Artículos de Jose Luis Castillo

Jose Luis CastilloJose Luis Castillo | http://profeblog.es/blog/joseluis/ | @jlcastilloch

Cuando acabé mi carrera de Biología, especialidad botánica, no sospechaba que iba a hacer cosas como: docente acompañante de alumnado, autor de un blog científico y educativo, “Community manager” de la Educación Semipresencial para Adultos en la Consejería de Educación en Andalucía durante su primer año de andadura, profe participante en EABE, formador de formadores del CEP de Almería o Educación Permanente de Andalucía.

Dañino aún, pero no tan contagioso

Oveja Dolly

Resulta increíble lo normal que vemos esto. El equipo de Jon Lyall , de la Universidad de Cambridge, está trabajando en pollos genéticamente modificados que sean capaces de evitar transmitir el virus de la gripe, si resultan infectados.

Y digo que resulta increíble porque se están abreviando los tiempos que distan entre los descubrimientos científicos y la tecnología. Te recuerdo que Dolly nació en 1996… Solo 15 años después estamos pensando en, dado que las vacunas animales no están logrando su objetivo, modificar las aves para evitar que un virus que nos ha acompañado milenios (desde que incorporamos la ganadería a nuestra forma de vida) nos siga azotando con la intensidad y amenaza con la que lo hace.

El virus de la gripe es uno de los más propensos al salto de una especie a otra y eso lo hace peligroso para nosotros. De un pato a un pollo o a un cerdo y luego a ti. Además, la coinfección (la coincidencia de dos virus en un mismo individuo) pero recombinar sus genomas y producir un virus nuevo y más letal.

El método se basa en que los pollos modificados producen un ARN capaz de inhibir la acción de un enzima muy importante para que el virus se replique y empaquete. Y lo hace gracias a que es complementario de una secuencia muy conservada en los virus de la gripe (la secuencias conservadas tienen alta probabilidad de corresponderse con elementos clave del virus, que no cambian porque cualquier cambio les hace perder poder). Es como una especie de vacuna de ARN, vamos…

¿Tuvo éxito el ensayo? Sí, en parte. Los pollos sometidos a altas dosis de virus murieron. Eso fue malo. Pero otros pollos en contacto con ellos no se infectaron apenas (2 de 10, frente al grupo control, con 7 de 10). Eso fue bueno. Además, el ARN se produce en tasas indetectables porque parece que es inestable en ausencia del virus. Eso es muy bueno porque aporta seguridad alimentaria.

Y, probablemente, todo esto es mejor que vacunar pollos. Porque la vacuna nunca es 100% efectiva. Y esta otra técnica logra frenar el contagio de un modo muy eficiente, de una forma que convertiría a la gripe en una enfermedad no epidémica (entre los pollos).

No dejo de sorprenderme de que no nos sorprendamos de a qué niveles de capacidad de intervención estamos llegando. Si tenemos éxito…

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Lyall, J., Irvine, R., Sherman, A., McKinley, T., Nunez, A., Purdie, A., Outtrim, L., Brown, I., Rolleston-Smith, G., Sang, H., & Tiley, L. (2011). Suppression of Avian Influenza Transmission in Genetically Modified Chickens Science, 331 (6014), 223-226 DOI: 10.1126/science.1198020

Veloz transferencia de conocimiento científico

La cuestión de cómo llega el conocimiento científico a la ciudadanía me preocupa. Porque, habitualmente, el tiempo que transcurre entre que algo se descubre y se incorpora a los paradigmas es más o menos largo. Pero de los paradigmas a la escuela, el lugar tradicional de transmisión del saber, hay otro techo. Que si se actualiza el libro de texto, que si se actualiza el o la docente… Total, que el proceso se alarga mucho. Décadas, a veces. Que yo recuerdo haberme examinado de cosas anteriores a la tectónica de placas porque uno de los profesores que me dio clases no estaba suficientemente actualizado. Y eso que yo fui alumno a finales de los 70 y en la década de los 80.

Bueno. Se alargaba. Ahora no tanto. Ahora, la transferencia del conocimiento científico ha tomado mucha velocidad. Porque los medios tienen a personal muy formado, muy capaz de leer revistas científicas y trasladar su contenido a las noticias.

Un buen ejemplo es éste artículo que me facilita Javier Cabello (una de las autoridades en Ecología en España, sin duda). Habla de repercusiones sobre la función respiratoria en voluntarios que trabajaron en tareas de limpieza del vertido del “Prestige”. Un estudio hecho por el grupo que encabeza la doctora Gema Rodríguez Trigo. Que concluye que existen síntomas respiratorios persistentes y daño cromosómico en las células pulmonares.

Al trabajo de ese equipo sanitario e investigador ya había prestado atención la prensa en 2007, tres años antes de la publicación del artículo científico. Explicaba tanto la finalidad del estudio como cuestiones sobre su metodología. Pero es que, dos días después de su aparición en la revista científica, y cuando digo dos días me refiero exactamente a dos días, los resultados también eran recogidos por la prensa (gracias de nuevo, Javier, por el link).

Es curioso que la velocidad con la que el conocimiento llega a la población se acelere si nos saltamos la escuela…

Otra cuestión es si el conocimiento ha tenido o no impacto en la población. Es decir, si se está formando a la gente para que sea capaz de procesar esa información e incorporarla a sus decisiones. Los equipos científicos han hecho su trabajo (magníficamente). Las y los periodistas también. ¿Y la gente en general? ¿Ha hecho su parte, la de aprender a pensar, a procesar la noticia y a incorporarla en sus tomas de decisiones? Te juro que tengo muchas dudas. Y es que la escuela del siglo XIX no funciona en el siglo XXI. Porque no se trata de hacer acopio de conocimientos, sino de crear una relación personal con el saber.

¿A ver si el sistema educativo se ha convertido en un lugar donde vas a buscar certificados en vez de aprendizaje?

Las buenas ideas, antes fueron malas

Las ideas, en ciencia, tienen que ver con el contexto. Porque las ideas tienen que encajar entre sí. No basta con sospechar que algo es así. Debe ser posible, para el estado del conocimiento actual.

¿Raro de entender? No tanto. Con un ejemplo verás que está claro.

Desde que se pudieron realizar, en el siglo XVII los primeros mapas razonablemente exactos (gracias al sextante y determinaciones astronómicas de la longitud) de una Tierra fehacientemente redonda, quedó claro que algo le pasaba a los continentes. Más o menos, los dos lados del Atlántico encajaban. Leer más »

La verdadera divulgación… ¿aún lejos?

Un científico o científica tiene incentivos para desarrollar su carrera. Lograr proyectos de investigación, formar jóvenes investigadores, lograr financiación, conseguir admisión de patentes… Y, por supuesto, publicar. Nada es ciencia hasta que no esté publicado. Y no en cualquier sitio, sino en revistas al efecto, no dirigidas a la población general sino a aquellos que trabajan en el mismo campo. Revistas con un filtro previo; en las que otros científicos leen, corrigen, juzgan y finalmente admiten el trabajo de sus compañeros y compañeras de profesión (lo que se llama revisión por pares o peer-review).

Gracias a todo ello crea el científico su currículum.

Viñeta | Clay Bennet

¿Ves en esos méritos algo relacionado con comunicar sus investigaciones a la población? No hay nada. No reciben ningún mérito por divulgar a la población general. A pesar de que no es fácil traducir una investigación a lenguaje asequible, hacerla llegar a través de un medio adecuado, convertirlo en un hábito… Además, muchos investigadores no creen que sea necesario, o ni siquiera se han planteado la necesidad de hacerlo, o directamente piensan que no es posible. Leer más »

Selva, malaria, dinero

Los servicios ecosistémicos son algo esencial en nuestra vida. No los percibimos habitualmente, es cierto. Hasta que nos faltan o lo que nos dan se convierte en escaso. Es decir, hasta que hay que ponerles precio. De hecho, que un ecosistema (o algo que nos proporcione) tenga precio es una mala noticia. Significa que es escaso.

Hay una manera de averiguar qué nos suministra un ecosistema: quitándolo de en medio. No es una buena manera, pero es la que parecemos haber elegido.

Es el caso de la selva amazónica. Seguro que no tienes ni idea de si guarda alguna relación con tu vida, de si te proporciona algo. Ni yo. Ni la inmensa mayoría de la gente. ¡Pues nada, a quitarlo! A convertirlo en productos. De los cuáles sólo unos poquitos serán de primera necesidad. La mayoría, probablemente, serán perfectamente prescindibles.

Y mientras, a expandirse la malaria.

Incidencia de la Malaria | Imagen Science Daily

Sí, porque entre bosque amazónico y malaria existe una relación. Ya se había detectado en África. Ahora en Sudamérica. En concreto, en Brasil, haciendo un seguimiento de la tala y de la incidencia de malaria en más de 54 distritos de ese país. ¿El resultado? Pues que parece haber una correlación estrecha. Allí donde la tala fue más intensa la malaria aumento hasta en un 50% su incidencia.

Sí, es cierto. Te puedes estar preguntando si puede ser coincidencia. O si puede ser otra la causa de la malaria. Yo, después de ver que los resultados que se lograron en Kenya en 2008, creo que no, para nada. Creo que sí que existe la correlación. Porque a algunas fases del mosquito que transmite la enfermedad le va mejor con el aumento de temperaturas que experimentan los sitios deforestados. O con el aumento de encharcamiento que experimenta un lugar que ha perdido mucha de su biomasa vegetal.

¿Qué precio le ponemos a la malaria que sufre toda esta gente? ¿El precio de los productos fabricados con la madera obtenida de la tala? No olvides la relación, de retroalimentación positiva, que existe entre salud y riqueza!

No, no… Definitivamente los árboles no dan dinero, no. SON el dinero. Allí, plantados, en su sitio. Creciendo. Prestando servicios ecosistémicos. Sin gastar en su mantenimiento. Ya se apañan ellos.