Artículos de Carlos Chordá

Carlos ChordáCarlos Chordá | http://www.lacienciaesbella.blogspot.com/ | @CarlosChNav

Biólogo, profesor y divulgador. Editor del blog “La ciencia es bella” y escritor de los libros “Ciencia para Nicolas” y “El yeti y otros bichos, ¡Vaya Timo!”.

En la sala de control del Apolo 13

Si habéis visto la película Apolo 13 (si no, ya estáis tardando) es más fácil que conozcáis la dramática historia de la misión espacial que tenía como objetivo alcanzar la Luna y posar en su superficie a dos seres humanos, el quinto y el sexto en conseguirlo. Una explosión de los contenedores de oxígeno impidió que se lograra. De una forma que se podría calificar de milagrosa, los tres astronautas que participaban en la misión consiguieron regresar sanos y salvos.

Este “exitoso fracaso” se lleva ahora al teatro, en una función interactiva en la que el público se transforma en los componentes de la sala de control de la NASA, en Houston, como podéis ver a continuación:

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El momento culmen es ese en que John Swigert dice, con sorprendente sangre fría, la frase que ha pasado a la historia: “Houston, we have a problem”.

Can you bring them home? ¿Puedes llevarlos a casa? Si quieres participar no tienes más que hacerte con tu entrada en esta página y pasarte por el Nelson Arts Festival. Sólo hay una pequeña pega: que Nelson es una ciudad de Nueva Zelanda, qué se le va a hacer | Vía Boing Boing

¿Platija? No, pulpo

El pulpo imitador (Thaumoctopus mimicus) es un cefalópodo del sudeste asiático descubierto en 1998. Este pequeño pulpo (apenas sobrepasa el medio metro) desarrolla un sistema de camuflaje realmente sorprendente: es capaz de imitar a seres marinos muy diferentes entre sí, no sólo en su aspecto sino también en sus movimientos; todos los imitados, además, comparten la particularidad de que son tóxicos.

Según parece, la decisión sobre a qué especie imitar no la deja en manos del azar, sino que depende del predador que en ese momento aparece por la cercanía.

En las siguientes imágenes lo podemos ver disfrazado de cangrejo gigante (imagen superior) y de estrella de mar (imagen inferior), aunque, como si de Mortadelo se tratara, es capaz de hacerse pasar también por anémona, medusa, serpiente marina y camarón gigante, entre otros.

Recientemente, un equipo de científicos de la California Academy of Sciences ha logrado desentrañar la historia evolutiva de tan sorprendente habilidad comparando secuencias de ADN del pulpo imitador con las de 35 especies cercanas. Se centraron en su capacidad de nadar como una platija tóxica, y llegaron a la conclusión de que la conducta evolucionó en tres etapas.

Primero, los antepasados del pulpo desplegaban un patrón de colores intensos para sorprender a los predadores cuando les fallaba el camuflaje; más tarde, imitaron los movimientos de la platija a la vez que sus tentáculos se alargaban, facilitando la conducta de imitación. Finalmente, combinaron ambas capacidades, tal y como podéis ver:

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La imitación que el pulpo hace de la platija no es, desde luego, perfecta, dicen los autores del estudio. Sin embargo, al pulpo parece serle muy útil frente a los predadores: para cuando quieren recuperarse de la sorpresa, el embaucador ha cogido las de Villadiego.
(Fuente: Wired Science)

Ríos de droga, torrentes de imprecisión

Imagen: Vladimir Kush

Imagen: Vladimir Kush | [Fuente]

Si no resultara un poco reiterativo, se podría decir que sobre los ríos que llevan droga se han escrito ríos de tinta. Como explican en Nature, en los últimos años se han publicado decenas de artículos en los que se destaca la aparición de todo tipo de sustancias en las aguas fluviales más diversas. “Desde opiáceos a hormonas”, escriben, hasta “medicamentos para dolencias cardíacas”, la lista de sustancias encontrada en los ríos era interminable. Leer más »

¿Cuánto puede saltar un colémbolo?

Los colémbolos son unos insectos primitivos (algunos zoólogos los consideran un grupo aparte) apenas visibles a simple vista. Seguramente por eso casi nadie sabe de su existencia, a pesar de que son numerosísimos. Quizá habéis visto unos bichitos saltando al tocar el musgo húmedo. Son colémbolos brincando gracias a la palanquita (furca) que llevan incorporada.

En la asignatura de zoología de cuarto de carrera (hace unos añitos…) teníamos que hacer un trabajo de clasificación de ejemplares de invertebrados de la colección de la universidad, y yo me quedé con los colémbolos. Por eso el vídeo que he encontrado tiene un cierto valor sentimental para este bitacorero. Es obra de David Attenborough, un genial creador de documentales de naturaleza, galardonado por ello con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2009. Por cierto, los que habéis leído Ciencia para Nicolás ya sabéis que no estoy de acuerdo con esta afirmación:

“…un golpecito lo catapulta unos quince centímetros en el aire. Es el equivalente de un ser humano saltando por encima de la Torre Eiffel”.

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