos a continuar nuestro repaso a la historia de la trigonometría aportando breves destellos de información.

En la primera parte de esta historia, vimos el origen etimológico de la palabra trigonometría, sus orígenes en la antigua Babilonia y el Egipto de las pirámides, la consolidación en la Grecia clásica y las últimas aportaciones de los matemáticos hindúes.

Los Árabes

La matemática árabe y, en particular, la trigonometría, se alimentó fundamentalmente de la Grecia clásica por un lado y de la India por el otro. De hecho, la mayor parte de los trabajos hindúes fueron no sólo traducidos por matemáticos árabes y persas, sino que también extendieron muchos resultados, alejando la trigonometría de las meras aplicaciones, que era lo que fundamentalmente se hacía hasta esos momentos. Una de sus aportaciones más singulares fue la de tomar r=1 en la circunferencia goniométrica, a diferencia de los antiguos griegos que usaban r=60. De hecho, algunos historiadores apuntan a que en este momento “aparece por primera vez la trigonometría real, en el sentido que el objeto de estudio pasan a ser los triángulos esféricos o planos y los ángulos y lados que los componen”. Leer más »

Estimado político

Estimado político,

Me dirijo a usted en su calidad de persona que toma decisiones de gobierno para su país y para sus habitantes.

A efectos de esta carta, da igual si ganó unas elecciones democráticas u obtuvo su puesto mediante alguna irregularidad electoral, por herencia, golpe de estado o cualquier otro procedimiento. También da igual si es o dice ser de derecha o de izquierda, o si alimenta la fantasía del “centro” ideológico; si es hombre o mujer, heterosexual, homosexual, bisexual, polisexual o asexuado. Resulta irrelevante también si actúa buscando beneficiar a sus conciudadanos o simplemente pretende su beneficio personal. Y no tiene ninguna importancia si usted es honrado o pillastre, o si trabaja de presidente, primer ministro, presidente de gobierno, caudillo, premier, diputado, senador, gobernador, presidente de provincia o comunidad autónoma, asambleísta, congresista, presidente municipal, edil, concejal, o en cualquier otra posición de responsabilidad en la toma de decisiones.

Sólo quiero que mire bien lo que hay a su alrededor, que a veces lo obvio se nos pasa de noche, y lo evalúe cuando deba tomar decisiones en el futuro, sobre todo si implican ciertas palabras extrañas, desusadas o en apariencia poco relevantes en la vida diaria. Que valore que aunque las palabras suenen ajenas, los conceptos que transmiten no lo son. Leer más »