Artículos de Pampa Garcia Molina

Pampa García MolinaPampa García Molina | @pampanilla

Periodista especializada en ciencia y tecnología. Antes fui editora en SM y en Muy Interesante, y ahora trabajo como redactora colaboradora en varios medios (La Razón, Anoche tuve un sueño, Entrelíneas, Alfa, Divulga, SM, profes.net y otros) y soy vocal de la Asociación Española de Comunicación Científica (AECC). Empecé estudiando Física Teórica y así acabé.

Amazings embarca en la Expedición Malaspina

Buque Hespérides | Expedición Malaspina

Aviso a navegantes: en un par de semanas leeréis aquí una serie de posts escritos bajo los efectos del dimenhidrinato, sustancia que empezaré a consumir a discreción a partir del 15 de diciembre. No es por vicio, lo prometo, sino por necesidad; me han advertido de que tendré que atiborrarme de pastillas para soportar los mareos diarios que sufriré en el Buque Oceanográfico Hespérides, mi próximo hogar y lugar de trabajo como corresponsal de Quo /Amazings.

Sí, señoras y señores: este ilustre blog en el que escribo ha recibido, gracias a su colaboración con la revista Quo, la invitación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) para pasar un mes entero, sin escalas, en medio del Atlántico con la Expedición de Circunnavegación Malaspina 2010. Leer más »

Oscura seducción

Alan Sokal | Universidad N.York

El físico estadounidense Alan Sokal estaba harto de leer a filósofos posmodernos que se apoyaban en conceptos de las ciencias sacados de contexto para revestirse de autoridad. Así que en 1996 pasó a la acción y se rió de los causantes de sus cabreos intelectuales: le coló a una de sus revistas favoritas un artículo carente de sentido pero con mucha palabrería cuántica. Seis años después, muchos creyeron que los hermanos franceses Igor y Grichka Bogdanov estaban haciendo, a la manera de Sokal, su propia guerrilla a la Física. Estos dos showmen televisivos lograron publicar sus artículos –sin pies ni cabeza– sobre una nueva cosmología en revistas científicas de alto impacto. En el escándalo Sokal quedaron en entredicho las ciencias sociales, en el Bogdanov, fue la Física la que se sonrojó. Y en ambos casos, ganó la palabrería.

Sokal no soportaba más los discursos de algunos postmodernistas que defendían un relativismo según el cual la ciencia no tiene mayor autoridad que otras tradiciones culturales para interpretar el mundo que nos rodea. Pero a su vez, muchos de esos pensadores incorporaban a sus argumentos toneladas de terminología científica sin ton ni son. Éste es el caso de los seguidores del francés Jacques Lacan, que reinterpretó el psicoanálisis introduciendo en su teoría todo el lenguaje matemático que pudo –tanto es así, que resulta difícil entenderlo–.

Un día, Sokal decidió ponerles a prueba y preparó una travesura intelectual. Escribió un artículo vacío de sentido y lo envió a Social Text, una prestigiosa revista de ciencias sociales. Su escrito sugería que los últimos avances de la física cuántica probaban aspectos del psicoanálisis lacaniano. Suena estrambótico, pero él estaba convencido de que sería bien sencillo colarles su ripioso texto con tal de que cumpliera dos condiciones “a) que sonara bien, y b) que apoyara los preconceptos ideológicos de los editores”. El caramelo envenenado rezumaba erudición en cada palabra de su título: Transgrediendo los límites: Hacia una hermenéutica transformadora de la gravedad cuántica, y según el autor, no era más que “un pastiche de jerga postmodernista, reseñas aduladoras, citas grandilocuentes y rotundo sinsentido”, que se “apoyaba en las citas más estúpidas que había podido encontrar sobre matemáticas y física”.

El mismo día de 1996 en que Social Text publicaba el disparate –sin haberlo sometido a la revisión de ningún físico–, Sokal se quitaba la máscara declarando en otra revista, Lingua Franca, que todo había sido un experimento, una broma, una macarrada intelectual. Leer más »