Categoría: Personajes

Richard Feynman, no ordinary genius

Siento que esté en inglés (aunque se puede activar la opción de transcribir audio) pero creo que tener disponible (al completo) este maravilloso documento histórico merece el esfuerzo. Se trata del gran documental sobre la vida de Richard Feynman “The Pleasure of Finding Things” grabado por BBC Horizon en 1993 y del que seguro habéis visto fragmentos, sueltos aquí y allá por todo internet.

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El ingrato destino de Angelo Solimán

La sociedad de la Viena de la segunda mitad del siglo XVIII no sólo asistió al auge de los grandes compositores, sino que tuvo oportunidad de presenciar otras maravillas. Una de las más singulares fue, sin duda, la que encarnó el africano Angelo Solimán.

Nacido en torno a 1721 en territorio de la actual Nigeria, Solimán fue convertido en esclavo cuando era sólo un niño, y pronto pasó a convertirse en propiedad del entonces gobernador austríaco de Sicilia, el príncipe Johann Georg Christian Lobkowitz.

Junto a su amo, Solimán se destacó rápidamente como un inmejorable compañero de viajes y aventuras, convirtiéndose en un temible soldado en aquellas campañas militares en las que participaba su señor. Su gran fortaleza y destacada estatura debieron intimidar, sin duda, a quienes osaban enfrentarse a él. Fue precisamente su destreza en el campo de batalla la que le sirvió para salvar la vida, al menos en una ocasión, a su entonces dueño, el príncipe Lobkowitz, un gesto que éste nunca olvidaría. Leer más »

Tycho Brahe, erudito y macarra

Tycho Brahe

La imagen tradicional del científico es la de un ser retraído, tímido, más cómodo entre sus libros y probetas que entre otros seres humanos. Sin embargo, la historia de la ciencia cuenta entre sus filas con individuos que resultaron ser radicales contraejemplos de éste estereotipo, y TychoBrahe es, probablemente, el mejor exponente de ello.

TychoBrahe (1546 – 1601) nació en Escania, un territorio que por aquel entonces pertenecía a Dinamarca. En el Panteón de la Ciencia se le recuerda por sus meticulosas medidas de posiciones astronómicas, tarea delicada y ardua donde las haya, que sirvieron, entre otras cosas, para que Johannes Kepler pudiese desarrollar sus famosas leyes del movimiento planetario. También tiene el honor de haberse bautizado con su nombre uno de los cráteres más prominentes de la Luna.

Se le atribuyen también, y esto es menos conocido, contribuciones al mundo del macarrismo no menos meritorias, tantas, que bien podría Tarantino hacer una película sobre él. Repasemos brevemente algunas de ellas: Leer más »

El genio de Bohr

Niels Bohr

En la apasionante historia de la física de finales del XIX y primera mitad del siglo XX, llena de hombres y mujeres eminentes, la figura de Niels Bohr es una de las que destacan. Sin embargo, y de forma habitual, Niels Bohr suele aparecer como alguien ya maduro, influyente y asentado, que se dedica a polemizar con Einstein y sentar las bases, junto a su grupo de destacados alumnos, de la llamada interpretación de Copenhage de la mecánica cuántica. Pocos conocen la osadía a la que se atrevió cuando tenía apenas 25 años y que le granjeó esa autoridad a nivel mundial en la nueva física.

El modelo atómico más popular de la historia contemporánea es, sin lugar a dudas, el átomo de Rutherford: un átomo cargado positivamente rodeado de un número de electrones con carga negativa. ¿Qué impide que los electrones “caigan” hacia el núcleo empujados por la atracción eléctrica? Una posible respuesta es que el átomo puede que sea como un sistema planetario, con los átomos girando en órbitas alrededor del núcleo (esta imagen es la que se suele representar popularmente al hablar de átomos). Un planeta que órbita el Sol debe estar sujeto a una fuerza atractiva hacia el centro, de otro modo el planeta seguiría su camino tangente a la órbita. En el caso de los planetas esta fuerza es la atracción gravitatoria del Sol sobre el planeta. Rutherford sugirió que la fuerza eléctrica podría ser la equivalente a la gravedad. Y todo estaría bien si no fuese por James Clerk Maxwell y sus leyes.

Según las leyes de Maxwell una partícula cargada irradia energía cuando se acelera. Que algo se acelere significa que cambie su velocidad. Con este término “velocidad”, con lo común que es, suele haber dificultades en español. La magnitud que marca el instrumento del coche no es, estrictamente hablando la velocidad, sino la celeridad: si yo programo mi coche para que circule constantemente a 120 km/h estoy haciendo constante el módulo (la dimensión, el tamaño) del vector velocidad. Un vector es una expresión matemática que te indica la dirección, sentido e intensidad (dejemos lo del punto de aplicación aparte) de una magnitud física. Es la intensidad del vector velocidad lo que se llama celeridad. Y aunque mi celeridad sea constante el vector no lo es, puesto que cambia la dirección cuando doy curvas o subo o bajo desniveles. Pues bien, la velocidad de un electrón en una órbita de Rutherford cambiaría constantemente, puesto que cambia su dirección, y esto implica que se acelera.

El electrón, por tanto, perdería energía emitiendo radiación y siendo empujado continuamente hacia el núcleo. En muy poco tiempo, el electrón terminaría precipitándose en el núcleo. Según la mecánica, el electromagnetismo y todo el resto de la física clásica un átomo planetario no sería estable más allá de una fracción (pequeña) de segundo.

Sin embargo la idea de un sistema planetario es muy intuitiva y por lo tanto muy atractiva (cien años después, como decíamos antes, se sigue representando el átomo así en el imaginario popular). Los físicos continuaron buscando una teoría que incluyese una estructura planetaria estable y que pudiese explicar los datos experimentales (especialmente las líneas espectrales). No era una solución fácil de encontrar. De hecho la solución a este problema requería una nueva física y el tipo de valentía que da el genio, la juventud y, quizás, la falta de prestigio que proteger.

El modelo que propuso un jovenzuelo danés con la tinta de su tesis aún húmeda, pasó a llamarse  modelo de Bohr, o modelo de Rutherford-Bohr (más que nada porque había electrones en órbitas) o modelo cuántico del átomo. Fue un éxito clamoroso y una revolución copernicana (en las modificaciones que sufriría posteriormente Arnold Sommerfeld asumiría el papel de Kepler). La propuesta de Bohr mostraba además no sólo el “qué” sino también el “cómo” se podía aplicar la teoría cuántica para resolver los problemas atómicos; no sólo era un pez, Bohr enseñaba a pescar.

¿Y qué fue lo que hizo Bohr? Algo muy sencillo, aparentemente. Introdujo dos postulados, afirmaciones para las que no tenía pruebas y que contradecían la física conocida, pero cuyos resultados prácticos demostraban que, de momento, funcionaban.

1. Existen estados de un sistema atómico en los que no existe radiación electromagnética a pesar de que haya aceleración de las partículas cargadas. Es decir, las leyes de Maxwell puede que no se cumplan tal cual a nivel atómico. Estos estados se llaman estados estacionarios del átomo. Este postulado justificaba la estabilidad de un átomo planetario con órbitas circulares.

2. Cualquier emisión o absorción de radiación, ya sea de luz visible o cualquier otra, corresponde a un repentino (palabra importante) paso de un estado estacionario a otro. Lo que justificaba las líneas espectrales distintas de los distintos átomos que tendrían estados estacionarios distintos.

La teoría cuántica había comenzado en 1900 con la idea de Planck de que los átomos emiten luz sólo en cantidades definidas de energía. Este concepto fue ampliado por Einstein en 1905 al afirmar que la luz viaja en paquetes definidos, cuantos, de energía. Ahora, en 1912, Bohr extendía aún más la teoría para incorporar la propia materia: los átomos sólo existen de forma estable en estados definidos, cuantizados, de energía.

Pero Bohr no se quedó ahí, también usó el concepto de cuanto para decidir cuales de todos los estados estacionarios concebibles son realmente posibles, introduciendo los números cuánticos, pero esta es ya otra historia…

Blade Runner camino de Londres

No, en este artículo no vamos a comentar la famosa película de ciencia ficción, sin embargo exploraremos caminos que hace no mucho eran fantasía, y que actualmente suponen unos retos éticos para nuestra sociedad, y las futuras basándonos en el caso de real de un hombre: Oscar “Blade Runner” Pistorius.

Oscar Pistorius

Oscar Pistorius nació el 22 de noviembre de 1986 en la ciudad sudafricana de Sandton, cerca de Johanesburgo. La fatalidad quiso que, debido a una enfermedad congénita, naciera sin peroné en ambas piernas, lo que llevó a la amputación de sus miembros inferiores por debajo de la rodilla a la edad de 11 meses.

No obstante, Oscar siempre fue un apasionado del deporte y su discapacidad no fue un problema para que practicase el tenis, waterpolo e incluso rugby. Una lesión jugando a este último deporte fue lo que le puso en el camino del atletismo en 2004, primero como rehabilitación de su lesión, y más tarde a nivel competitivo.

Para poder realizar estas actividades físicas, Pistorius cuenta con una ayuda, unas prótesis de fibra de carbono en forma de cuchilla (de ahí Blade Runner, literalmente el corredor de las cuchillas) que le permiten correr de una forma natural.

Su éxito como atleta paralímpico es indiscutible. Con apenas 18 años fue bronce en 100m y oro en 200m en los Juegos Paralímpicos de 2004 y dominó absolutamente los de 2008 logrando oros en 100, 200 y 400 metros, pruebas de las que también es poseedor de los récords mundiales de su grupo (T44).

Sin embargo, Oscar Pistorius no es famoso por ser un destacadísimo atleta discapacitado, ni mucho menos. En 2008 quiso dar el salto definitivo y participar en los Juegos Olímpicos junto al resto de atletas sin discapacidad, en sus propias palabras: “No me veo como un discapacitado. No hay nada que hagan los atletas normales que yo no pueda hacer”. Así empezó un largo y tortuoso camino a través de la ética, la biomecánica, la legalidad y las limitaciones físicas para llegar a su sueño. Leer más »

El heredero de Kim Peek

Para empezar, recordaremos quién es Kim Peek. Este hombre se hizo famoso por tener unas habilidades de memoria, lectura de libros, cálculo mental y retención de información totalmente asombrosa y fascinante, se podía decir que poseía una memoria eidética.

Kim Peek

Su caso se hizo mundialmente célebre en 1988, cuando Dustin Hoffman y Tom Cruise protagonizaron Rain Man. Fue un éxito, y posteriormente, en la misma línea, se rodó en 2001 Una Mente Maravillosa, protagonizada por el oscarizado Russell Crowe. En ella se encarnaba al premio Nobel John Nash, quien sufría de esquizofrenia.

Sin embargo, Kim Peek tenía graves problemas para ser autosuficiente y sufría síndrome de Asperger. Este mal era el que le otorgaba las fantásticas habilidades de las que disponía, pero le dificultaba seriamente otra que para nosotros son muy sencillas, como peinarse, vestirse, o atar unos cordones. Kim Peek falleció en 2009, y se le recuerda como el auténtico Rain Main. Leía libros con los dos ojos, una página con cada ojo, y ostenta el récord de memoria de lectura.

En la misma línea de esta caso, apareció hace pocos años el caso de Daniel Tammet, un joven inglés que demostró poseer la habilidad de aprender islandés en una semana, tener una capacidad de cálculo mental fuera de lo común, y una memoria extraordinaria, entre otras grandes capacidades.

Sus hazañas se pueden ver en el documental que se realizó sobre él, del cual os dejo la primera parte:

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Aparentemente su síndrome de Asperger no es tan severo como el de Kim Peek, y es capaz de soportar situaciones de presión, socializarse con mayor facilidad y ser más dueño de sus capacidades motoras, pero ambos poseen este síndrome. El caso de Daniel está siendo estudiado por neurocientíficos para tratar de comprender más el cerebro, sus capacidades y su potencial.

Daniel es consciente de su don, pero a la vez, es consciente de su síndrome de autismo Asperger y su epilepsia. Su caso lo llegó a explicar perfectamente en una entrevista en el famoso programa americano de Letterman.

Kim Peek falleció en 2009, sin embargo, la televisión logró reunir tanto a Daniel como a él, y el resultado de este sorprendente encuentro se puede ver en el siguiente vídeo:

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Este tipo de autismo está siendo muy empleado en la literatura y en el cine desde hace poco tiempo. El último episodio en el que me lo encontré fue en la saga sueca Millenium. No es de extrañar que sea un argumento muy socorrido en las historias. Este síndrome es también conocido como el síndrome de los sabios y es lo que hace que ciertas personas sean tremendamente brillantes en ciertas habilidades, pero tremendamente opacos y difíciles de entender por el resto de la sociedad.

El hombre que escuchó a los murciélagos

Las imágenes que veréis bajo estas líneas estuvieron perdidas durante años y son uno de los capítulos más curiosos y brillantes de la neurociencia. La voz que habla sobre ellas es la del doctor Robert Galambos, quien describe los experimentos que realizó en 1940 junto a Donald R. Griffin y que le permitieron probar por primera vez cómo funcionaba el sistema de ecolocalización de los murciélagos.

“Hacia 1940″, escribe Galambos en unas notas biográficas (ver PDF), “los investigadores llevaban 150 años tratando de descubrir, en vano, cuál era el mecanismo que permitía a los murciélagos ciegos esquivar los obstáculos mientras volaban”. Para probarlo, él y su equipo estudiaron las conexiones neuronales entre cerebro y el oído de los murciélagos, usaron las nuevas tecnologías que permitían detectar los sonidos inaudibles al oído humano y pusieron en marcha un sencillo experimento para comprobar su teoría.

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La prueba consistía en soltar a los murciélagos en una habitación en la que se habían dispuesto varios cables a manera de obstáculo y observar su forma de orientarse cuando se les privaba del oído o se les tapaba la boca. Cuando los murciélagos no podían emitir sonido, chocaban desorientados, pero si conseguían abrir un agujero en la mordaza, por pequeño que fuese, su capacidad de orientarse mejoraba de golpe.

Gracias a este experimento, y ante la incredulidad de muchos de sus colegas, Galambos y Griffin demostraron que los murciélagos emitían ultrasonidos que rebotaban en los objetos para orientarse en el espacio y determinaron que estos chillidos estaban una octava por encima de los percibidos por otros animales.

Vistas 60 años después, es posible que las imágenes de murciélagos chocando desorientados enciendan la sensibilidad de algún militante contra la experimentación con animales. Conviene saber que el resultado de ésta y otras investigaciones posteriores de Galambos le sirvieron para desarrollar varias pruebas de audición en niños y pusieron las bases para desarrollar el implante coclear que ha permitido recuperar la audición a miles de personas. Los más de 200 trabajos publicados por Galambos hacen de él, a juicio de otros científicos, “uno de los gigantes de la investigación auditiva”, además del tipo que descubrió por qué los murciélagos no chocan en la oscuridad.

Fuentes: Robert Galambos, Neuroscientist Who Showed How Bats Navigate (TNYT), The History of Neuroscience in Autobiography (PDF), Robert Galambos (Wikipedia) | Vía: Bradley Voytek | Vídeo subtitulado por Carolina Infografía.

La ignorancia es la madre del atrevimiento

David Morrison | Fuente imagen: Kepler NASA.

David Morrison es un viejo conocido del blog. Llevo años leyendo su sección “pregúntale a un astrobiólogo” en la web del NAI, y lo cierto es que de tanto en tanto imagino su frustración.

Debe ser terrible enfrentarse día tras día a los delirios de la sección conspiranoica de lectores. Me consta que normalmente Morrison no cae en la provocación e ignora esta clase de preguntas, pero en ocasiones el atrevimiento del que cuestiona es tan supino que el veterano astrónomo opta por responder con ironía.

Este ha sido el caso de esta pregunta que paso a traducir.

Lector: “¿Por qué miente? Nibiru o como quiera llamarlo es visible en el cielo sin necesidad de telescopios. Puede verse cada mañana temprano junto el sol, o por las noches. Alguien debería tener el valor de contarnos la verdad. Mire hacia arriba, todos podemos verlo. Y yo entiendo que la NASA es dependiente del Gobierno, lo cual implica que no nos dirán toda la verdad porque no quieren preocuparnos, pero todos necesitamos conocer la verdad, de modo que podamos prepararnos de forma consciente para la muerte.”

Morrison responde:

Eres la segunda persona que me escribe para decirme que Nibiru es visible fácilmente y que lo ve con regularidad. Este es un descubrimiento asombroso que ha eludido a decenas de miles de astrónomos en todo el mundo. Por favor, dinos donde se localiza para que todos podamos compartir este hallazgo. Si este objeto es visible durante el día y la noche, tal y como cuentas, debemos estar ante la tercera cosa más brillante del cielo después del sol y la luna. Si estás en lo cierto serás famoso. (La persona que afirmó previamente ser capaz de rastrear a Nibiru no ha querido responder a una petición similar a la que ahora te hago). En cuanto a tu referencia al ocultamiento de información por parte de la NASA solo puedo decir que aparentemente no comprendes como funciona la ciencia, incluída la ciencia que realizamos en la agencia espacial. Si existiera cualquier evidencia científica de Nibiru, o de cualquier otra catástrofe venidera para el año 2012, se hablaría ampliamente sobre ella. El gobierno no tendría el monopolio sobre esta información. Pero no existen evidencias científicas de ningún desastre venidero, a no ser por supuesto que la primera persona que contempló a Nibiru esté ahora dispuesta a compartir con nosotros su increíble descubrimiento astronómico.

David Morrison | NAI

Sutil e irónica forma de decirle al susodicho: “tío, estás como una regadera”.

¡Grande David Morrison!

Genghis Khan, el asesino verde

Su imperio duró un siglo y medio, y su poder se llegó a sentir en casi una cuarta parte de la superficie de la Tierra. Se le responsabiliza de la muerte de casi 40 millones de personas, y su nombre sigue siendo sinónimo de brutalidad y terror. Se llamaba Genghis Khan y aunque pueda sorprendernos, no toda su labor fue negativa. Para algunos conservacionistas este mítico líder no fue sólo el más grande guerrero de todos los tiempos, involuntariamente también fue el más ecológico.

No es que el sanguinario Khan fuera plantando frutales por donde pasaba, como hacía Juanito Manzana, sino que la destrucción y el terror provocado por el avance de sus huestes durante el siglo XIII, condujo al abandono de vastos territorios de cultivo a medida que las civilizaciones que iba encontrando huían de una muerte segura, o fracasaban en su intento de evitarla.

El resultado, según un estudio publicado recientemente por el Departamento de Energía Global de la Institución Carnegie, es que tras sus incursiones, el bosque volvió a recuperar enormes extensiones de terreno que entonces se dedicaban a labores agrícolas. Esto provocó el secuestro de 700 millones de toneladas de CO2 atmosférico y su fijación al suelo.

Para que nos hagamos una idea de la magnitud de esas cifras, decir que equivalen a la cantidad de CO2 generado anualmente en todo el planeta por el consumo actual de petróleo.

Seguramente a aquellos que perdieron la vida, o su hogar, bajo el yugo del terror mongol, todo esto del ecologismo les traería al pairo, pero a mi me ha llamado la atención descubrir que el impacto de los humanos sobre el clima haya sido tan tangible en tiempos anteriores a la revolución industrial del siglo XVIII.

Tal y como explica Julia Pongratz, líder de la investigación realizada por la Institución Carnegie: “los humanos comenzamos a influir en el medio ambiente hace miles de años, cuando comenzamos a cambiar la cubierta vegetal del paisaje de nuestro planeta, despejando áreas de bosque y dedicando tierras a la agricultura”.

Me enteré leyendo Mnn.com.

El inquieto geólogo, inoculador de vacunas, mentiroso a tiempo parcial y radical James “Old Hubert” Parkinson

El bueno de James Parkinson, de los Parkinson de toda la vida (y nunca mejor dicho, su abuelo, su padre y su hijo fueron cirujanos/boticarios en el mismo barrio londinense sucediéndose en el cargo), era una mente inquieta.

Cierto es que siguió los pasos de su padre y educó a su hijo para que siguiera los suyos, pero en el entretiempo, entre el amor filial y el paterno, se dejó llevar por su instinto. Y no nos referimos a la descripción de la enfermedad por la que se le conoce.

Así, según su colega el doctor Gideon Mantell, James venía a ser un tipo…

Algo por debajo de la estatura media, con un intelecto enérgico, semblante agradable y maneras encantadoras y corteses, comunica fácilmente cualquier tipo de información sobre su ciencia favorita o sobre cualquier materia profesional

Y no crean que es fácil saber cuál era su “ciencia favorita”… aunque la intuición nos pueda sugerir que se tratara de la medicina. Según él mismo diría “siempre había tenido una curiosidad insaciable en investigar los misterios del mundo natural”, y nada más natural que reunirse con otros colegas ilustres como Humphry Davy, William Babington, Arthur Aikin y George Bellas Greenough en la Freemason’s Tavern

- María, que me voy con los colegas a la taberna y tal.
- Qué desperdicio, James, te pasas la vida bebiendo.
- Que no mujer, que hablamos de ciencia y eso…

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