Aunque desde que nos levantamos hasta que ponemos punto y final a nuestra jornada la Química se encuentra presente en todas y cada una de las actividades que desarrollamos, en los últimos tiempos el incremento de la Quimifobia, entendiendo esta como el miedo o rechazo a todo aquello que esté relacionado con las sustancias químicas, ha alcanzado cotas preocupantes. Lo más curioso, y a la vez denunciable de esta peligrosa moda, es que precisamente uno de los sectores que más utiliza la química en el desarrollo de sus productos, la poderosa Industria Alimentaria, está empleando la Quimifobia para ganar suculentos dividendos… y eso está muy feo.
Sin duda alguna el slogan que más estamos acostumbrados a ver en los productos alimenticios es el típico “Sin colorantes ni conservantes”, acompañado la mayoría de ocasiones por los no menos quimifóbicos “Sólo natural” o “100% natural”. A pesar de que me cuesta creer que determinados productos no empleen conservantes ni colorantes en su composición, sobre todos aquellos cuya “fecha de caducidad” o “consumo preferente” es de varios meses como conservas vegetales y animales, en el post de hoy no vamos a poner en tela de juicio la composición de estos alimentos, cosa que también podríamos, sino el mensaje subliminal que se está mandando al consumidor con ese slogan totalmente denunciable.
Independientemente de los ingredientes que estén presentes en el producto final, debemos todos estar de acuerdo en que la idea que se intenta transmitir al consumidor con el slogan “Sin colorantes ni conservantes” es que, en el caso de llevarlos, el producto tendría algún riesgo sobre la salud humana… y eso no solamente no es cierto sino que debería estar absolutamente prohibido, al igual que ocurre en muchos países como es el caso de EEUU donde etiquetar un producto como “Libre de transgénicos” no está permitido porque no se ha demostrado que su presencia pueda acarrear ningún problema sobre la salud. Leer más »

















