Es seguro que las armaduras medievales proporcionaban a sus portadores protección frente a las embestidas de las armas enemigas. Para eso se utilizaban. Pero lo que también es seguro es que una de aquellas armaduras constituía un verdadero hándicap si su portador debía desplazarse a pie. El esfuerzo que tenía que hacer un combatiente provisto de una armadura de acero era enorme, y eso limitaba de manera notable su movilidad y su resistencia.
Un grupo de fisiólogos ha publicado recientemente los resultados de un estudio en el que han investigado la influencia que ejerce la armadura sobre el coste metabólico de la locomoción, así como otros parámetros de la fisiología respiratoria. Utilizaron, como sujetos experimentales, a cuatro “actores” (intérpretes de combate, tal y como se especifica en el artículo) pertenecientes a las Armerías Reales del Reino Unido (Leeds).
Los actores están acostumbrados a vestir armaduras hechas a medida porque lo hacen con regularidad en exhibiciones ante el público. Las armaduras utilizadas son réplicas de armaduras del siglo XV de diferentes procedencias y pesan 35 kg de media, lo que representa un 44% de la masa corporal de los actores. Leer más »


















