Por Xurxo Mariño | 16/05/2012 @ 09:30 | 51 Comentarios
Siempre recordaré su nombre, sus propiedades y el lugar en que la encontramos: molibdenita, una fina lámina de intenso brillo plateado que estaba incrustada entre otros minerales, en unos enormes pedruscos con los que hicieron el espigón de la playa de Foz, el pueblo en el que crecí. No es un mineral fácil de encontrar, pero eso no era un inconveniente para la ilusión de sabueso con que los cuatro amigos husmeábamos buscando rocas por los alrededores del pueblo. Lo hacíamos en las horas libres, al salir del instituto.
Las desapacibles tardes de invierno siempre fueron para nosotros una caja llena de sorpresas que alimentaba una curiosidad voraz. De esa manera descubrimos granates, dodecaedros de pirita o brillantes bosquecillos de columnas de cuarzo. Todo estaba ahí afuera, no había más que salir a pasear con los ojos bien abiertos.
Era algo que hacíamos por nuestra cuenta. ¿Cómo es posible que jamás, ningún profesor del instituto, ni siquiera el de geología, nos llevara a dar una vuelta para buscar, conocer y estudiar las rocas y minerales de la zona? ¿Cómo puede ser?
En esa época tuve clases de geología, pero no recuerdo nada. Lo que sí recuerdo, y muy bien, son las rocas y minerales que recogí por mi cuenta. La emoción y la ilusión son buenos aliados de la memoria y el conocimiento.

Dodecaedro de pirita, uno de los primeros minerales de mi colección
Estábamos a comienzos de los años 80 y habíamos visto en la película “Juegos de guerra” a unos adolescentes manejando ordenadores personales. En España ninguno de nosotros había tocado nunca un ordenador personal, unos cacharros que parecían extremadamente interesantes. Inicié una campaña de intenso desgaste emocional para que mis padres se decidieran a invertir su dinero en el ordenador personal más barato del mercado, un aparato que acababa de empezar a venderse en algunas tiendas de las grandes ciudades: se llamaba ZX-81, tenía 1K de memoria RAM y carecía de disco duro. Para mí era como pilotar una nave espacial. Leer más »
Por Colaborador Invitado | 14/05/2012 @ 09:30 | 9 Comentarios

¡Hay tantos estudios que se arrogan el estatus de científico sin serlo! Los magufos por supuesto están incluídos en ese grupo, pero en la prensa se citan infinidad de trabajos cuya acientificidad es más sutil. La geociencia es especialmente vulnerable a este tema (por motivos históricos, p.e., Alvarez y Leitao, 2012, Geology). Recordad si no el grito de “Geology is not a true science!” de Sheldon en Big Bang Theory.
Así que me arremango para recordar los rasgos más comunes de los estudios científicos y cómo reconocerlos cuando navegamos por la web: Leer más »
Por El Navegante | 07/05/2012 @ 09:30 | Geología | 73 Comentarios
Desde hace unos años, en escuelas, libros de texto y en folletos de ONGs se puede ver un mapamundi algo extraño, como el de la figura, que muchos califican como el “mapa solidario”. Se trata del mapa de Peters, que llama la atención por su aspecto distinto al habitual.

Mapa de Peters
Hacer un mapa de nuestro mundo no es sencillo. Tomemos una naranja. Con cuidado, quitémosle la piel a gajos. Y tratemos ahora de poner esta piel sobre una mesa, sin que se rompa. ¿Cómo lo ven? Si queremos, además, que aquello tenga forma rectangular, es, simplemente, imposible.
Está claro que si queremos hacer un mapa plano de la Tierra, hay que adaptarlo. A lo largo de la historia, las soluciones adoptadas han sido diversas, siendo la más conocida de todas la proyección de Mercator. Más recientemente, se ha hecho muy popular la proyección de Peters de la que hablamos o, más correctamente, la proyección de Gall-Peters. Porque Arno Peters presentó en 1974 un mapa similar al que en 1885 presentó James Gall a la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia . Tenemos ya los primeros síntomas de que el tal Peters era bastante “listo”. Leer más »
Por Amazings | 06/05/2012 @ 11:30 | Vídeos | 6 Comentarios
Michio Kaku habla de la teoría de la unificación de fuerzas en un video de The big think que es perfectamente extrapolable a cualquier investigación en ciencia básica. La pregunta siempre es la misma ¿para qué sirve? ¿qué ganaremos con ello?
Gracias a José Ángel Cardo por enviarnos este video y encargarse de la traducción y subtítulos, así como a @Sovcolor por la edición.
Por Colaborador Invitado | 03/05/2012 @ 09:30 | 19 Comentarios

Cada día, ponerse delante de 25 alumnos que chorrean adolescencia y explicarles algunos conceptos imprescindibles para la vida como el Principio de Conservación de la Energía Mecánica, es más que complicado. No quiero escribir un artículo pesimista o desde el punto de vista de un mártir de la Ciencia, todo lo contrario. Quiero lanzar un grito en favor de nuestros alumnos y de cómo ellos ven la Ciencia y su necesidad de conocerla.
Trabajo en un colegio de la Comunidad Valenciana, tengo la suerte de impartir las asignaturas de Física y Química de 4º ESO y 1º de Bachiller. Estas dos asignaturas juegan de alguna forma a mi favor. Los oyentes de estas materias, a diferencia de los alumnos de 3º ESO, han elegido que quieren estudiar Física y Química. Esta elección muchas veces no conduce a resultados felices, pero desde luego sí más fructíferos que en cursos inferiores. Leer más »
Por Biotay | 02/05/2012 @ 09:30 | Libros | 4 Comentarios
Hay un fenómeno que se da cada mucho tiempo, más especial que la alineación de estrellas que puedan esperar aquellos que creen irracionalmente en la astrología, es ese momento en el que tienes la suerte de estar en el lugar y momento adecuado para escuchar como un niño pequeño es capaz, con su inocencia y (lo que es aun más importante), con su creatividad, de plantear una pregunta demoledora como ésta a unadulto.
Es, sin ninguna duda, una pregunta de esas con las que un niño de menos de 10 años es capaz de hundir el orgullo y toda la sabiduría del más excelso sabio de una Universidad.
El error del pavo inglés. EUG (2012)
Un científico no es solamente una persona que atesora conocimientos adquiridos por otros a lo largo del tiempo, sino aquella persona que aplica un método apropiado para conocer, y para ello es fundamental que sepa reconocer aquello que no sabe.
Saber que es lo que no se sabe, y reconocerlo, es aquello que distingue a los grandes de los pequeños, y a los malos de los buenos científicos.
Por supuesto, y como era de esperar, Neil deGrasse Tyson pasa el test de forma magistral.
Richard Dawkins cuenta en “El Capellán del Diablo” como su profesor de zoología Ioan Thomas dio una lección inolvidable a sus alumnos. Les preguntó en clase a sus alumnos por Hydra.
Ioan planteó la pregunta, “¿Qué animal se come a Hydra?”, uno por uno fue preguntando a todos y cada uno de ellos, “¿qué animal se come a Hydra?”, ninguno conocía la respuesta, después de haber preguntado nombre por nombre a todos sus discípulos sin obtener respuesta alguna, la curiosidad debió vencer a la vergüenza cuando uno de los alumnos se aventuró a preguntar al zoólogo “Señor, señor, ¿qué animal se come a Hydra?”, el señor Thomas esperó a que el silencio se apoderase de la sala, momento en el cual respondió con lentitud y claridad extremas:
“No lo sé… (Crescendo) No lo sé… (Molto crescendo) Y no creo que el señor Coulson lo sepa, tampoco. (Fortísimo) ¡Señor Coulson! ¡Señor Coulson!”
Fue a buscar al profesor del aula contigua (el señor Coulson) para preguntarle delante de sus alumnos “¿qué animal se come a Hydra?”, “No lo sé” respondió igualmente el señor Coulson.
No lo sabía Ioan Thomas, no lo sabía el señor Coulson, no lo sabía nadie en el aula, en ese momento los compañeros de clase de Dawkins debieron aprender a “saber lo que no saben”.
Esta es, sin duda, una muestra de humildad que no existe en la gran mayoría de los encargados de transmitir ciencia, y con esa falta de humildad se pierde lo que Thomas y Coulson transmitieron de forma magistral a sus alumnos, la ciencia es una herramienta para alcanzar conocimiento, aunque únicamente se enseña una de sus facetas, el conocimiento ya adquirido, el cual únicamente sirve para memorizar datos en la mayor parte de los casos, la parte más interesante de la ciencia, la humilde, la que trata de aprender y la única que avanza, esa es la que se pierde.
El error del pavo inglés
Ambos fragmentos de texto pertenecen a “El error del pavo inglés”, libro que acaba de salir a la venta (¡por fin!) y al que dediqué una charla que apareció aquí mismo, en Amazings.
Podéis comprar el libro, por ejemplo, desde AQUÍ.
Por Vicente Torres | 30/04/2012 @ 09:30 | Curiosidades | 6 Comentarios
El día del niño es una celebración internacional importante, en México la celebramos el 30 de abril. Tradicionalmente en esta fecha se les regalan juguetes a los niños. Sin embargo, no hay una razón por la cual estos deban ser caros. Por el contrario, los juguetes deberían ser económicos y fomentar la curiosidad de los chiquillos, tal vez detonar su vocación, ¿y por qué no?, acércalos a la ciencia.
Ante el potencial que tienen los juguetes en la vida de los niños y frente a la crisis económica, hay quien deposita su fe en pequeñas acciones positivas en lugar de una retorica vacía. Tal es el caso de Arvind Gupta, un hindú inventor de juguetes y popularizador de la ciencia para los niños. Él crea simples juguetes empleando materiales caseros y de desecho, ilustrando los principios científicos y de diseño práctico, tal que son fáciles de construir para cualquier persona. De hecho, yo he empleado tales ideas para ilustrar adecuadamente principios físicos para estudiantes preuniversitarios: ley de Boyle, aspersor con popotes, entre otros ejemplos.
Utilizando libros que la UNESCO patrocina y en múltiples videos de un minuto es que este movimiento de creadores de juguetes científicos se difunde internacionalmente. Como muestras de su trabajo deseo presentar estos videos (español, menos de 2 min.) sobre la construcción de un molinete con popotes y cinta adhesiva; y también la construcción de un aerodeslizador con un CD y un globo.
Ciertamente en nuestra sociedad hay muchos niños que no pueden contar con una educación formal, mucho menos a una que tienda a desarrollar su pensamiento científico o de proyectos tecnológicos. Como muchas otras personas, esto también lo observó Arvind Gupta en su país; sin embargo, ha utilizado su conocimiento técnico para crear juguetes científicos en base de desechos y materiales a la mano. Poniendo énfasis en el principio de científico, la creatividad y la imaginación. Pues la diversión esta en el juego, no en el juguete.
Finalmente, en el siguiente video TED, el mismo Arvind nos cuenta un poco de su vida, su proyecto y nos muestra una serie de sus juguetes construidos con material casero.
Por Ambrosio Liceaga | 18/04/2012 @ 09:30 | Historia | 9 Comentarios
Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación.
Historia de dos ciudades (Charles Dickens)
Como muchos aficionados a la astronáutica, recuerdo los años del programa Apolo con envidia. La sensación de avance, de revolución imparable, la euforia, la borrachera de desarrollo tecnológico es algo que me habría gustado vivir. La comparación con esta triste época post-transbordador es demoledora. El sueño parece muerto y, con los actuales presupuestos, puede costar décadas recuperarlo. No creo que llegue a ver un humano en Marte. Leer más »
Por aberron | 17/04/2012 @ 13:21 | Vídeos | 12 Comentarios
Por Daniel Torregrosa | 17/04/2012 @ 09:30 | Personajes | 7 Comentarios
Si hay una figura de la divulgación científica tan influyente como olvidada en el mundo hispano, es la del británico de origen polaco Jacob Bronowski (1908-1974).
Basta con hacer una pequeña encuesta en nuestro entorno más cercano, incluso entre los aficionados a la ciencia y su divulgación, para conocer cuántos lo conocen realmente. Pocos, muy pocos contestaran. Un hecho sorprendente, a la par que injusto, sobre todo si tenemos en cuenta que su obra documental El ascenso del hombre, emitida por la BBC en 1973, aparte de un éxito en el mundo anglosajón cuando fue emitida, fue la obra que inspiró la celebérrima Cosmos: un viaje personal de Carl Sagan.

Jacob Bronowski nació en Łódź (Polonia) el 18 de enero de 1908. Era el hijo mayor de Abram Bronowski, propietario de una firma comercial de mercería que exportaba sus productos a Inglaterra, y de Celia Flatto. Al comienzo de la Primera Guerra Mundial la familia Bronowski se vio obligada a huir hacia Alemania tras la ocupación de Polonia por parte de Rusia. En 1920, poco más de un año después del final de la Gran Guerra, fijaron su residencia definitiva en Londres. Fue una llegada difícil para un niño de 12 años en un nuevo país, del que desconocía totalmente el idioma, y tuvo que integrarse en el estricto sistema educativo de la Inglaterra de los años veinte. Estudió en la Central Foundation Boy’s School y fue allí donde nació su interés por la integración entre ciencia y humanidades, una obsesión que marcó su trayectoria y obra personal posterior. Como él mismo dijo: «Me crié para ser indiferente a la distinción entre la literatura y la ciencia, que en mi adolescencia eran simplemente dos idiomas para la experiencia con los que he aprendido conjuntamente.» Leer más »