Artículos de El Nocturno

Mauricio José SchwarzMauricio José Schwarz | http://charlatanes.blogspot.com/ | @elnocturno

Periodista, escritor, fotógrafo y milusos asturmexicano. Obtuvo en 1997 el Premio Nacional de Periodismo del Club de Periodistas de México por el programa diario de radio sobre ciencia “Muy interesante”. Desde 2004 escribe el blog “El retorno de los charlatanes” y desde 2006 la página de divulgación de ciencia del suplemento “Territorios de la cultura” del diario El Correo. Mantiene además el espacio de radio “Café Leonardo” en la Radio del Principado de Asturias, y el videoblog “El rey va desnudo”

Mi nombre es Sputnik

El inicio de la carrera espacial presentó el reto de dar nombre a las naves, especialmente las tripuladas,de los participantes en la competencia por la supremacía fuera de la atmósfera (lo que era entonces la URSS y los Estados Unidos), tal como se da nombre a las embarcaciones.

La URSS llegó al espacio con nombres poco inspiradores. Sputnik que significa simplemente “compañero de viaje”, fue el nombre del primer satélite artificial lanzado en 1957, de la primera nave que llevó a un ser vivo al espacio (Sputnik 2 con la perrita Laika) y un total de 41 proyectos hasta 1998. Vostok, el nombre que llevaron las misiones tripuladas de un solo ocupante, como la 1, de Yuri Gagarin, y la 6, de Valentina Tereshkova, significa simplemente “Oriente”. Pero pronto los rusos adoptaron nombres con un significado más poético con las cápsulas Voskhod (“ascenso”) para dos o tres tripulantes y las Soyuz (“unión”) que se utilizan hasta la actualidad, así como para las estaciones espaciales Salyut (“saludo”) y Mir (“paz”).

Entretanto, los estadounidenses optaban por un dejo clásico y nombraban a su primer proyecto de cápsulas de un solo tripulante Mercury, por el dios romano del comercio y mensajero de los dioses Mercurio. La NASA dio libertad a los astronautas de darle nombre a la misión, lo que hicieron desde la Freedom 7 (Libertad 7) de Alan Shepard pasando por la Friendship 7 (Amistad 7) de John Glenn, primer estadounidense en órbita, hasta la última misión del proyecto, Faith 7 (Fe 7) de Gordon Cooper. ¿Y por qué el número 7? Shepard lo eligió como homenaje a los 7 primeros candidatos a astronautas que entrenaron juntos, y la tradición se mantuvo en las siguientes misiones.

El programa Gemini fue el siguiente, con naves para dos tripulantes, por lo cual su nombre era bastante obvio, tomado de la constelación de Géminis, los gemelos. Pero la NASA decidió suprimir los nombres de las misiones dados por los astronautas, y las misiones de estas cápsulas pasaron a distinguirse sólo por números romanos consecutivos.

El siguiente programa tripulado, destinado a llegar a la Luna, el Apolo, fue nombrado por el ingeniero Abraham Silverstein pensando en el dios griego de la luz y la música. Diría Silverstein que “les ponía nombres a las naves espaciales como si se los pusiera a mis hijos”, es decir, sin explicación alguna. Como el programa Apolo incluía de hecho dos naves: el módulo de comando y servicio, que quedaba en órbita alrededor de la Luna y devolvía a los astronautas a Tierra, y el módulo de descenso lunar, se dieron nombres a cada uno. En la misión Apolo XI, la primera que llegó a la Luna, el módulo de comando era el Columbia (por el nombre de la nave de la novela De la Tierra a la Luna de Jules Verne y probablemente por ser la personificación femenina de los Estados Unidos) y el módulo lunar fue el Eagle o Águila.

El programa espacial que ha llegado ahora a su fin, el del transbordador espacial, fue el primero cuyo nombre técnico era francamente aburrido y desprovisto de toda imaginación: STS, siglas en inglés de “Sistema de Transporte Espacial”. Este desastre de relaciones públicasy falta de imaginación se solventó dando nombre a cada una de las seis lanzaderas espaciales que se construyeron. La primera nunca salió al espacio, fue construida únicamente para pruebas de aerodinámica y vibración tanto en tierra como lanzada desde un Boeing 747. Dado que su fecha de presentación era el 17 de septiembre, día de la Constitución de los Estados Unidos, en 1976, se decidió darle el nombre Constitution.

Sin embargo, los fans de la serie de televisión Star Trek tenían otros planes y organizaron una recogida masiva de firmas para que el transbordador fuera bautizado como la mítica nave de la serie: “Enterprise”. Y triunfaron. El transbordador fue presentado el día previsto, pero con el nombre de la nave ficticia y en presencia de Gene Roddenberry, creador de Star Trek, y de buena parte del elenco del programa.

Transbordadores espaciales | Columbia, Challenger, Discovery, Atlantis, Endeavour

La NASA decidió que los siguientes transbordadores llevaran los nombres de famosos buques de exploración y aventura. Se echó de menos un Beagle que honrara al barco en el que Darwin viajó y reunió los datos con los que revolucionó el conocimiento, pero probablemente esto se debió también a que “beagle” significa “perro sabueso”, de modo que eligieron nombres más rimbombantes y de significado más halagüeño en su opinión.

En el orden de su construcción y puesta en servicio, son los siguientes:

Columbia, nuevamente, pero ahora también por un pequeño velero que a fines del siglo XVIII exploró la desembocadura del río Columbia, por uno de los primeros barcos estadounidenses que circunnavegó el planeta.
Challenger, “el que desafía”, tomó su nombre de la embarcación británica HMS Challenger, que exporó el Atlántico y el Pacífico durante la década de 1870.
Discovery, “descubrimiento”, homenajeaba a dos famosos veleros homónimos, uno de Henry Hudson que a principios del siglo XVII buscó el mítico paso noroeste entre el Atlántico y el Pacífico y el otro el barco consorte de la tercera expedición de James Cook, que descubrió las islas hawaianas.
Atlantis fue bautizado por un velero de dos palos del Instituto Oceanográfico Woods Hole que navegó de 1930 a 1966.
Endeavour, el último transbordador construido, lleva el nombre de la primera embarcación comandada por James Cook, a la que se le encomendó la observación del pasaje de Venus dentre la Tierra y el Sol en los mares aledaños a Tahiti, y con la que descubrió para Europa los territorios de Nueva Zelanda, Australia y el arrecife de la Gran Barrera de Coral.

Un caso aparte es la primera gran empresa espacial cooperativa internacional, que ahora, por cierto, verá sus necesidades de transporte de personal atendidas únicamente por las naves Soyuz rusas, la Estación Espacial Internacional o ISS por sus siglas en inglés. Nombre ciertamente descriptivo y preciso, pero bastante poco digno de su enorme papel histórico. Vamos, que incluso su apodo de radiocomunicaciones, “Alfa”, es más inspirador. Que realmente es un desafío el intento lírico dedicado arrebatadamente a la gran aventura de la “Estación Espacial Internacional”.

Todavía estamos a tiempo de darle un bautismo que halague más el oído y proporcione inspiración y fuentes metafóricas a quienes narran la aventura humana en el espacio.

Alerta Magufo: EFT, golpetear para la salud

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Todo cura. Todo menos la medicina. Al menos ése parece ser el mensaje que sigue enviando el mundo de “lo alternativo” a quien le quiera escuchar, ofreciendo terapias con lo que a usted le guste: colores, aromas, delfines, saliva, agua de mar, agujas, píldoras de azúcar sin principio activo, pasar las manos cerca de alguien, sales minerales, lavativas, conversaciones animadas… prácticamente cualquier cosa que podamos imaginar, por sencilla que sea, se puede envasar con un nombre emocionante y sugerente con su respectivo “®” y venderse en el gran mercado de las pseudoterapias.

Tal es el caso de la “EFT®“, siglas en inglés de “Técnica de Libertad Emocional”, que asegura ser capaz de curar prácticamente todo golpeando intensamente con las puntas de los dedos los meridianos en los que se divide el cuerpo humano según las creencias del curanderismo tradicional chino. Leer más »

Estimado político

Estimado político,

Me dirijo a usted en su calidad de persona que toma decisiones de gobierno para su país y para sus habitantes.

A efectos de esta carta, da igual si ganó unas elecciones democráticas u obtuvo su puesto mediante alguna irregularidad electoral, por herencia, golpe de estado o cualquier otro procedimiento. También da igual si es o dice ser de derecha o de izquierda, o si alimenta la fantasía del “centro” ideológico; si es hombre o mujer, heterosexual, homosexual, bisexual, polisexual o asexuado. Resulta irrelevante también si actúa buscando beneficiar a sus conciudadanos o simplemente pretende su beneficio personal. Y no tiene ninguna importancia si usted es honrado o pillastre, o si trabaja de presidente, primer ministro, presidente de gobierno, caudillo, premier, diputado, senador, gobernador, presidente de provincia o comunidad autónoma, asambleísta, congresista, presidente municipal, edil, concejal, o en cualquier otra posición de responsabilidad en la toma de decisiones.

Sólo quiero que mire bien lo que hay a su alrededor, que a veces lo obvio se nos pasa de noche, y lo evalúe cuando deba tomar decisiones en el futuro, sobre todo si implican ciertas palabras extrañas, desusadas o en apariencia poco relevantes en la vida diaria. Que valore que aunque las palabras suenen ajenas, los conceptos que transmiten no lo son. Leer más »

Alternativa… ¿a qué?

Los ingenieros creen que lo saben todo, pero continuamente aparecen nuevos materiales, nuevas técnicas, nuevas formas de construir que ponen en jaque una y otra vez todo lo que se afirmaba antes. Por eso no se puede confiar en ellos nunca.

La ingeniería oficial es una gran mentira sostenida por poderosos intereses económicos que imponen “verdades” incuestionables sobre la base de un paradigma agotado, cientifista e inútil. Es hora de establecer un nuevo paradigma.

La ingeniería oficial ha matado a millones de personas. Basta ver cómo falló el 11 de septiembre en Nueva York. Y todos los días fallan presas, edificios y puentes, pero pese a ello la industria de la construcción sigue adelante con toda irresponsabilidad, cómplice de los gobiernos y los poderes más repulsivos que nos controlan. Basta ver las fortunas que hacen las constructoras y sus dueños (por no mencionar al Pocero persiguiendo periodistas armado con una pala) para que quede claro que todo es un montaje sucio.

Hay otra forma de hacer ingeniería, una ingeniería alternativa, tradicional, milenaria y producto de la sabiduría de nuestros ancestros, una ingeniería perfecta, que no se derrumba, que no se cae, que no falla. Vamos, basta ver que mientras las Torres Gemelas cayeron como un castillo de naipes, la Gran Pirámide de Keops y su fundamento geobiomagnético de sustentación cuántica sigue allí, miles de años después.

Pero los promotores de esa ingeniería alternativa, holística, ortoangular, tradicional y milenaria somos perseguidos por los grandes intereses de la industria de la construcción. Si la gente supiera que no es necesario usar para construir sus grúas, sus apestosos aditivos de hormigón, sus antinaturales ladrillos, sus varillas de acero contaminante, sus bulldozers y sus explosivos, se derrumbaría un teatro millonario que nos tiene a todos aplastados bajo la bota del ingenierismo oficial.

Los ingenieros alternativos no construyen con hormigón, azulejos ni acero, no… ni transportan sus materiales utilizando el malhadado petróleo, sino que usan materiales completamente naturales como la madera y la piedra, y con ello pueden levantar rascacielos más altos, más sólidos y más resistentes que los derribados el 11-S, y los mueven con la fuerza de su mente y la energía gratuita obtenida del vacío.

Afirmar que esto es mentira simplemente porque nunca se ha construido nada con ingeniería alternativa, porque no hay ninguna prueba de que exista dicha ingeniería alternativa, porque nunca se ha aplicado con éxito y porque no ha producido ni una edificación demuestra que quien denuncia a la ingeniería alternativa como una charlatanería es gente de mente cerrada, probablemente vendida a los interesese de la industria de la construcción y con una infancia muy triste.

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