Artículos de maticallone

Matías CalloneMatías Callone | http://matiascallone.blogspot.com/ | @VisionBeta

Nací en una ciudad de la interminable Pampa argentina. Curioso desde siempre, estudié Diseño de Imagen y Sonido en Buenos Aires, y durante una estadía en España comienzo a divulgar historias que parecen irreales en Visión Beta.

Surtsey, la isla que permitió observar la evolución de un “nuevo mundo” desde cero

Isla de Surtsey | Islandia

Surtsey es una isla en Islandia que nació cuando el actual presidente de la República islandesa apenas alcanzaba la veintena de años, lo que es decir, la isla es más joven que el actual presidente del país al que pertenece, y que casi todos los presidentes de Europa (y del mundo). Es de hecho, una de las islas más jóvenes del planeta: Surtsey nace a partir del año 1963. Entonces, una violenta explosión volcánica a 32 kilómetros al sur de Islandia da comienzo al proceso de formación de una nueva porción de tierra aislada. La erupción que se inicia a 130 metros por debajo del nivel del mar, alcanza a salir a superficie en pocos meses y sumar un máximo de 2,7 kilómetros cuadrados. Mantenida sobre superficie desde entonces, Surtsey es un verdadero laboratorio para biólogos y científicos que observan como nuevas especias van colonizando la isla paso a paso.

Isla de Surtsey | Imagen michael clarke stuff Flickr CC

A pesar de la erosión constante y la pérdida de altura del terreno (propio de la erosión y el asentamiento natural de los sedimentos volcánicos), se estima que la isla tiene pocas probabilidades de desaparecer. Hacia fines de la década de 1960, hongos, bacterias y la primera planta vascular se sumaban a unas diez especies presentes, un número que hoy se eleva a varios centenares, incluyendo hongos, líquenes, 89 especies de aves y 335 especies de invertebrados. La evolución de un ecosistema desde cero, le ha servido a Surtsey para ganar el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2008.

Isla de Surtsey | Imagen Bruce McAdam Flickr CC

Cómo dato curioso, de las 490 especies de plantas presentes en Islandia, unas 30 ya se han establecido en la isla. Por su parte, las aves se asentaron sólo tres años después de finalizar la erupción. Desde 1984, se ha estabilizado una colonia de gaviotas, a las que se sumaron en años posteriores frailecillos del Atlántico, entre otros. La fauna marina también ha proliferado en torno de la isla, siendo un lugar de cría para focas grises, además de un ámbito en el que merodean las orcas. Bajo el agua, un nuevo ecosistema de erizos, algas y estrellas de mar han ido poblando las laderas del volcán.

Isla de Surtsey | Imagen michael clarke Flickr CC

Hoy en día, sólo un grupo reducido de científicos están autorizados a aterrizar en Surtsey. En una de las imágenes, se observa de hecho una pequeña cabaña utilizada por investigadores durante la estancia en la isla. Aunque siempre se procura no introducir ninguna especia foránea, es el mismo hombre, el que pone en riesgo la pureza evolutiva del archipiélago. En una ocasión, una planta de tomate comenzó a echar raíces cerca de la cabaña por un mal manejo de deshechos, pero fue rápidamente destruida. Aún con errores tan humanos, observar la evolución de un “nuevo mundo” desde cero no es una oportunidad que se presente muy a menudo: Surtsey es la única isla del planeta que desde su nacimiento, fue protegida y convertida en un enorme laboratorio al aire libre.

El hombre que pintaba su pueblo desde todos los ángulos después de treinta años sin verlo

Prosopagnosia es la incapacidad para recordar y reconocer rostros y lugares. Todo lo contrario, es lo que le ha sucedido a Franco Magnani. Franco es capaz de recordar con un detalle extraordinario cada ángulo de su ciudad natal y sus paisajes, un lugar que no ha visto por treinta años. La obsesión por el recuerdo de su pueblo, lo ha impulsado a plasmar sus visiones en infinidad de pinturas, siendo reconocido por su particular habilidad, como el pintor de la memoria.

Franco Magnani nace en el año 1934 en Pontito, Italia, una ciudad toscana cerca de Florencia. Pontito es un pueblo aislado en la cresta de las montañas boscosas, en donde Franco tuvo una vida apacible hasta el año 1942, cuando su padre muere en un accidente y se desata la guerra. Una vez retornada la calma tras la guerra, el trabajo escasea y Franco decide dejar su ciudad natal. En 1965, llega a California para cumplir su sueño de ver el Golden Gate. Ya radicado definitivamente, tras unos meses, cae enfermo.

Desde entonces, comienza a tener sueños asombrosamente vívidos de su pueblo natal. Tanto, que comienza a experimentar sus sueños y recuerdos como un llamado a pintar escenas de su infancia. Así, comienza una obra prolífica de pinturas desde su memoria, donde los edificios, las calles y los alrededores de Pontito quedan plasmados a la perfección.

La compenetración con el espacio a retratar era tal, que Franco volvía la cabeza en distintas direcciones para variar los ángulos desde donde pintaba, como si estuviera transportado a otro espacio para reproducir a la perfección lugares que no había visto en años.

Sus cuadros están llenos de edificios de piedra, arcos, paisajes de colinas toscanas, y antiguas ruinas etruscas. Lo curioso es que ha pintado centenares, y cada uno de ellos, tiene un grado de detalle tan similar a la visión real, que resultan asombrosos.

En una exposición en el año 1989, las pinturas de Franco eran expuestas junto a fotografías de los mismos lugares retratados de enorme similitud. Sus cuadros, han llegado a exposiciones en Toscana y muestras itinerantes por Estados Unidos y Canadá.

Magnani, ha llamado la atención del neurólogo Oliver Sacks, quien ha incluido su historia en el libro “Un antropólogo en Marte”. El libro, aborda siete casos médicos de personas con enfermedades neurológicas, como el autismo o el síndrome de Tourette.

Su caso, recuerda en parte la historia de Stephen Wiltshire, también conocido como la cámara humana, y diagnosticado con autismo. Wiltshire, posee una asombrosa habilidad para dibujar un paisaje desde una óptica arquitectónica y urbanística en extremo detalle, luego de haber visto el panorama una única vez por un breve período de tiempo.

Magnani, por su parte, tras enfermedad que padece en San Francisco, había quedado atrapado en la perfección de sus recuerdos de Pontito. Sin embargo, su memoria no era homogénea, y no era capaz de recordar con tal precisión otras imágenes o lugares. Se transformó de hecho en un artista obsesionado con su pueblo natal, que ha construido un modelo tridimensional de alta precisión del pueblo en su cabeza. La historia, ha merecido en palabras del ensayo de Oliver Sacks, la calificación de Pontito como “El paisaje de sus sueños”.

Más información e imágenes en:
The New Yorker
Sitio web de Franco Magnani
Un Antropólogo en Marte (acerca del libro en Wikipedia, en inglés)

Vida en el infierno

El planeta, está lleno de lugares que parecen no tener ningún rastro de vida, sitios que parecen estar diseñados para sufrir, o vivir una breve (o extensa) agonía para la mayoría abrumadora de los mortales. Me refiero a lugares que no presentan síntomas vitales a simple vista, e incluso, hasta para expertos científicos es difícil encontrarla. Y sin embargo, la vida en sus formas más extremas, está presente.

Uno de éstos lugares se ilustra con el río Tinto, al sur de España. El río posee una coloración roja por su pH o elevadísima acidez. A simple vista se ve muy poco atractivo para extraer agua y montar un acuario en el living de casa. Y las pruebas científicas confirman la pobreza futura de nuestro acuario: escasez de oxígeno, alto contenido en metales pesados, y sumado, pésimas condiciones para la vida. Sin embargo, en el río Tinto la hay, en formas microoscópicas, incluyendo hongos y algas.

Río Tinto | Fuente Flickr Creative Commons

Según estudios realizados con participación del CSIC, algunos de éstos microorganismos son tan resistentes, que hasta tendrían posibilidades de sobrevivir en  condiciones similares en el planeta Marte.

Nuestro planeta, está llenos de lugares “infernales” que parecen cumplir con todas las condiciones para repeler la vida. Y sin embargo, la vida resiste. Desiertos que arden a temperaturas que nos parecen imposibles, zonas gélidas que perforan el termómetro, cavernas y profundidades alejadas de la luz, y hasta bastiones radiactivos, son algunos de los hogares de los llamados microorganismo extremófilos.

Son los verdaderos colonizadores de los infiernos terrestres. Leer más »

El hombre que quiso vivir sin tiempo

Maurizio Montalbini | Imagen: Selfportrait

Perder la noción del tiempo no es tarea fácil. Estamos inmersos en un mundo de referencias temporales, aún cuando pretendamos prescindir de un reloj. Los movimientos en nuestro barrio, el nivel de tráfico, la cantidad y el estereotipo de peatones que caminan frente a la ventana, los ruidos que se suceden a lo largo del día, de la noche, e incluso las propias horas de luz natural y oscuridad. Estamos rodeados de señales temporales. Y en el caso imaginario de que las señales desaparecieran, nuestro último recurso a la hora de estimar el paso de las horas estaría determinado a través de nuestro reloj interno, conocido como ritmo circadiano.

El ritmo circadiano es la variación rítmica fisiológica que organiza el funcionamiento de nuestro cuerpo, entre ellas los patrones de sueño o alimentación. Los ritmos circadianos están determinados por factores endógenos, tales como hormonas y neurotransmisores, que coordinan el funcionamiento de nuestro reloj biológico interno, en relación a factores externos, entre los que se destacan las oscilaciones naturales de luz y de temperatura entre el día y la noche. Leer más »