Artículos de Luigargo

Luis García GodoyLuis García Godoy | http://blog.educastur.es/tendales/

Me doctoré en Filosofía por la Universidad complutense de Madrid con una tesis sobre El espacio y el azar en la obra de S. Mallarmé. Publiqué además un libro de poemas “Tendales” y he investigado en Antropología y Pedagogía así como en las relaciones entre Arte y Filosofía. Imparto clases de Ética y Filosofía desde hace 20 años para alumnos de Bachillerato.

Expediente Hipnos

Después de la estremecedora noticia sobre niños hipnotizados en Colombia por un supuesto mago, me quedo hipnotizado y perplejo ante la pantalla.

No hay mucho que decir al respecto tras un somero análisis. Tampoco hace falta mucho recorrido erudito para saber qué límites tiene esta conducta.

Ni siquiera Freud, que puede ser considerado un psicólogo de la conciencia, confíó, después de sus primeros experimentos, en la capacidad terapéutica de la hipnosis.

Un mago fue detenido en la localidad de Mocoa, en el departamento colombiano de Putumayo, después de que una treintena de estudiantes a los que hipnotizó tuvieran que ser ingresados en el hospital, ya que no se podían despertar.

Medios colombianos informaron que el supuesto mago llevó a cabo una sesión colectiva de hipnotismo en la Institución Educativa Ciudad Mocoa, tras la cual algunos de los jóvenes no pudieron recuperar la conciencia, por lo que tuvieron que ser hospitalizados

Según le explicó a BBC Mundo el coronel Carlos Hernández, del Departamento de Policía de Putumayo, el suceso tuvo lugar durante un acto lúdico en la escuela.

“Unos 30 ó 35 estudiantes entraron en estado de shock, por lo que tuvieron que ser llevados al hospital”, dijo Hernández, quien aseguró que “todos los jóvenes ya fueron dados de alta”.

“Algunos entraron en shock por la hipnosis y otros al ver el estado de sus compañeros”, explicó. Hernández confirmó que el mago fue detenido y ya pasó a disposición de la Fiscalía departamental acusado del delito de lesiones personal.

BBC Mundo

¿Qué fue lo que realmente sucedió en Mocoa? Para la psiquiatra infantil Pilar Arroyabe, los síntomas descritos entre los jóvenes del Putumayo coinciden más con una crisis de ansiedad colectiva que con una hipnosis.

“Me parece raro lo que sucedió. Quizás ya venían sugestionados ante lo que iba a pasar, estaban emocionados y esto desencadenó ese estado”, afirmó la psiquiatra, quien aclaró valdría la pena investigar si no estuvieron en contacto con alguna sustancia.

Los estados de hipnosis, explica Arroyabe, no son lo que generalmente la gente cree. Más que efervescencia emocional producen momentos de conciencia más tranquilos en los que las personas son sugestionables.

Lilia Lasso, directora encargada de la sede regional del ICBF, asegura que los psicólogos de la institución que acompañaron la atención de los menores creen que se trató de una “histeria colectiva” más que de un caso de hipnosis que no se podía superar.

En un artículo sobre hipnosis publicado en How Stuff Works, un proyecto de divulgación de ciencia que hace parte de la cadena de medios Discovery, los autores afirman que esta práctica poco tiene que ver con esa idea popular ampliamente difundida en que una persona se convierte en una especie de zombi capaz de cumplir cualquier capricho de su hipnotizador.

Nuestra moderna comprensión de la hipnosis contradice esta concepción en varios puntos”, señala el documento refiriéndose a un estado de trance caracterizado por una extrema sugestionabilidad, relajación y alta imaginación. En realidad no es algo similar al sueño. Por el contrario los sujetos están alertas todo el tiempo. Es más comparable a esos instantes del día en los que “soñamos despiertos”

La hipnosis es un estado intermedio entre el sueño y la vigilia. Hasta donde sabemos empíricamente resulta un estado próximo a la relajación que dista mucho de servir para la acción. Quiero decir que todo lo que nos venden (sobre esto habría un capítulo entero en el túnel de las maguferías) sobre hipnosis para adelgazar, estudiar, mejorar en cualquier sentido, no son más que especulaciones sin base científica.

Recuerdo cuando se pusieron de moda los realitys de magos hipnotizadores en la televisión. Fraude denigrante. No se puede hipnotizar al azar, tampoco se puede hacer de improviso, si la persona no lo desea resulta imposible y además no se consigue que se comporten como marionetas. Todo eso era espectáculo preparado, como lo de los niños de Colombia resulta de la excesiva megasugestión por parte del entorno y de la sensibilidad e imaginación de la infancia. Lo próximo será el flautista de Hamelin recorriendo guarderías, ludotecas y parques públicos. O tal vez, se me ocurre, granjeros hipnotizando a sus cabras para que den más leche, padres aplicando el método para que sus hijos amen la lectura y el buen comportamiento. Para qué vamos a gastar en amnestésicos si saldría más barato pagar unos cursillos a las enfermeras para hipnotizarnos. Si la Seguridad Social no lo aplica al ahorro es que no funciona. Si no hemos conseguido que esto sirva para enamorar, lo demás es pura superchería. El espectáculo debe continuar.

“Influciencias” y otros engaños

La pseudociencia es siempre peligrosa porque contamina la cultura y, cuando concierne a la salud, la economía o la política, pone en riesgo la vida, la libertad o la paz”

Mario Bunge

Bunge es un ejemplo de cómo la filosofía y ciencia deben caminar juntas. Para ello hay que desterrar la superstición, toda metafísica con pretensión de verdad y a los científicos encriptados en su laboratorio cuyo lema es “si lo formulo tiene forma y si no es un absurdo”.

De la misma manera que la esquizofrenia de Heidegger nos lleva por el camino de la nada que anonada, aliñado discurso de palabras huecas, diría mejor con libros enteros huecos (véase “sein und zeit”), mucha poética patética, así también cuando nos enrocamos en el conductismo más dogmático no dejamos libertad para posibles aplicaciones de ideas difíciles de imaginar hoy, aunque hoy nada es difícil imaginar: El problema de las dimensiones, los agujeros negros etc…

Necesitamos muchos Bunge-búnker que nos defiendan de las enajenaciones supersticiosas. En este último libro continúa con su dialéctica crítica y destructiva contra la difusión de la superstición, la pseudociencia y la anticiencia dándoles la categoría de fenómenos psicosociales importantes, dignos de ser investigados de forma científica, no hay que menospreciar su “influciencia”, su capacidad de manipulación. Hace especial hincapié el autor en la manipulación social y política a la que nos somete la pseudociencia. En ella se apoyan muchos planes de guerra, muchos datos económicos y no pocas estadísticas, supuestamente veraces.

Mario Bunge (Florida, Buenos Aires, 1919) es uno de los filósofos de la ciencia más reconocidos en todo el mundo. Su formación humanística y política se enraizó en los barrios obreros de Buenos Aires, que recorrió de niño junto a su padre, médico y diputado socialista. A los 19 años fundó la Universidad Obrera Argentina (UOA), que fue clausurada en 1943 por el gobierno de Perón. En la década de 1960 dio clases en las universidades de Texas, Temple, Delaware (EE UU) y Friburgo (Alemania) y finalmente se estableció en Canadá, donde ha sido profesor de la Universidad McGill de Montreal, Quebec, la más antigua del país. Autor de más de 50 libros (entre ellos los ocho volúmenes de su Tratado de Filosofía), casi todos en inglés, ha recibido 19 doctorados honoris causa y el premio Príncipe de Asturias de Humanidades en 1982. Sus libros han sido traducidos a numerosas lenguas, incluidas el japonés, el ruso y el chino. Azote de las supercherías, en 1991 alentó la fundación del Centro Argentino para la Investigación y Refutación de la Pseudociencia (CAIRP).

Y aunque la cosa de la astrología es muy grave, no está de más desmontarla con un poco de humor, que es la cuestión más seria, ya sabemos. Los luthiers, estos argentinos universales, como Bunge, nos hacen reír con los horóscopos y otros litigios ficticios…

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El humor y la clorofila

La imaginación consuela a las personas de lo que no pueden ser.
El humor las consuela de lo que son.

Wiston Churchill

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1. Nuestra clorofila

Entiéndase terapia en sentido figurado. Estos son unos comentarios sobre la importancia que tiene el buen humor en relación con la salud mental y la salud física aunque esté lejos la aplicación de un método científico. La sal es a  la vida lo que el disparate es al humor. La sal de la vida: envenena la tierra pero conserva y da sabor a las cosas. Humor de la tierra. Razón para crecer. Necesidad vital. Clorofila.

Pero el humor, el buen humor, no es ironía ni sarcasmo, o al menos no solamente. Es lo excéntrico que oculta un sentido. Una locura cercana. Provoca la sonrisa, la risa o la carcajada porque no es un simple ton ni son. Hay inteligencia y supervivencia, ese querer sobrevivir a ataduras y desencantos. Por ello somos el único animal sobre la faz de la tierra, hasta donde sabemos (y si se descubre que los delfines ríen de verdad, estarán también entre nosotros), (-¡vaaale!, también los chimpancés) que podemos reír/nos de otros y de nosotros, de todo y de nada.

En el video seleccionado comprendemos y nos reímos con la enorme inteligencia en el hilo conductor de los gags y en la simbología, aunque no le demos sentido del todo, que transporta cada gesto sin palabras de Buster Keaton. Todo se destruye a su alrededor pero él queda intacto como una flor rodeada de tanques. No es sólo el batacazo fácil, hay mucho más en estos fragmentos traídos a la pantalla. Comentaré algunas de estas cuestiones sin dar demasiada explicación a los símbolos. El humor destruye para construir: provoca y procura crisis, cambio. Leer más »

El Coloso contra los cazadatos

Del pensamiento discursivo a las nuevas formas de pensamiento

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1. Estructuras que cobran forma.

El estructuralismo anticipó la tendencia actual de una forma de pensar no discursiva sino estructurada en fragmentos. Con Michel Foucault aprendimos, o al menos atisbamos, a ver la información, la inteligencia y el “cosmos” social de una forma estructurada. El “homo” contemporáneo se vió en la necesidad de  adaptarse a situaciones de gran complejidad fragmentaria, con gran cantidad de canales de información en una sociedad dispersa y atestada de señales que le reclamaban. Nos encontramos desnaturalizados (dicen algunos críticos), robotizados.

Sin embargo  hemos sabido retener e incluso desarrollar la conciencia global y la inquietud ecológica, pongamos por caso. La inteligencia artificial no puede comprender abstracciones de tipo moral: libertad, justicia, felicidad… El robot simula una comprensión inexistente, piensa en la suma de partes y no entiende el todo, o estas generalizaciones que están por encima del todo.

Por ejemplo: nosotros, a diferencia de las máquinas, podemos salirnos del margen, ir contranatura, damos sentido al sinsentido, y desde lo imposible construimos lo posible, hacemos una huelga de hambre en pos de un bien mayor, que nos supera, recordemos a Gandhi, Mandela, King etc…, nos enfrentamos a Goliat con imaginación. El pensamiento va más allá del mero relacionar. Leer más »

Wikileaks juega a los dados

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Una tirada de dados, aunque lanzada en circunstancias de eternidad desde el fondo de un naufragio, jamás ABOLIRÁ el azar.

“Un coup de dés”, S. Mallarmé

Wikileaks juega a los dados con el poder. Introduce variables impredecibles. El azar domina sobre la necesidad sociopolítica, más política que social. La pregunta que me hago tiene que ver con las consecuencias de estas filtraciones. Creo que gana la libertad porque pone al descubierto la doble moral de la política aunque salte la duda sobre si los países son algo más vulnerables. Con este miedo último juega la necesidad de los mandatarios, aquellos que quieren instalar al culpable de tanta información sin control en el paredón de los inmorales cuando, en realidad, lo verdaderamente inmoral es corregir, manipular, mentir simple y llanamente a la opinión pública.

El control absoluto de las Tecnologías, especialmente de la Web, plantea un nuevo concepto de libertad, abre un camino nuevo sobre el que muchos quieren ver alambradas. El control quiere falsificar la realidad de las acciones y de los acontecimientos. El control no quiere azares indeseables. La guerra de poder no se da por casualidad, tiene causa. Si hay causalidad y no casualidad hay motivos para pensar que existen responsables. Cuando se quieren crear o recrear causas se nos enseña una supuesta necesidad de los hechos. Algunos esperan justificaciones, pruebas de gases y otros inventos. Leer más »

El nombre de la risa (últimas preguntas en un zoo de ultratumba)

La muerte, esa gran desconocida. Tratada siempre con dolor, temor y temblor. Algunos –muchos- la elevan a diva para montar el negocio o rodearse de adictos: La diva en el diván divino del adivino.

El humor descompone todo lo que toca y deja volar mariposas desde el estómago hasta las nubes pasando por las comisuras.

No olvidemos la crítica nominalista que leimos/vimos en “El nombre de la rosa” a propósito del papel que desempeña la risa: la risa como pecado, veneno que nos encierra en la carne venal, en lo material y natural, según muchas ortodoxias sectarias. Esa condena medieval a la alegría está justificada por el miedo al placer en este “valle de lágrimas”.

Después de haber iniciado con el libro “Platón y un ornitorrinco entran en un bar” una nueva visión de la historia de la filosofía con humor, mezclando chistes y chascarrillos, poco después publicaron “Aristóteles y un armadillo amarillo van a la capital”, y ahora tenemos, recién aparecido en las librerías, esta nueva entrega delirante y astuta. Con estas aproximaciones distendidas hincan el diente en las crudas carnes de los saberes metafísicos, los sabores agridulces se expanden y llenan todos nuestros poros de excentricidad y asombro.

¿Qué quedará de los grandes temas metafísicos (Dios, alma y mundo) después de haber sido diseccionados por el estilete del humor?. La impresión es que poco quedará de serio y religioso y creíble si nos reimos de la inmortalidad del alma, de la Parca y de toda su cohorte de predicadores e iglesias sucesivas como hacen Cathcart y Klein.

No tienen desperdicio las descripciones que hacen las distintas religiones acerca de cómo es el reino de los cielos o el infierno… La sombra del escepticismo planea por estos textos intrépidos tal como lo hacen las citas de humor de Groucho Marx o Woody Allen que aparecen en el libro. Leer más »

Publimentiras y realidad a ciegas

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La inspiración es un don que despierta la admiración.
María Zambrano

Lo contrario de estar inspirado es estar embobado, que no ensimismado. El ensimismamiento es propio de los que en algún momento se dejan llevar por un océano en blanco, sensaciones indeterminadas que buscan o esperan lo que vendrá sin domarlo.

Frente a la sabia contemplación de María Zambrano vemos como trabaja el photoshop para mostrar un mundo de pastel. No se trata de alegrarse la vista o el cuerpo, se trata de la mirada condicionada y la perspectiva uniformada, global y engañosa.

¿Qué hay de inspiración en el oficio de la publicidad que distorsiona la realidad? ¿Cómo se pueden poner límites? ¿Prohibir o dejar que la mentira caiga por su propio peso?

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Humorsofía

Dos reseñas sobre un género que últimamente (cosa rara en la Historia) está teniendo publicaciones regulares. Me refiero a los libros sobre Filosofía con humor o que destacan anécdotas, rarezas, retuercen rumores sobre filósofos o filosofías, concentran el discurso en lo más plástico o literario…

En fin, divulgaciones más o menos editables que buscan, yo creo, algo de hueco en las publicaciones y algún caudal (aunque escaso) en el capital.

Sin embargo de entre todos los que he revisado (y no son pocos) me han complacido sólo cuatro o cinco. La condición que me he puesto en este comentario es que tengan algo de humor y filosofía. Por ello, y para no agobiar, citaré tres que me han resultados atractivos y sugerentes:

Platón y un ornitorrinco entran en un bar, de Thomas Cathcart y Daniel Klein.

Estos dos autores fascinan en la estructura del libro y en algunos de sus chistes. El libro se lee de un tirón y resulta atractivo e ilustrativo. Sin embargo peca de cierta superficialidad cansina en chistes obvios o excesivos (esta es una parte pequeña de los textos así que no decae la originalidad). Muy recomendable y fresco.

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