Categoría: Libros

Mala ciencia… y mal periodismo: ¡Periodistas, lean el libro de Ben Goldacre!

Por fin ha llegado a mis manos (y el tiempo necesario para leerlo y escribir sobre él con calma) el libro Mala ciencia, de Ben Goldacre. Este psiquiatra y periodista científico (se le puede seguir en varios medios británicos, en su blog o en Twitter @bengoldacre) es en su país el azote de eso, la mala ciencia. La de las pseudociencias, sí, pero también la de las malas praxis profesionales de los científicos, las empresas farmacéuticas y los medios de comunicación.

Lo bueno del libro, entre otras cuestiones, es que reparte estopa a unos y a otros, con una fina ironía al más puro estilo de la famosa flema británica. Ya no vale eso de, “claro, ataca a la homeopatía porque está vendido a las farmacéuticas”, ni falacias del tipo “las compañías farmacéuticas nos engañan, ergo, la homeopatía es buena”. Goldacre da caña a todos. Me recuerda mucho al libro Ciencia o Vudú, de Robert L. Park, que también recomiendo leer

Antonio Martínez Ron (@aberron) habló en su día del libro, así que me detendré en algunos aspectos que considero relevantes como periodista. Para empezar, creo que debería ser de obligada lectura para cualquier periodista. Cualquiera, los especializados, y en especial los periodistas generalistas que en algún momento tienen que cubrir información científica, así como los redactores jefes y los directores de medios que deciden lo que se publica y lo que no. Las probabilidades de que en los medios aparecieran más y mejores artículos de ciencia aumentarían.

Vale, el libro puede parecer algo largo, demasiado exhaustivo y profuso, con ejemplos de Reino Unido desconocidos en España, una colección de las obsesiones de Goldacre. Pero claro, a tenor de lo descrito es normal esta obsesión: homeópatas, nutricionistas, empresas farmacéuticas y demás hierbas hacen y deshacen a sus anchas, y los medios de comunicación a su servicio. Una de las muchas “parajodas” de la actual época: mientras un buen profesional como Goldacre sigue pagando la hipoteca de su sencillo apartamento, los charlatanes mediáticos viven en lujosas mansiones, y cuentan con potentes armas publicitarias, mediáticas y legales para acongojar a cualquiera que ose criticarles. Qué más da si venden fraude. El dinero y la telegenia se han hecho más fuertes que la verdad. La prioridad son los beneficios, no las personas.

Eh, entonces no, que soy un periodista con poco tiempo. En este caso, recomiendo el capítulo 12, dedicado a los periodistas, el 14 sobre la mala estadística (que hará las delicias de Josu Mezo – Malaprensa), y el 15, sobre cómo no hay que cubrir una “noticia” (el caso de la vacuna triple vírica), y la importancia de contar con periodistas especializados en ciencia.

Pero sería una pena perderse los demás capítulos, porque a lo largo del libro se encuentran menciones a los medios y los periodistas, otra de las obsesiones de Goldacre. Normal, es consciente de su importancia y poder, y se desespera cuándo no lo hacemos bien. Los medios y los periodistas tenemos mucha culpa del auge de la mala ciencia. Nos hemos vuelto escaparates publicitarios y altavoces de esta gente.

Y es que si queremos llegar a la sociedad, los medios de comunicación siguen siendo la mejor opción, nos guste o no. Si no, seguiremos auto-marginándonos, llegando a una minoría de “frikis” o cerebritos que ya son fans de la ciencia, y a los que ya tenemos ganados.

Supongo que por todo ello, les-nos dedica varios pullazos a lo largo del libro, como “seguiré leyendo blogs y no periódicos para informarme bien de ciencia”. Y frases memorables que deberían incluirse en los manuales de periodismo científico, como “las páginas de análisis y conclusiones de la parte final (de los artículos de investigación) son como las páginas de opinión de un periódico, no es en ellas donde ustedes se informan de las noticias del día.”

También sugiere que el formato noticias de los medios no casa bien con la ciencia, en especial con la salud. Habría que matizar que sí hay noticias en ciencia, pero al igual que en otras secciones, también hay mucha morralla que acabamos publicando, y ésta sería la que tendríamos que desterrar. Y desde luego, tendríamos que dar más cabida a formatos como el reportaje o la entrevista, o críticas de libros de ciencia, que también es cultura.

El libro ha tenido la suerte de caer en manos de @aberron, como decía, que lo ha promocionado en un blog, y ha entrevistado al propio Goldacre, que por supuesto también recomiendo leer. Goldacre comenta que publicará el año que viene un libro sobre la industria farmacéutica. Habrá que estar atentos.

En fin, que ya no voy a discutir con nadie que defienda la homeopatía o la medicina alternativa. Directamente le voy a decir que se lea el libro de Goldacre.

El error del pavo inglés

“Han pasado trece mil setecientos millones de años. Es muy temprano en la mañana, la gigantesca estrella a millones de kilómetros a la que llamamos Sol, y que da vida al planeta mediante ondas electromagnéticas de todos los tamaños, es apenas una tímida insinuación redondeada que se disimula detrás de una alargada nube de finales de primavera. La niebla, aun espesa después de una noche algo más fría de lo que debiera ser en esta época del año, parece agarrarse al suelo de forma caprichosa recorriendo una carretera gris y desgastada, en mitad de algún lugar de Brierly, Inglaterra. Algunos coches pasan recorriendo rápidamente el camino… rompen un extraño silencio, salpicado por voces de aves, quizá arrastradas por la humedad, quizá más cercanas de lo que imaginamos; probablemente provengan de alguna granja cercana.

A ambos lados de la carretera la vegetación es casi tan alta como los vehículos, de un verde intenso contrasta con el blanco de la niebla, y con los coloridos vehículos que pasan o se detienen en la también colorida y llamativa gasolinera.

Parece ser que una vez más ha llegado el momento, a un lado del camino las plantas se agitan de forma violenta, chocan unas contra otras como si celebrasen un reencuentro después de años sin verse, pero las plantas no celebran los reencuentros, algo las mueve, y avanza hacia la carretera de forma rápida e imparable.

De entre el verde agitado del lateral, un cuello azul parece emerger, no solamente es azul, un color raro en la naturaleza, (no son muchos los seres azules que se le puedan ocurrir a una persona no acostumbrada a repasar guías para identificar bichos), también tiene unos extraños pedúnculos en la cabeza con forma de antenas, parecen ser muchos, quizá cinco o seis pedúnculos acabados en una forma redondeada y que se agitan con el viento. Además este extraño individuo al que llamaremos “Mister P.” parece portar lo que podríamos llamar una extraña antena parabólica en su espalda, de colores chillones y con enormes “ojos” en los extremos. Para rematar la extraña aparición de “Mister P.” en mitad de la carretera, éste comienza a agitar su cuerpo con fuerza, de forma que un zumbido seco rompe una vez más el silencio de la mañana, un zumbido que no eclipsa el efecto Doppler de los vehículos que atraviesan el camino, pero que es imposible ignorar. Si no fuese porque este ser tiene un enorme pico puntiagudo muchos podrían pensar que “Mister P.” acaba de bajarse de un ovni. No se ha bajado de ningún platillo volante, ni es un ser del espacio exterior, como mucho sería del espacio interior, de éste que nosotros compartimos. “Mister P.” es un pavo… un pavo real como muchos ya habréis imaginado, y simplemente, como todos los días, viene a hacer una llamada de atención a su amada.”

Así comienza mi libro (de próxima publicación) “El error del pavo inglés”, comienza con la historia de Mr. P, un pavo real enamorado que en 2007 se hizo famoso por demostrar que Cupido necesitaba volver a graduarse la vista. Leer más »

Einstein versus Predator, ¿es posible la ciencia que nos muestran las películas de Hollywood?

En el mes de abril de 2008 se publicó mi primer libro, bajo el título de La guerra de dos mundos: el cine de ciencia ficción contra las leyes de la física.

En él se recogía, a lo largo de 37 capítulos, una selección de las mejores entradas del blog Física en la Ciencia Ficción, un blog nacido dos años antes como complemento a la asignatura homónima que imparto en la Universidad de Oviedo desde el curso 2004-2005.

El objetivo de dicha asignatura era muy sencillo: se trataba de llevar una materia, habitualmente temida, como la física, a los estudiantes de todas las carreras universitarias, tanto las mal consideradas “de letras” como las “de ciencias”.

Pero para lograrlo había que ofrecer algo diferente, algo que no produjese de antemano esa sensación de rechazo que experimentamos todos los profesores de física del mundo con nuestros estudiantes. Entonces se me ocurrió una idea, no demasiado original debo admitir, consistente ni más ni menos que en utilizar el cine de ciencia ficción como reclamo, es decir, íbamos a estudiar las leyes de la física tal y como suelen aparecer en las películas de Hollywood, pero dándoles la vuelta por completo, ya que aquéllas casi siempre tienden a ser tratadas de forma incorrecta. En definitiva, utilizaríamos los errores cometidos por los guionistas para aprender la ciencia correcta y rigurosa que se escondía detrás de las escenas más espectaculares.

En La guerra de dos mundos se habla de las posibilidades de las espadas de luz de los caballeros jedi, de los motores de antimateria de la nave Enterprise, de asteroides asesinos en rumbo de colisión con la Tierra, las imposibles hazañas de los superhéroes y muchas cosas más.

Así como reconozco la falta de originalidad de la idea para impartir una materia como la que llevo disfrutando ya siete cursos consecutivos en mi universidad, también debo decir que el tipo de divulgación que lleva a cabo mi primer libro es prácticamente único y pionero en su género, en lo que se refiere obviamente al idioma español, pues en la lengua de Shakespeare existen innumerables ejemplos.

Siguiendo con la idea de llenar el vacío existente en la literatura de divulgación científica en castellano, he seguido trabajando en el mismo sentido durante los tres últimos años desde la publicación de La guerra de dos mundos. Así, hace tan sólo un par de semanas, la editorial Robinbook se ha comprometido a publicar mi segundo libro, actualmente en fase de maquetación. En esta ocasión, está programada su aparición en librerías a partir del próximo mes de noviembre y llevará el sugerente título de Einstein vs. Predator: ¿es posible la ciencia que nos muestran las películas de Hollywood?

Constará de 29 capítulos repartidos por las más de 350 páginas donde se referencian casi un centenar de películas. En “EvP” se abordan temas como la alimentación de los astronautas y la comida en el espacio, las inteligencias extraterrestres como la del océano sensible de Solaris, los viajes interestelares a velocidades superiores a la de la luz, la física de “Avatar”, las armas de rayos desintegradores y los escudos de fuerza, la inmortalidad, los vampiros, los agujeros negros, las máquinas del tiempo, los universos paralelos y, por supuesto, los superhéroes como Superman e Iron Man, entre otros muchos temas más.

Desafortunadamente, el mundo editorial se encuentra en una situación delicada en los últimos años, por lo cual no ha sido nada sencillo lograr la publicación de mi trabajo. Las editoriales no demasiado importantes suelen arriesgarse lo mínimo posible a la hora de sacar adelante novedades y tienden a decantarse por las reediciones o las traducciones de obras anglosajonas que ya han demostrado un cierto éxito en su idioma original. Esto, sumado al poco interés que muestran por el formato electrónico, hacen que se limiten prácticamente de forma exclusiva al papel impreso. Y “Einstein vs. Predator” no iba a ser menos.

Finalmente, tan sólo me resta desear de todo corazón que os guste mi trabajo, al que he dedicado no pocos esfuerzos durante estos últimos tres años. Por supuesto, a aquellas y aquellos de vosotras y vosotros que no tengáis a bien adquirir uno de los ejemplares, también os deseo unas felices navidades…

Los productos naturales ¡vaya timo!

Ando con poco tiempo para escribir pero no quiero dejar sin reseñar lo mucho que me ha gustado el libro de nuestro amazing J.M. Mulet, “Los productos naturales ¡vaya timo!”, publicado por la editorial Laetoli. Siempre me ha parecido que pensar contra corriente es un ejercicio sano y necesario, y el libro de Mulet es la excusa perfecta para poner a prueba muchas ideas socialmente instaladas a las que no sometemos a mucha reflexión, como esa especie de culto a lo “natural” y lo “ecológico” frente a lo “artificial” y “peligroso”.

Mientras leía el libro me vino a la mente una conversación que tuve con uno de mis mejores amigos hace unos meses, con un gin tonic en la mano y a altas horas de la madrugada. En un momento de la charla, no sé muy bien por qué, salió aquello de que “los tomates no saben como antes”, lo de la “química” de los alimentos y esa sensación, bastante conspiranoica, de que la industria nos está envenenando y apartando de la arcadia feliz en que vivíamos hace años (un mito bastante tonto, mi amigo no ha comido tomates de huerta en su vida). Como buen provocador, aquella noche traté de darle la vuelta a todo lo que mi amigo pensaba y ahora lamento no haber tenido a mano el libro de Mulet, pues habría sido mucho más útil haberle pasado una copia y haber seguido tomando gin tonics (nada “naturales”, por cierto) alegremente.

Se tenga la posición que se tenga, el libro de Mulet ayuda a pensar y ver las cosas desde un punto de vista diferente y puede que hasta atrevido. ¿Qué es lo natural? ¿Ese tomate que ha sido seleccionado genéticamente durante generaciones desde el Neolítico? ¿Es lo natural más sano por definición? ¿No es natural el tifus? ¿Qué son los yogures Bio? ¿Por qué nos dan miedo los transgénicos? ¿Por qué nos parecen más seguros los cultivos ecológicos que se abonan con caca y a veces con bacterias como la temida cepa de E. Coli de la casa Merkel?

El libro trata de dar respuesta a todas estas preguntas y muchas más, se atreve a dar nombres propios (Susanna Griso, te queremos) y dedica un fascinante capítulo a las medicinas alternativas, con consejos para montar tu propia terapia absurda (imperdible el karateka que a lo tonto a lo tonto se hizo “neurocirujano”). Por eso os recomiendo que os hagáis con un ejemplar (sí, Mulet es amigo y Laetoli me mandó un ejemplar por la patilla, pero si el libro no me gustara no lo recomendaría) y que os atreváis a poner en cuestión vuestras ideas y a intentar que otros lo hagan. Porque está claro que necesitamos menos tópicos de segunda mano y más argumentos.

Referencia: Los productos naturales ¡vaya timo!, J.M. Mulet
Colección ¡Vaya timo!, 15
151 páginas
ISBN 978-84-92422-28-9

Javier Armentia charlando con Berto de la colección ¡Vaya timo!

Ayer se celebraba el día del libro, así pues aunque con un día de retraso aquí va nuestra recomendación a cargo del amazings Javier Armentia que se pasó por el programa de Buenafuente para charlar con Berto sobre la colección ¡Vaya timo!

“Influciencias” y otros engaños

La pseudociencia es siempre peligrosa porque contamina la cultura y, cuando concierne a la salud, la economía o la política, pone en riesgo la vida, la libertad o la paz”

Mario Bunge

Bunge es un ejemplo de cómo la filosofía y ciencia deben caminar juntas. Para ello hay que desterrar la superstición, toda metafísica con pretensión de verdad y a los científicos encriptados en su laboratorio cuyo lema es “si lo formulo tiene forma y si no es un absurdo”.

De la misma manera que la esquizofrenia de Heidegger nos lleva por el camino de la nada que anonada, aliñado discurso de palabras huecas, diría mejor con libros enteros huecos (véase “sein und zeit”), mucha poética patética, así también cuando nos enrocamos en el conductismo más dogmático no dejamos libertad para posibles aplicaciones de ideas difíciles de imaginar hoy, aunque hoy nada es difícil imaginar: El problema de las dimensiones, los agujeros negros etc…

Necesitamos muchos Bunge-búnker que nos defiendan de las enajenaciones supersticiosas. En este último libro continúa con su dialéctica crítica y destructiva contra la difusión de la superstición, la pseudociencia y la anticiencia dándoles la categoría de fenómenos psicosociales importantes, dignos de ser investigados de forma científica, no hay que menospreciar su “influciencia”, su capacidad de manipulación. Hace especial hincapié el autor en la manipulación social y política a la que nos somete la pseudociencia. En ella se apoyan muchos planes de guerra, muchos datos económicos y no pocas estadísticas, supuestamente veraces.

Mario Bunge (Florida, Buenos Aires, 1919) es uno de los filósofos de la ciencia más reconocidos en todo el mundo. Su formación humanística y política se enraizó en los barrios obreros de Buenos Aires, que recorrió de niño junto a su padre, médico y diputado socialista. A los 19 años fundó la Universidad Obrera Argentina (UOA), que fue clausurada en 1943 por el gobierno de Perón. En la década de 1960 dio clases en las universidades de Texas, Temple, Delaware (EE UU) y Friburgo (Alemania) y finalmente se estableció en Canadá, donde ha sido profesor de la Universidad McGill de Montreal, Quebec, la más antigua del país. Autor de más de 50 libros (entre ellos los ocho volúmenes de su Tratado de Filosofía), casi todos en inglés, ha recibido 19 doctorados honoris causa y el premio Príncipe de Asturias de Humanidades en 1982. Sus libros han sido traducidos a numerosas lenguas, incluidas el japonés, el ruso y el chino. Azote de las supercherías, en 1991 alentó la fundación del Centro Argentino para la Investigación y Refutación de la Pseudociencia (CAIRP).

Y aunque la cosa de la astrología es muy grave, no está de más desmontarla con un poco de humor, que es la cuestión más seria, ya sabemos. Los luthiers, estos argentinos universales, como Bunge, nos hacen reír con los horóscopos y otros litigios ficticios…

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Por qué me encanta Mala Ciencia, de Goldacre

Hace un par de meses me llamó un amigo para decirme que la editorial Paidós buscaba a alguien para echarles una mano con la web del libro de Ben Goldacre en español. Como seguidor de Bad Science se me abrieron mucho los ojos, pero no dije nada, me hice el interesante, y les pedí que me enviaran el libro antes de decidir. No suelo aceptar estas cosas, pero ésa fue mi perdición.

El libro me pareció tan fascinante que le habría dado difusión de cualquier manera. El repaso que hace Goldacre a las malas prácticas relacionadas con la Ciencia me pareció tan completo que se me ocurrió que a los lectores de este libro habría que darles un pequeño diploma que les acredite como ciudadanos mejor preparados para distinguir la charlatanería y los engaños pseudocientíficos que últimamente nos acechan a la vuelta de cada esquina.

“Mala Ciencia” es una de esas lecturas gratificantes en la que, a medida que avanzas, te das cuenta de que no sólo es divertido, sino que además estás aprendiendo. Como médico, Goldacre no se corta en denunciar las malas prácticas no sólo de homeópatas y demás curanderos, sino de sus propios compañeros o de la industria farmacéutica a la hora de contrastar sus estudios. El libro disecciona los sesgos de publicación más frecuentes, los curiosos efectos del placebo y dedica un capítulo completo a las malas prácticas periodísticas que llevan con frecuencia al alarmismo y la desinformación.

Este libro dista mucho de ser una mera compilación de memeces triviales. Refleja, más bien, un crescendo natural que parte de las estupideces de los charlatanes, pasa por el crédito que se les dispensa en los medios de comunicación convencionales y que desemboca en los trucos de la industria de los suplementos alimenticios (que mueve 30.000 millones de libras esterlinas anuales), en las maldades de la industria farmacéutica (que mueve 300.000 millones), en la tragedia en la que se ha convertido el periodismo científico actual y hasta en el encarcelamiento, el público escarnio o la muerte de personas, simplemente por culpa de la interpretación errónea que nuestra sociedad suele hacer de las estadísticas y de las pruebas empíricas

Ben Goldacre. Mala Ciencia

Si tuviera que ponerle un ‘pero’ sería quizás el excesivo localismo de un par de capítulos, en los que Goldacre relata sus luchas personales, desde las páginas del diario The Guardian, contra las informaciones alarmistas sobre la vacuna triple vírica y algún que otro estafador. Aunque, a pesar de ser un tema muy localizado en Gran Bretaña, creo que la explicación y las conclusiones de Goldacre son extrapolables a cualquier país.

Mala Ciencia en español se presenta hoy y yo espero que venda muchos ejemplares, pero no por haber colaborado con Paidós (monté una cuenta de Twitter y el blog Malaciencia.es, no me pagan por escribir esta reseña ni me dan comisión por libro vendido, jejeje), sino porque sería una buena noticia para todos y abriría el camino a que se sigan publicando este tipo de libros en España, donde estamos un poco huérfanos de lecturas escépticas.

La mejor noticia, sin embargo, sería que lo leyeran no sólo los escépticos convencidos, sino las personas que tienen algunas dudas y andan un poco perdidas respecto a cuestiones como la homeopatía, las vacunas o los consejos alimentarios de los gurús en televisión. “Al terminar”, advierte Goldacre en la introducción, “es posible que continúen sin estar de acuerdo conmigo… Seguirán estando equivocados, pero lo estarán con mucha más gracia y estilo que los que pueden exhibir en este momento”.

* Si quieres echar un ojo a algunos de los contenidos, puedes visitar Malaciencia.es, donde también han colaborado con sus artículos algunos conocidos blogueros científicos españoles y autores como el pediatra Carlos González.

Descarga el libro “Rumbo al cosmos”

En estos tiempos de copyrights, de polémicas con autores y de leyes Sinde, que alguien como Javier Casado, uno de los emblemas de la divulgación en internet, haya decidido poner en disposición de todo el mundo su libro “Rumbo al Cosmos” es una muy buena noticia.

Javier Casado, para quien aún no lo conozca, es un ingeniero aeronáutico cuya labor divulgativa en internet se extiende en la red desde hace ya más de siete años, en uno de los blogs más recomendables que conozco: El espacio de Javier Casado.

Ayer se ponía en contacto con Amazings porque vuelve a sacar un nuevo libro, “Rumbo al Cosmos, los secretos de la astronáutica” pero en esta ocasión la novedad reside en que está licenciado bajo Creative Commons y es el propio Javier Casado quien te lo ofrece en descarga gratuita desde su blog.

Puedes descargar su libro desde este enlace.

El decálogo de Hiroshi Yamamoto

Nisekagaku wo 10-bai tanoshimu hon | Hiroshi Yamamoto

Ayer por la noche terminé de leerme Nisekagaku wo 10-bai tanoshimu hon (El libro para pasárselo bomba con las pseudociencias) un libro de Hiroshi Yamamoto en el que se dedica a desmontar algunas pseudociencias.

Está escrito como si fuera un diálogo entre personajes (el padre, escritor, la madre, ama de casa, y su hija Yûho, estudiante de secundaria), lo que hace que sea bastante fácil de entender.

Esta tarde se me ha ocurrido traducir el epílogo y compartirlo en la lista de colaboradores de Amazings para quien le apetezca divulgarlo.

Espero que os guste :)

Epílogo.

Cultiva el pensamiento crítico

Yūho: Al final, ¿qué podemos hacer para no dejarnos engañar por las pseudociencias?

Padre: Ante todo, «mantener siempre presente la duda». No debes creer a la ligera todo lo que diga la televisión o veas escrito en libros o en internet.

Por otra parte, también debes sospechar cuando oigas cosas como «lo creo porque lo dice algún famoso» o «lo creo porque todos piensan así». Como has visto, lo que creen los famosos y mucha gente son, en realidad, pseudociencias.

Yūho: Ya, pero «duda» es una palabra que tiene una imagen negativa, ¿no?

Padre: No necesariamente. Ya has visto que las pseudociencias suelen ser peligrosas, difamatorias y sirven para sacar dinero. Y en los peores casos, incluso pueden provocar la muerte. Tomar precauciones para no caer en ellas es lo más correcto como persona.

Por supuesto, tampoco es cuestión de dudar sistemáticamente de todo. No hace falta dudar de una conversación normal. Pero cuando te encuentres con alguna historia jugosa, de miedo, que desconozcas o contraria al sentido común, lo primero que tienes que hacer es comprobar su veracidad.

Diez consejos para no dejarse embaucar por las pseudociencias:

  1. Comprobar la procedencia de la historia.
  2. Investigar quién lo ha dicho.
  3. Fijarse en la terminología.
  4. Echar un vistazo a las críticas.
  5. Fijarse en las cifras.
  6. Pensar con lógica.
  7. Hacer experimentos.
  8. Dudar sobre lo que se está viendo.
  9. No confundir el deseo con la realidad.
  10. Aprender el conocimiento científico correcto.

Padre: Si tienes cuidado en estos puntos, reducirás las posibilidades de que te engañen.

Leer más »

Más de 600 portadas de Philip K. Dick

Una inmensa colección con más de 600 portadas de libros que los fans y seguidores de la obra de Philip K. Dick han recopilado por todo el mundo y que la web oficial ofrece ahora para los más coleccionistas.

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