Colaboraciones

Aquí encontrarás todos los artículos escritos por los colaboradores de Amazings ordenados por fecha para que no te pierdas ni uno.

La superstición en las pseudomedicinas

Hace unos días disfruté viendo Las vidas posibles de Mr. Nobody, una curiosa película de ciencia ficción que trata de la vida, en forma de recuerdos, del último mortal que queda en el planeta, con sus 118 añitos (el último mortal pero no el último ser humano, ya que la sociedad del año 2092…) En fin, no es es mi intención destripar el argumento de una película que recomiendo que veáis, sino compartir con vosotros la escena inicial.

Atentos:

Imagen de previsualización de YouTube

Fijaos en la última frase: “Llamamos a esto superstición de la paloma

¿De la paloma? Hombre, no digo yo que las palomas no sean supersticiosas (que lo son, como muy bien demostró el psicólogo conductista B. F. Skinner, y en uno de sus trabajos se basa la escena), pero si hay una especie supersticiosa esa es la nuestra, tan soberbiamente autodenominada Homo sapiens.

Tenemos una tendencia muy fuerte a considerar que si un suceso B está precedido en el tiempo por un suceso A es porque A ha causado B, sobre todo si la conexión temporal entre A y B ha sucedido en más de una ocasión. Es un error de razonamiento muy frecuente conocido como falacia post hoc ergo propter hoc.

En la escena la paloma ha aleteado antes de que se abriera la trampilla de la comida, así que está convencida de que cuando aletee, se abrirá. No encuentro ninguna diferencia entre la actitud de la paloma y la del deportista que usa siempre el mismo calzón con el que marcó dos goles en una final gloriosa de fútbol. Es lo mismo que cuando alguno de mis alumnos se empeña en contestar los exámenes (solo los exámenes, para que dure más) con el bolígrafo con el que una vez consiguió una calificación mayor a la esperada. Leer más »

El Efecto Mariposa: vaya ¿timo?

El aleteo de las alas de una mariposa hoy en Japón,
puede provocar mañana un huracán en Nueva York

En Matemáticas, una de las teorías más conocidas por el público en general quizás sea la Teoría del Caos. Y es muy posible, querido lector, que ya sepas de qué va. Y también es muy posible que tan sólo con leer el título de esta entrada, ya supieras que esta entrada trataría sobre el Caos. Claro, es hablar del Efecto Mariposa y automáticamente aparece la palabra caos en la cabeza de todos. De hecho, tengo la sensación de que para el público en general, el caos es el Efecto Mariposa.

Efecto Mariposa

Imagen extraída de Ciencia con alma y arte

Pero… ¿qué es (matemáticamente hablando) el Efecto Mariposa? ¿Lo llaman así los matemáticos? ¿Qué tiene que ver todo esto con el Caos? En el presente artículo, vamos a tratar de dar respuestas, a modo de breves pinceladas, a estas preguntas. Leer más »

Osos polares divergentes

¿Es cierto que el oso polar es mucho más antiguo de lo que se pensaba ya que existe desde hace 600.000 años? ¿Debemos preocuparnos por tratarse de una especie que se adapta demasiado despacio? Eso afirmaban ayer las noticias de diversos medios de todo el mundo, tanto generalistas como los especializados en divulgación científica.

Se referían al trabajo publicado en Science* por Frank Hailer y otros. Estos investigadores han comparado secuencias de ADN de varios osos de distintas especies (oso polar, oso pardo y oso negro). Sus conclusiones contradicen totalmente las hipótesis previamente aceptadas sobre el origen del gran depredador del Ártico.

El modelo previo, cuyas principales pruebas consistían en estudios con ADN mitocondrial, establecía que el oso polar está más emparentado con algunas poblaciones de osos pardos que con otras, y por tanto está “dentro” de la ramita genealógica de los osos pardos. Se trataría de una especie (o quizá mera subespecie de oso pardo) que evoluciona muy rápido y en una fecha muy reciente: hace entre 111.000 y 166.000 años.

Es decir, que cuando nuestros antepasados africanos ya llevaban un tiempo siendo Homo sapiens anatómicamente modernos, unos osos pardos estaban adaptándose al frío extremo y a la nieve, haciéndose a toda pastilla blancos, hipercarnívoros, de pie ancho y antideslizante, etcétera etcétera.

El nuevo estudio, que utiliza datos más completos y del genoma nuclear, concluye por el contrario que todos los osos pardos de la actualidad están más emparentados entre sí que con el oso blanco. Por tanto los osos polares quedan *fuera* del clado (ramita) de los osos pardos. La existencia de hibridación, sostienen los autores, confundía al modelo anterior. Además, estiman que los linajes de ambos tipos de oso, pardo y polar, se separaron hace 600.000 años.

Y éste es un dato que ha sido malinterpretado.

Veamos: a esos 600.000 años se le llama técnicamente tiempo de divergencia, en este caso tiempo de divergencia entre entre osos pardos actuales y osos polares actuales. Es una estimación de la fecha en la que vivió el antepasado común más reciente entre ambos grupos de poblaciones. Pero no es la fecha en la que surge ninguna de las dos especies.

Es decir, que no es necesariamente la fecha en la que empiezan a existir los osos polares (como dicen El País y otros medios). Un tiempo de divergencia tan antiguo significa que la adaptación al frío pudo producirse de forma más lenta de lo que se pensaba, y que el oso polar tal y como lo conocemos pudo realmente ser mucho más antiguo. Pero se trata de eso, de una posibilidad. De momento, con los datos disponibles, no podemos saber cuánto tiempo llevan los osos polares existiendo como tales. Y, por supuesto, tampoco podemos deducir que se trate de una especie “de adaptación lenta” (como dice Scientific American) o afirmar gran cosa acerca de su su habilidad para adaptarse o no, en el futuro, a un clima más cálido.

Para entender que tiempo de divergencia entre dos especies no es lo mismo que fecha de origen, veamos ejemplos que nos tocan más directamente.

La fecha de divergencia entre los humanos actuales y el hombre de Neandertal se ha estimado recientemente en medio millón de años, pero está bien probado que en esa época aún no existía ningún neandertal y tampoco ningún humano moderno (sí existían antepasados de ambos, más primitivos). Varios estudios estiman que los linajes del ser humano actual y del chimpancé divergieron hace unos 4-5 millones de años.

¿Significa esto que el Homo sapiens lleva 4 millones de años existiendo sobre la Tierra? Claro que no.

Sigamos: el tiempo de divergencia entre el hombre y el orangután sería todavía más antiguo; aproximadamente de 13 millones de años. ¿Es ésa la fecha en la que nosotros, o los orangutanes, “evolucionamos”?

El tiempo de divergencia entre nosotros y las vacas podría ser de 90 millones de años. Entonces ¿había humanos, y vacas, conviviendo con los tiranosaurios en el Cretácico? Y así podríamos seguir quizá hasta nuestra divergencia con esa “primera bacteria” que, según Punset, soltaba señales químicas preguntándose si había alguien más…

Para leer más: nota de prensa de BiK-F (aunque no ayuda con el malentendido); post de Ed Yong en Not Exactly Rocket Science, con excelentes esquemas.

ResearchBlogging.orgHailer, F., Kutschera, V., Hallstrom, B., Klassert, D., Fain, S., Leonard, J., Arnason, U., & Janke, A. (2012). Nuclear Genomic Sequences Reveal that Polar Bears Are an Old and Distinct Bear Lineage Science, 336 (6079), 344-347 DOI: 10.1126/science.1216424

366 curiosidades para descubrir el porqué de las cosas de cada día

En cierta ocasión, Paco Umbral espetó a Mercedes Milá, durante el programa de televisión “Queremos saber”, una de las frases que más famosas se han hecho y más se han repetido en las últimas dos décadas: “¡Yo he venido a aquí a hablar de mi libro!” y eso es lo que pretendo con este post que tan amablemente me permiten publicar en Amazings.es:

Ya está el listo que todo lo sabe: 366 curiosidades para descubrir el porqué de las cosas de cada día

El libro del que vengo a hablar es una recopilación de entradas que pretende dar respuesta a un buen puñado de porqués, cómos, cuándos y dóndes, y estoy seguro que hará las delicias de aquellos a los que les pirran las curiosidades y anécdotas, tal y como llevo publicando desde el año 2006 en mi blog.

Uno de los alicientes del libro es que más de un centenar de las curiosidades incluidas no han sido anteriormente publicadas en mi página  y el resto han sido revisadas, actualizadas o reescritas para tal ocasión.

La editorial que ha apostado por el lanzamiento es Lée|me Libros y las ilustraciones han sido realizadas en exclusiva por Marta Contreras.

Para el prólogo he contado con la inestimable y generosa colaboración de un grupo de bloggers entre los que se encuentra Miguel Artime (Maikelnai) y algún que otro colaborador y amigo de Amazings.es: Álvaro Ibañez (Alvy), José Jiménez Moltó (Kurioso), Carlos Urioste, Víctor Correal, Gina Tost, Eduardo Casado, Miguel Parada y Cayetano Gutiérrez Pérez.

Un cambio con mala pata

Imagen: | Hematíe falciforme

El nombre de anemia falciforme se debe a la anormal forma de hoz (del latín falx) que presentan los hematíes enfermos. Esta enfermedad afecta concretamente a la hemoglobina, la molécula encargada del transporte de oxígeno, y hace que forme grandes agregados fibrosos que se extienden a través de los hematíes deformándolos, de manera que pueden taponar los finos capilares e impedir el flujo sanguíneo. ¿Y por qué el nombre de anemia? Pues porque los hematíes falciformes son menos eficientes en el transporte de oxígeno y, además, no permanecen mucho tiempo en la sangre, lo que encaja con la definición de anemia de baja concentración de hemoglobina.

El origen de la enfermedad fue propuesto, de manera atrevida pero acertada, por Linus Pauling en 1949. Su hipótesis era que estaba causada por una variación específica aminoacídica de una cadena de hemoglobina (la hemoglobina es una proteína formada por cuatro cadenas de aminoácidos). Decíamos que era una hipótesis atrevida porque llegaba cuatro años antes de que Watson y Crick propusieran su modelo del ADN, con lo que atribuirle una enfermedad a una variación en un aminoácido era arriesgado. Leer más »

Disfrutando los logros del programa Apolo

Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación.

Historia de dos ciudades (Charles Dickens)

Como muchos aficionados a la astronáutica, recuerdo los años del programa Apolo con envidia. La sensación de avance, de revolución imparable, la euforia,  la borrachera de desarrollo tecnológico es algo que me habría gustado vivir. La comparación con esta triste época post-transbordador es demoledora. El sueño  parece muerto y, con los actuales presupuestos, puede costar décadas recuperarlo. No creo que llegue a ver un humano en Marte. Leer más »

El ascenso de Jacob Bronowski

Si hay una figura de la divulgación científica tan influyente como olvidada en el mundo hispano, es la del británico de origen polaco Jacob Bronowski (1908-1974).

Basta con hacer una pequeña encuesta en nuestro entorno más cercano, incluso entre los aficionados a la ciencia y su divulgación, para conocer cuántos lo conocen realmente. Pocos, muy pocos contestaran. Un hecho sorprendente, a la par que injusto, sobre todo si tenemos en cuenta que su obra documental El ascenso del hombre, emitida por la BBC en 1973, aparte de un éxito en el mundo anglosajón cuando fue emitida, fue la obra que inspiró la celebérrima Cosmos: un viaje personal de Carl Sagan.

Jacob Bronowski nació en Łódź (Polonia) el 18 de enero de 1908. Era el hijo mayor de Abram Bronowski, propietario de una firma comercial de mercería que exportaba sus productos a Inglaterra, y de Celia Flatto. Al comienzo de la Primera Guerra Mundial la familia Bronowski se vio obligada a huir hacia Alemania tras la ocupación de Polonia por parte de Rusia. En 1920, poco más de un año después del final de la Gran Guerra, fijaron su residencia definitiva en Londres. Fue una llegada difícil para un niño de 12 años en un nuevo país, del que desconocía totalmente el idioma, y tuvo que integrarse en el estricto sistema educativo de la Inglaterra de los años veinte. Estudió en la Central Foundation Boy’s School y fue allí donde nació su interés por la integración entre ciencia y humanidades, una obsesión que marcó su trayectoria y obra personal posterior. Como él mismo dijo: «Me crié para ser indiferente a la distinción entre la literatura y la ciencia, que en mi adolescencia eran simplemente dos idiomas para la experiencia con los que he aprendido conjuntamenteLeer más »

¿Cómo se hace un radiofármaco?

No hay dudas que las radiaciones ionizantes son nocivas, pero usadas de manera controlada pueden traer grandes beneficios para la salud. Las radiaciones ionizantes no gozan de una buena reputación, peor aún desde el accidente ocurrido en la central nuclear de Fukushima en Marzo del 2011. No vamos a negar que son perjudiciales, pero si vamos a tratar de reivindicarlas con la sociedad explicando su importancia en el diagnóstico y tratamiento de ciertos tipos de cáncer, por más irónico que parezca.

Básicamente, las radiaciones ionizantes engloban tanto a las ondas electromagnéticas como a las partículas subatómicas que, gracias a la energía que transportan, tienen la capacidad de desprender un electrón de cualquier otro átomo (un proceso conocido como ionización). Cuando una de nuestras biomoléculas pierde un electrón, se vuelve inestable y muy reactiva, afectando su función. Si el ADN es el perjudicado, se generan mutaciones que podrían desencadenar en la muerte de la célula o en el desarrollo de un cáncer.

Sin embargo, no todas las células de nuestro cuerpo presentan la misma sensibilidad a las radiaciones ionizantes. Por ejemplo, las células embrionarias y germinales son más radiosensibles que las células musculares y nerviosas.

En 1906, dos médicos franceses llamados Jean Bergonié y Louis Tribondeau, estudiaron el efecto de las radiaciones ionizantes sobre los tejidos de ratones y promulgaron su famosa Ley de la Radiosensibilidad, la cual se resume en que las células con una mayor actividad mitótica (mayor proliferación celular), menor diferenciación (células madre y multipotentes) y mayor actividad metabólica, son más radiosensibles. Y son precisamente estas características las que están presentes en las células cancerosas.

Entonces, ¿se podrían aprovechar las radiaciones ionizantes para matarlas? Leer más »

La ciencia del Titanic

Fue lo más avanzado en el arte de la construcción naval; no se escatimó ningún gasto en su construcción.

J. Bruce Ismay, director gerente de la White Star Line

A estas alturas, el que más y el que menos ha oído hablar del naufragio del Titanic, una tragedia que se desarrolló en medio del Atlántico tal día como hoy de hace cien años que ocupa un lugar especial en la memoria colectiva y que incluye todos los elementos de una película catastrofista de gran presupuesto. Dejando a un lado el aspecto trágico, la historia del Titanicproporciona buenos momentos para hablar de la ciencia que hay tras su construcción, hundimiento, descubrimiento y exploración de sus restos.

El Titanic por dentro. | Ilustración de Ken Marschall.

Antes de empezar, voy a introducir unos términos náuticos básicos de los que haré uso extensivo y que creo que todo el mundo debería conocer. En un barco, la parte delantera se denomina proa, la parte trasera, popa, el lado izquierdo, babor, y el lado derecho, estribor. Así, virar a babor significa hacer un giro hacia la izquierda y virar a estribor, girar a la derecha.

Construcción

Al construir el Titanic, mis socios y yo confiábamos en crear un buque que no fuera destruido por las amenazas del mar o los riesgos de la navegación. Los hechos han demostrado la inutilidad de esa esperanza.

J. Bruce Ismay en declaraciones a The Lewiston Daily Sun el 22 de abril de 1912

El Titanic fue el segundo de los tres trasatlánticos de la clase Olympic, un nuevo tipo de barco de pasajeros cuyo concepto era en el tamaño, el espacio, el lujo y la comodidad. Diseñados y construidos sin reparar en gastos por los astilleros Harland & Wolff de Belfast para la naviera White Star Line, se esperaba que plantaran cara a los nuevos trasatlánticos de la Cunard, el Lusitania y el Mauretania.

Aunque la White Star hacía tiempo que había abandonado la velocidad por la comodidad, los buques de la clase Olympic serían lo suficientemente rápidos para que la travesía entre Southampton y Nueva York se realizara en unos siete días, un par de días más de lo que tardaban sus rivales de la Cunard. Leer más »

El misterio de las neuronas

Las neuronas de tu sistema nervioso no solo son incapaces de dividirse para dar lugar a nuevas células –como ocurre con otros tejidos del cuerpo– sino que se mueren de manera incesante a lo largo de la vida. Se ha calculado que esta muerte se produce a razón de una neurona por segundo, de manera que desde que comenzaste a leer este párrafo tienes unas 10 neuronas menos.

“¡Menudo desastre! –puedes pensar– ¡a este paso me quedaré sin cerebro en un santiamén!” Pero no, no te preocupes, todo tiene su explicación. La comprensión de cualquier proceso biológico cristaliza con elegancia una vez que somos capaces de observarlo desde una perspectiva evolutiva. ¿Existe entonces alguna razón biológica para que las neuronas, esas células tan importantes que dan lugar a la mente, no se dividan? Desde luego; tu propia mente, la máquina del “yo”, está en juego. Leer más »