Categoría: Neurociencia

“El mal del cerebro”, parte I


Ya está disponible la primera parte del documental en el que @aberron y el equipo de lainformacion.com llevan trabajando durante meses. Entra en www.elmaldelcerebro.com y pincha en la izquierda. Aprovechando el estreno estamos tuiteando con el tag #elmaldelcerebro. ¿Te unes?

Enlace: El mal del cerebro. Parte I

Os presento “El mal del cerebro”

Después de todo un año de trabajo en lainformacion.com, llega el momento de presentar a mi criatura. El próximo jueves, a las 21 h, estrenaremos el documental “El mal del cerebro”, un especial en el que ahondamos en las últimas investigaciones y en las alternativas para sanar o “hackear” nuestro encéfalo en el futuro.

El documental consta de dos partes de 17 minutos. El jueves estrenaremos la primera, dedicada a las neuroprótesis (“Cerebros reparados”) y el jueves 26 estrenamos la segunda (“En busca de la memoria”). Os invito a seguirlo todos el jueves 19 de enero a las 21h y comentarlo en directo en Twitter, así le damos un poco de promoción :-) Espero que el avance os guste y os convenza para darle una oportunidad:

Tenéis mucha más información aquí y podéis seguir cada detalle en @elmaldelcerebro. El documental se podrá ver en www.elmaldelcerebro.com, una referencia más fácil de recordar. ¡Ojalá os guste!

Una potente técnica de imagen asombrosamente simple

En el efervescente campo de la neurociencia está usándose con éxito una técnica que permite obtener imágenes funcionales de la corteza cerebral con una resolución muy superior a los métodos más habituales usados hasta ahora. Lo sorprendente del asunto es la simplicidad conceptual del método. En este artículo veremos en qué consiste.

El científico James Schummers del MIT ajustando una cámara para tomar muestras en un experimento de OIS

Diferentes maneras de ver

En la práctica clínica las técnicas más comunes para generar una imagen de la actividad del sistema nervioso son la resonancia magnética funcional (fMRI por sus siglas en inglés) y la tomografía por emisión de positrones (PET). Aunque resultan muy caras, se usan de manera habitual en los hospitales y en muchos laboratorios de investigación, ya que son una buena manera de hacerse una idea de la actividad encefálica global sin necesidad de aplicar cirugía.

Estas máquinas pueden “ver” a través del cráneo y mostrar qué regiones se activan más ante un estímulo o una tarea determinada. Pero sirven solamente para eso, para “hacerse una idea”, ya que la resolución –tanto espacial como temporal– es muy pobre.

Estas técnicas son las responsables de esas imágenes, que seguro que has visto más de una vez, en donde se aprecia el interior de un encéfalo humano con algunas de sus regiones marcadas con diferentes colores que indican el grado de activación detectado. En la fMRI el tamaño representado por cada píxel difícilmente baja de 1 mm, por lo que no es posible conocer con precisión la estructura funcional subyacente. Es necesario afinar, pero ello no significa complicar la técnica, ni mucho menos… Leer más »

¿Qué es la sinestesia? ¿Qué sabemos sobre ella? ¿Qué nos queda por saber?

Muchos textos sobre sinestesia comienzan del mismo modo, y este no quiere ser menos, el origen etimológico de la palabra, del griego “sensaciones mezcladas”,  sentidos mezclados, esto nos da una idea bastante acertada de que queremos decir cuando nos referimos a alguien como sinestésico.

Entre un 2 y un 4% de la población es sinestésica, ¡y muchos ni lo saben!, de hecho es muy común que lo descubran por casualidad y de forma algo tardía. Cuando, por ejemplo, en alguna clase del instituto, y por algún comentario afortunado, descubren que los demás no tienen las habilidades que ellos sí poseen.

¿Pero, qué es exactamente la sinestesia? Bueno, realmente nadie lo sabe a ciencia cierta, aquí voy a exponeros algunas de las cosas que sabemos sobre tan sorprendente fenómeno, que no son pocas.

Los sinestésicos experimentan una “mezcla” en sus sentidos, de forma que pueden, por ejemplo, ver sonidos u oler colores, esto no lo hacen de forma aleatoria y suelen estar asociados dos o más sentidos. En algunos casos los efectos son espectaculares, hay personas que ven colores al oír determinados sonidos, otros saborean involuntariamente los colores, los hay que son capaces de ver formas geométricas de modo involuntario, e incluso algunos pueden jugar con el espacio viendo filas de números interminables que les ayudan a realizar proezas matemáticas… ¡se conocen 60 tipos de sinestesia distintos!

¿A qué se debe?

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Exhiben las muestras del cerebro de Einstein por primera vez

Como algunos ya sabéis, seguir las aventuras del cerebro de Einstein es una de mis aficiones personales. Después de robarlo durante la autopsia, el doctor Thomas Harvey guardó el cerebro en su cocina durante varias décadas y también se dedicó a trocearlo y a enviar muestras a distintos laboratorios. Uno de estos grupos de muestras ha llegado a manos del museo Mutter, en Philadelphia, donde se exhibirá para que los visitantes puedan echar un ojo al cerebro del genio.

La caja con las 46 muestras de cerebro de Einstein | Credit: Mütter Museum of The College of Physicians of Philadelphia.

Es la primera vez que este tipo de muestras se exhiben ante el público. Se trata de una caja con 46 láminas del cerebro, de entre 20 y 50 micras de grosor, la mitad de finas que un cabello humano. Harvey se las entregó como obsequio al patólogo William Ehrich por prestarle su laboratorio para trocear el cerebro y cuando éste murió pasó por una serie de manos a Lucy Rorke-Adams que finalmente las ha donado al museo.

Escáner microscópico de una de las lonchas | Credito: Mütter Museum of The College of Physicians of Philadelphia.

Durante muchos años, distintos científicos han analizado el cerebro de Einstein en busca de un elemento que lo distinga de los sesos del común de los mortales. Aunque se ha apuntado a algunas diferencias, lo cierto es que quedan muchas incógnitas por despejar. En nuestra cita de Amazings Bilbao 2011, tuvimos el privilegio de contar con Alberto Rábano, director del banco de cerebros de la Fundación CIEN, para que nos hablara precisamente de este tema, así que si os apetece saber más, nada mejor que recordar sus palabras.

Si queréis conocer más sobre la peripecia del cerebro de Einstein, y cómo Harvey y un periodista viajaron de costa a costa de EEUU con él en el maletero de un coche, os recomiendo leer esta vieja entrada de Fogonazos (Einstein en el maletero) y esta entrevista que le hice al periodista que hizo el viaje (“Yo conduje 5.000 km con el cerebro de Einstein en el maletero“). Vía: Boing Boing y LiveScience

El engaño de los sentidos

Siempre me ha resultado curioso e incluso algo cómico el ritual de la cata de vinos: oler, mover, probar, paladear, degustar… todo para extraer el máximo de sensaciones de nuestras papilas gustativas y reconocer todas las sutilezas que la etiqueta describe. Por supuesto, esto es así tanto más cuanto más cara la botella.

No es que dude del paladar de los connoisseurs mucho menos de la experiencia de los sumilleres, de lo que dudo y con razón, y espero que después de leer el siguiente artículo estarán conmigo, es de nuestros sentidos.

En la escuela una de las primeras cosas que nos enseñan es que tenemos cinco sentidos y que la información que recibimos por medio de los mismos es cuasi una copia fidedigna de la realidad que nos rodea. Cuando crecemos (y si seguimos ahondando más en Biología) descubrimos que existen sistemas de procesamiento de esta información sensorial básica en el cerebro y que estos sistemas comprenden desde experiencias anteriores, hasta recuerdos, y que las expectativas determinan en gran medida el cómo percibimos las cosas y cómo las interpretamos -y si no que se lo digan a Proust y a su famosa magdalena-.

Los 5 sentidos. El sexto: el cerebro

De vuelta al vino, un psicólogo americano decidió comprobar hasta qué punto el precio del vino de verdad correlaciona con la opinión de los consumidores sobre su calidad.

Para ello, eligió vinos con precios desde 5$ hasta 50$ (3’5-35 euros aproximadamente) y preguntó a unas 600 personas cuales creían eran los vinos más caros (este era un estudio doble ciego, donde ni el investigador ni los sujetos del experimento sabían qué vino era el caro y cual el barato).

Aunque a primera vista parece obvio que todos seríamos capaces de distinguir un vino de “brick” de un Vega Sicilia, la evidencia parece sugerir lo contrario porque los más de 600 entrevistados sólo fueron capaces de acertar cuál era el vino más caro cerca del 50% de las veces, es decir, que lanzar una moneda al aire hubiera dado los mismos resultados. ¿Significa esto que es una estupidez comprar vinos “buenos”/caros y que disfrutaremos igual con un vino del Caprabo?

Pues afortunadamente para los viticultores y empresarios dedicados a promover la experiencia del vino no es así porque ésta es más que la suma de moléculas que componen dicho brebaje. Así parece ser según los resultados de un estudio del año 2007 llevado a cabo por neuroeconomistas en Caltech.

El experimento consistió en poner a 20 personas dentro de un escáner de resonancia magnética funcional (RMF), que mide la actividad en diferentes áreas cerebrales en base a los cambios en el flujo sanguíneo a dichas áreas, y una vez dentro del escáner les dieron a probar con una pajita (no puedes meter una botella y una copa y hacer todo el ritual dentro del escáner. Falta el espacio, como puede ver en la foto a la derecha) 5 vinos con precios desde 5$-90$ (3.5-60 euros aprox.) aunque en realidad sólo 3 eran diferentes, lo que significa que el mismo vino aparecía dos veces en la cata, una con bajo precio y otra como un vino caro, en ocasiones la diferencia de precio impuesta al mismo vino llegó a ser de un 900% (de 5$ a 45$). Como en este caso los sujetos del test SÍ conocían el precio de los vinos que degustaban, en todos los casos afirmaron que los vinos caros eran mejores, incluso en los que se trataba del mismo vino con diferente precio.

En cuanto a lo que ocurría en el cerebro mientras disfrutaban de los vinos, aunque diversas áreas se activan como resultado de la experiencia sólo una parecía responder exclusivamente al precio del vino, el lóbulo orbitofrontal, que es una parte del lóbulo frontal, región implicada en la toma de decisiones, en la integración de pensamientos y acciones con los deseos internos y en el caso que nos ocupa de añadir el valor del precio del vino a la sensación que perciben nuestros sentidos del gusto y olfato (si no fuera por el olfato no podríamos distinguir el sabor de la comida/bebida por eso cuando estamos acatarrados la comida no sabe a nada, si aún no estais convencidos hacer la prueba de probar un poco de canela con la nariz tapada, os llevareis una desilusión).

En conclusión puede decirse que si atendiéramos SÓLO al sabor a la mayoría nos engañan las etiquetas, el precio y toda la vestimenta que decora la experiencia de un vino, una cerveza o incluso ¡la Coca-Cola! De hecho, en pruebas ciegas de sabor parece que Pepsi gana la partida (The Pepsi Challenge) pero ¿quién no quiere vivir The CocaCola Experience?

Mapping Memory, un gráfico sobre la memoria


Descubro a través del twitter de la revista National Geographic (@NatGeoMag) que su equipo de infografía diseñó hace un tiempo un fantástico gráfico sobre la memoria y el cerebro. En él podéis navegar y seguir los pasos de un recuerdo desde que se forma hasta que se pierde, con la posibilidad de explorar cómo se deteriora el cerebro en enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o cómo se pierde memoria con la edad. Un tesoro que yo no conocía y que me apetecía compartir. Pinchad sobre la foto o sobre el enlace para navegar (requiere Flash).

Enlace: Mapping Memory in 3D (National Geopgraphic)

Expediente Hipnos

Después de la estremecedora noticia sobre niños hipnotizados en Colombia por un supuesto mago, me quedo hipnotizado y perplejo ante la pantalla.

No hay mucho que decir al respecto tras un somero análisis. Tampoco hace falta mucho recorrido erudito para saber qué límites tiene esta conducta.

Ni siquiera Freud, que puede ser considerado un psicólogo de la conciencia, confíó, después de sus primeros experimentos, en la capacidad terapéutica de la hipnosis.

Un mago fue detenido en la localidad de Mocoa, en el departamento colombiano de Putumayo, después de que una treintena de estudiantes a los que hipnotizó tuvieran que ser ingresados en el hospital, ya que no se podían despertar.

Medios colombianos informaron que el supuesto mago llevó a cabo una sesión colectiva de hipnotismo en la Institución Educativa Ciudad Mocoa, tras la cual algunos de los jóvenes no pudieron recuperar la conciencia, por lo que tuvieron que ser hospitalizados

Según le explicó a BBC Mundo el coronel Carlos Hernández, del Departamento de Policía de Putumayo, el suceso tuvo lugar durante un acto lúdico en la escuela.

“Unos 30 ó 35 estudiantes entraron en estado de shock, por lo que tuvieron que ser llevados al hospital”, dijo Hernández, quien aseguró que “todos los jóvenes ya fueron dados de alta”.

“Algunos entraron en shock por la hipnosis y otros al ver el estado de sus compañeros”, explicó. Hernández confirmó que el mago fue detenido y ya pasó a disposición de la Fiscalía departamental acusado del delito de lesiones personal.

BBC Mundo

¿Qué fue lo que realmente sucedió en Mocoa? Para la psiquiatra infantil Pilar Arroyabe, los síntomas descritos entre los jóvenes del Putumayo coinciden más con una crisis de ansiedad colectiva que con una hipnosis.

“Me parece raro lo que sucedió. Quizás ya venían sugestionados ante lo que iba a pasar, estaban emocionados y esto desencadenó ese estado”, afirmó la psiquiatra, quien aclaró valdría la pena investigar si no estuvieron en contacto con alguna sustancia.

Los estados de hipnosis, explica Arroyabe, no son lo que generalmente la gente cree. Más que efervescencia emocional producen momentos de conciencia más tranquilos en los que las personas son sugestionables.

Lilia Lasso, directora encargada de la sede regional del ICBF, asegura que los psicólogos de la institución que acompañaron la atención de los menores creen que se trató de una “histeria colectiva” más que de un caso de hipnosis que no se podía superar.

En un artículo sobre hipnosis publicado en How Stuff Works, un proyecto de divulgación de ciencia que hace parte de la cadena de medios Discovery, los autores afirman que esta práctica poco tiene que ver con esa idea popular ampliamente difundida en que una persona se convierte en una especie de zombi capaz de cumplir cualquier capricho de su hipnotizador.

Nuestra moderna comprensión de la hipnosis contradice esta concepción en varios puntos”, señala el documento refiriéndose a un estado de trance caracterizado por una extrema sugestionabilidad, relajación y alta imaginación. En realidad no es algo similar al sueño. Por el contrario los sujetos están alertas todo el tiempo. Es más comparable a esos instantes del día en los que “soñamos despiertos”

La hipnosis es un estado intermedio entre el sueño y la vigilia. Hasta donde sabemos empíricamente resulta un estado próximo a la relajación que dista mucho de servir para la acción. Quiero decir que todo lo que nos venden (sobre esto habría un capítulo entero en el túnel de las maguferías) sobre hipnosis para adelgazar, estudiar, mejorar en cualquier sentido, no son más que especulaciones sin base científica.

Recuerdo cuando se pusieron de moda los realitys de magos hipnotizadores en la televisión. Fraude denigrante. No se puede hipnotizar al azar, tampoco se puede hacer de improviso, si la persona no lo desea resulta imposible y además no se consigue que se comporten como marionetas. Todo eso era espectáculo preparado, como lo de los niños de Colombia resulta de la excesiva megasugestión por parte del entorno y de la sensibilidad e imaginación de la infancia. Lo próximo será el flautista de Hamelin recorriendo guarderías, ludotecas y parques públicos. O tal vez, se me ocurre, granjeros hipnotizando a sus cabras para que den más leche, padres aplicando el método para que sus hijos amen la lectura y el buen comportamiento. Para qué vamos a gastar en amnestésicos si saldría más barato pagar unos cursillos a las enfermeras para hipnotizarnos. Si la Seguridad Social no lo aplica al ahorro es que no funciona. Si no hemos conseguido que esto sirva para enamorar, lo demás es pura superchería. El espectáculo debe continuar.

Lengua, puntos cardinales y el paso del tiempo

¿Puede la lengua que se habla influir en la manera de pensar? ¿Tienen mentes distintas las personas que hablan lenguas distintas? ¿Funciona de manera distinta la mente de un gallego que la de un chino? A esto se le llama “relatividad lingüística” y es un tema de discusión clásico de lingüistas y antropólogos, y ahora también de neurocientíficos.

A pesar de que esta idea quedó un poco abandonada a mediados del siglo XX (en parte por las propuestas del innatismo o universalismo lingüístico propuesto por investigadores como Eric Lenneberg y Noam Chomsky), en la actualidad está siendo estudiada de nuevo con entusiasmo por psicólogos y neurocientíficos y los resultados indican que, efectivamente, la lengua puede modelar con cierta intensidad los procesos cognitivos.

El tema es realmente interesante y puede ser abordado desde ángulos variados, pero lo que me animó a escribir este breve texto es un caso concreto, descubierto por la psicóloga Lera Boroditsky. Los protagonistas son los Pormpuraaw, una comunidad aborigen que vive en el norte de Australia conocida por la excelente capacidad de sus miembros para orientarse en el espacio; algo así como si llevaran un GPS metal. Cuando dos Pormpuraaw se cruzan la manera habitual de decir “hola” es algo así como “¿A dónde vas?”, y una respuesta normal podría ser “Ya ves, tirando hacia el noreste”. Resulta que esta gente no utiliza en su lengua referencias espaciales relativas como nosotros (“la cuchara está a mi derecha”, “gire a la izquierda”), sino que hablan de la localización de las cosas usando la referencia absoluta de los puntos cardinales: “la cuchara está al noroeste”, o “pásame ese libro que está ahí al sur“. Podéis imaginaros lo complicado que puede llegar a ser una descripción de la situación de los objetos en una habitación. Pero la cosa tiene sus ventajas: como resultado de este absolutismo espacial los Pormpuraaw se orientan muy bien, ya que deben conocer continuamente la localización de los puntos cardinales. Este es un ejemplo de cómo una particularidad lingüística puede derivar en una habilidad en la orientación espacial. Pero lo más interesante viene ahora, ya que todo esto tiene también una curiosa consecuencia en la percepción del tiempo.

Si te colocan encima de la mesa, de manera desordenada, una serie de fotos con la cara de una persona a lo largo de su vida y te piden que las ordenes según la edad, casi con toda seguridad usarás un orden de izquierda a derecha, poniendo la cara más joven a la izquierda y la foto con la imagen más vieja a la derecha… el mismo sentido que usas en la escritura (al menos este es el resultado que obtuvo Boroditsky al hacer la prueba con personas de habla inglesa; y por similar razón los hebreos colocan las fotos de derecha a izquierda, que es como escriben en ese idioma). Y ahora seguro que te estás preguntando… ¿cómo ordenan las fotos los Pormpuraaw? Precisamente la misma cuestión que se le ocurrió investigar a L. Boroditsky. En un primer momento el resultado fue desconcertante. Al pedirle a varios Pormpuraaw que ordenaran una serie de fotos según el paso del tiempo, la profesora Boroditsky quedó impresionada: ¡cada uno ponía la fila de fotos en una dirección y en un sentido distintos! De derecha a izquierda, de arriba abajo, en diagonal, de izquierda a derecha… ¿qué significaba semejante lío?

El aparente desorden en la manera de colocar las fotos cobró sentido cuando se comprobó su orientación respecto a los puntos cardinales: como norma general los Pormpuraaw ordenan la secuencia de imágenes de este a oeste, independientemente de su posición en la mesa. ¡Eureka! Su paso del tiempo está indicado por la línea imaginaria que representa el recorrido que hace el Sol por la esfera celeste todos los días, no en vano indican los momentos del día señalando hacia el cielo.

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Artículo de referencia: Psychol Sci. 2010 Nov;21(11):1635-9. Epub 2010 Oct 19. Remembrances of times East: absolute spatial representations of time in an Australian aboriginal community. Boroditsky LGaby A.

Emociones y ciencia

Elisabeth Loftus

Cuando explico a alguien que los sentimientos, las emociones, etc., son reacciones químicas en el cerebro, siempre está el clásico que te hace la pregunta: si piensas así entonces ¿tienes tú realmente sentimientos?

Y es que hay quien considera que los científicos, pensando de esta manera, deberían (deberíamos, si me permitís) dejar sentimientos aparte, controlarlos y actuar como máquinas racionales. Pues no, no es así. Los científicos, también podemos comportarnos de forma irracional, siguiendo instintos o sentimientos. También somos personas, ¿no? Leer más »