Para poder entender el alcance del título de este post nos debemos situar a finales del siglo XVIII en el llamado, por aquel entonces, Nueva Granada. En una localidad situada al sur vivía Francisco José de Caldas. Este personaje se caracterizaba por ser un apasionado lector, inclinado por los temas científicos los cuales devoraba con extrema facilidad.
Por situaciones, que no vienen al caso, terminó recorriendo en mula los diversos caminos que atravesaban las cordilleras que separaban los principales pueblos del “reino”. Fue en estos interminables viajes que aprovechó el tiempo para aplicar y extender sus conocimientos como astrónomo, geógrafo y naturalista. Comenzó a registrar fenómenos astronómicos, elaborar mapas con base en triangulaciones geodésicas y realizar aportes en el campo de la orografía.
Sumado a todo esto, con el tiempo se interesa por la botánica lo que lo lleva a clasificar y registrar diferentes especies que encontraba día tras día. Es aquí donde requiere establecer con precisión los límites altitudinales de las principales especies. Leer más »








