Me despierto sobre un colchón en el suelo porque alguien se resistió a ofrecerme un rinconcito de su cama. Estoy en un piso compartido de Cambridge a 10 minutos caminando de la Universidad de Harvard.
Salgo a la cocina y encuentro preparando café al tipo barbudo que anoche me dijo estudiaba estrellas de neutrones. -“Hey…”,-“Hey…” son nuestros resacosos saludos. Él va en pijama y yo camiseta y calzoncillos. Es enero en Boston.
- “¿No pasaste frío?”, me pregunta.
- “uff…”, respondo.
Me ofrece café, y veo la luz al final del túnel. La expectativa de la cafeína agudiza mis sentidos, e intento hacer un chiste para astrofísicos: “Me acabas de abrir un túnel al final de la luz. Ah no; que esto es un agujero negro! al revés quería decir… je je…” Me mira de reojo, se hace el silencio, y constato que mi supuesta agilidad metal era efectivamente un placebo.
Caminamos hacia la mesa del comedor. Nos sentamos frente a frente. Tomo mi primer sorbo y le pregunto: ¿Cómo dices que se formaba una estrella de neutrones? (en esta reconstrucción de nuestras divagaciones, cualquier imprecisión en las palabras de Manu corresponde a lapsus de mi memoria, excesiva simplificación, o escasez de cafeína)
Materia apretujándose y comprimiéndose hasta límites insospechados
En realidad,el principio tras la formación de una estrella de neutrones no resulta diferente al de un agujero negro. Todo es cuestión de masa, fuerza de gravedad, y una progresiva compactación de la materia. Éste último punto sobre átomos y partículas comprimiéndose es el que más cautivó mi imaginación. Pero empecemos un poco más atrás. Leer más »








