Artículos de EmeZeta

Jose RománJose Román | http://www.emezeta.com/ | @Manz

Estudiante de Ingeniería Informática en la Universidad de La Laguna. Apasionado de la programación, el software, los sistemas operativos, la divulgación informática, la cultura internauta, la ciencia ficción, el humor y el lado oscuro… (tienen galletas). Autor del blog de tecnología Emezeta y experto en el relleno de biografías inservibles

Las máquinas que aprendieron a pensar

Casi todos los fanáticos de la ciencia ficción siempre nos hemos sentido fascinados por algo muy concreto, quizás por el miedo que encierra de volverse real, quizás por el simple desarrollo dentro de la ciencia ficción: máquinas que toman conciencia de sí mismas.

Ya sea en Blade Runner con el test Voight-Kampff (Test de Turing para identificar replicantes), en 2001: Odisea en el Espacio con las decisiones que toma HAL 9000, la rebelión de las máquinas en Terminator, o los pensamientos de AM en el relato corto de Harlan Ellison, No tengo boca y debo gritar, todo gira en torno al miedo a que las máquinas tomen conciencia de forma inteligente.

Sin embargo, en el mundo real, las cosas están bastante lejos de ser así. ¿O no?

Obviando la evidente mención a los juegos de Ajedrez, que siempre se suelen tomar como inicio para hablar de Inteligencia Artificial, quizás uno de los trabajos más destacables fue el de Joseph Weizenbaum mientras trabajaba en el MIT: El programa ELIZA.

Joseph Weizenbaum escribió ELIZA (1966) en LISP a la tierna edad de 43 años.

Eliza fue uno de los primeros programas de ordenador que eran capaces de «conversar» con una persona. Y digo «conversar» porque su autor se basaba en la filosofía que utilizaba el psicólogo Carl Rogers (psicología rogeriana), o lo que es lo mismo, utilizar -o aparentar- empatía para que el paciente se sintiera querido y escuchado.

Y lo cierto es que el programa tuvo bastante éxito, lo que dice mucho de los seres humanos. Leer más »

IPv6: La resistencia es fútil

Internet funciona actualmente bajo un protocolo llamado IP (más concretamente, IP versión 4 o IPv4). Tanto visitando Youtube desde nuestro ordenador, escribiendo en Twitter desde nuestro móvil o nevera, como comprando libros desde un lector de ebooks, estamos utilizando unas normas definidas desde el año 1984.

Estas normas indican que cualquier dispositivo que se conecte a Internet, debe adquirir una dirección IP -una especie de DNI- que nos identifica (no como persona, sino como usuario único) y diferencia de otros usuarios.

Pero si tenemos en cuenta la velocidad a la que avanza la tecnología, la velocidad a la que ha crecido Internet y la velocidad media de una golondrina sin carga, nos tropezamos con un problema que ha aparecido repetidamente durante estos años: la escalabilidad (o lo que es lo mismo, “esto ha crecido más de lo que esperábamos“).

Probablemente, alguna vez hayas leído o escuchado en los medios algún título apocalíptico como “La sequía ha llegado: se acaban las IPs de Internet” o “IPs en peligro de extinción“. Se refieren al hecho de que, con el actual esquema IPv4, se han llegado a los límites de diseño del protocolo. Leer más »