Juan Manuel de Prada, por la ignorancia hacia el misticismo

En su última columna en XLSemanal, el escritor Juan Manuel de Prada escribe las palabras “Dios” y “Creación” con mayúsculas y “ciencia” y “universo” con minúsculas. El detalle no tiene la menor importancia, por supuesto, pero dado que utiliza su tribuna para atacar a la Ciencia y manipular la realidad en favor de sus creencias, me ha parecido oportuno dar respuesta una vez más a tanta efervescencia cavernaria.

No contento con haberse erigido en el pasado en el gran defensor del Creacionismo, el señor De Prada se descuelga este domingo (atentos a su quiosco) con un alegato anticientífico en el que hace gala de su ignorancia y distorsiona gravemente lo que significa la Ciencia y cuáles son sus verdaderos objetivos. Bajo el título de “Ciencia y fe”, De Prada arremete contra ese constructo imaginario que él ha dado en llamar “mesianismo científico” o “idolatría de la ciencia” y que, como trataré de demostrar, no es más que una sucesión de falacias que no aguantan el más mínimo análisis intelectual. Pero antes de desmontar sus argumentos, procedamos a leer lo que dice el escritor con sus propias palabras:

La idolatría de la ciencia… pretende que el conocimiento científico y la fe religiosa son irreconciliables; y que la misión de la Ciencia no es otra sino instaurar un Paraíso en la tierra que expulse la fe al lazareto de las supersticiones. Inevitablemente, cuando la ciencia se endiosa y se hace idolatría, acaba exigiendo que no exista ninguna instancia moral que pueda poner cortapisas a su desarrollo: todo lo que es científicamente posible – afirma esta nueva forma de mesianismo científico- debe hacerse sin vacilación.

En primer lugar, estaría bien preguntarle al señor De Prada si cuando dice que la Ciencia “se endiosa” se refiere a que adquiere las malas costumbres de los dioses imaginados por los hombres, es decir, que trata de destruir todo aquello que no encaje con el dogma de fe. De ser así, el señor De Prada debe saber que el objetivo de la Ciencia no es dar un patrón de ideas inamovibles ni arrinconar ninguna idea en función de su procedencia sino ponerla en contraste con la realidad de los hechos y su posible falsabilidad mediante experimentos. Si su idea es producto de su imaginación y no hay manera de demostrarla, la carga de la prueba corre de su cuenta y no debe enfadarse por el nombre que le ponga la ciencia sino esforzarse en demostrar con pruebas que tiene razón y que existe su particular tetera de Russel o que hay un dragón en su garaje.

Por otro lado, la afirmación de que no existe “ninguna instancia moral que pueda poner cortapisas a su desarrollo” está escrita desde la profunda ignorancia de lo que es la Ciencia. Por un lado, existen los comités de ética y las autoridades administrativas, y por otro los científicos no son seres humanos desprovistos de un código de valores y llegados desde la nada para sembrar el mal. Es ésta una vieja falacia de la religión, insistir en que solo se puede tener moral, o principios, desde la creencia en seres mitológicos y pautas estipuladas desde algún altar, y que una persona agnóstica o atea tiene por fuerza que ser una criatura rastrera y sin moral.

Por último, la afirmación de que “todo lo que es científicamente posible debe hacerse sin vacilación” merecería despeñar al señor De Prada por el mismo precipicio por el que se arrojan desde hace siglos las ideas científicas que, aún siendo posibles, se han descartado por impracticables, inútiles o disparatadas. Hay mucha gente allí, pero seguro que les hace compañía.

Una vez realizada la primera embestida, llega el momento de poner en práctica este ejercicio tan divertido que hace todo intolerante, que es indicar que él no tiene ningún problema con lo tuyo, en serio, y que le estás malinterpretando:

Para un creyente, la ciencia no supone ningún obstáculo a su fe, puesto que ningún avance científico podrá jamás negar la existencia de Dios; por el contrario, el creyente verá siempre en la ciencia una posibilidad de avanzar en el conocimiento del universo, de las realidades empíricas, en definitiva, de la Creación.

Teniendo en cuenta la historia de la humanidad, esta parte tiene bastante poca gracia. Si la religión no encuentra obstáculo en la Ciencia, ¿por qué han tratado de impedir cualquier avance científico o del conocimiento humano desde la noche de los tiempos? Tal vez sea un malentendido y se hayan repuesto, pero la hostilidad de esta columna contra el avance científico no nos da muchas esperanzas.

Por cierto, lleva usted razón. La Ciencia no podrá demostrar la inexistencia de dios ni del Unicornio rosa. Prosigamos:

Pero llegó un momento en que la idolatría de la ciencia quiso erigirse en la única sabiduría o certeza posible, todo lo que no pudiera cobijarse en el ámbito científico quedaba automáticamente descalificado, como mera superstición y opinión prescindible.

Muy al contrario de lo que afirma el señor De Prada, la Ciencia no otorga certezas absolutas ni verdades inamovibles, sino que está sometida a revisión constante por la realidad de los hechos contrastados. Si alguien demuestra que una hipótesis es falsa, la Ciencia no actúa como la religión, persiguiendo al hereje, sino que termina reconociendo que tiene razón. Es razonable que la pérdida de la posición hegemónica de la religión le escueza al señor De Prada , pero en materia de persecución y de verdades absolutas, más le valdría no tirar mucho de archivo, a ver si le va a doler.

La idolatría de la ciencia pretende que el conocimiento empírico que nos brinda la ciencia… invada ámbitos que le son ajenos. La ciencia, por mucho que avance, no podrá explicarnos jamás la genialidad de una obra artística, ni dictaminar sobre nuestros sentimientos… simplemente porque son realidades que no pertenecen al mundo material. Y sin embargo son realidades plenamente existentes que exigen otras formas de conocimiento. Pero la idolatría de la ciencia… pretende convencernos de que la genialidad de una obra artística depende de las reacciones químicas que su contemplación produce nuestro organismo; pretende explicar genéticamente la índole de nuestros sentimientos…. y pretende, también, negar la existencia de Dios.

¡Uy! Esta falacia me encanta. Y el señor De Prada parece abonado a ella. Consiste en contraponer la ciencia con el mundo del arte y la creatividad. Está en la línea de la cita del a veces brillante Luis Buñuel, profundamente equivocado en esta ocasión: “La ciencia no me interesa. Ignora el sueño, el azar, la risa, el sentimiento y la contradicción, cosas que me son preciosas”. Bueno, pues va a ser que no, queridos amigos. El arte, el sueño y la risa no están reñidos con la Ciencia. De hecho, no conozco ninguna otra faceta de nuestra actividad tan plena de emociones intensas y ansia por saber, ni que implique tan profundamente al espíritu humano. Conocer las reacciones químicas que se producen en el cerebro, o indagar sobre nuestros genes, no mata la obra artística ni amenaza la genialidad de nadie. ¿Qué tontería es ésta? De Prada, como un niño asustado, reclama al mago que no le desvele el truco. “Por favor, no indaguéis en la causa última de las cosas, no desveléis la gracia de lo no revelado”. La ignorancia como coartada para el misticismo, un vicio intelectual como otro cualquiera.

Negando la existencia de Dios, en el fondo, la idolatría de la Ciencia niega la existencia de un Logos, de una Razón Creadora; y en un mundo carente de razón, sometido por lo tanto al caos, es más fácil defender la actuación de una ciencia liberada de todo tipo de trabas éticas o morales, una ciencia que ya no se conforma con escudriñar las leyes más íntimas de la naturaleza, sino que aspira a hurgar en ellas a capricho, aspira a alterarlas, a contrariarlas, a invertirlas, a abolirlas en fin, con la coartada de propiciar un mayor progreso humano.

Ya sabía yo que tarde o temprano iban a salir los “invertidos”. Por supuesto, la Ciencia es perversa porque pretende alterar el orden natural, un orden que curiosamente siempre coincide con la verdad arbitraria definida por la religión de cada cual. Jugando a la falacia circense, si las naturaleza debe ser inamovible, ¿deberíamos dejar de luchar contra la malaria o esos gusanos que, como suele citar David Attenborough, se comen los ojos de los niños? Si hablamos de la crudeza con que suceden las cosas en el orden natural le podría dar una charla sobre parásitos, enfermedades o leones que matan a sus crías. Ay, amigos impíos, ¡qué ambivalencia la del orden natural!

Por cierto, ¿habla De Prada del “progreso humano”? Mmmm, en seguida vamos a ello, pero dejemos que antes nos deje su momento extático para la demonización:

Pero ese mesianismo científico que se nos ofrece como una especie de panacea universal se revela, a la postre, una trampa saducea: las coartadas para propiciar un mayor desarrollo humano acaban convertidas en instrumentos de una mayor destrucción humana. Así ocurrió en el pasado en el ámbito de cierta investigación atómica, que acabó abriendo las puertas de la creación de armas mortíferas; sí ocurre hoy, por ejemplo, en el ámbito de cierta investigación genética.

No hay un solo artículo anti-científico en el que no acabe apareciendo la bomba y el viejo argumento de los científicos locos con ansias de destrucción. Los autores de este tipo de afirmaciones resultan ser algo olvidadizos. Se dejan en el tintero las vacunas, la penicilina, el aumento de la esperanza de vida gracias a los avances de la ciencia, los conocimientos sobre cuanto nos rodea, los avances técnicos que han mejorado la vida de millones de personas y hasta la imprenta, que permite poner negro sobre blanco pensamientos tan oscuros como el que acabamos de leer. El “progreso humano”, del que habla De Prada con añoranza en el anterior párrafo, se ha producido indefectiblemente cuando el ser humano se ha defendido de este tipo de ideas, cuando ha tirado a los predicadores del púlpito y ha decidido empezar a pensar libremente y sin inquisidores de la moralidad.

… una ciencia demente que, en su loca carrera en pos de beneficios pingües y espectacularidad mediática, no vacila en fomentar los métodos más sensacionalistas y en infundir las esperanzas más quiméricas entre quienes padecen enfermedades incurables, con tal de acrecentar su predicamento.

No tengo palabras para describir la vileza que destila este penúltimo párrafo. Las esperanzas quiméricas a los enfermos incurables, señor De Prada, se las suelen dar aquellos que recetan soluciones mágicas, oraciones o visitas a un santuario, no los científicos que trabajan honradamente para encontrar una solución. ¿Quién es el “demente” aquí y quién intenta “acrecentar su predicamento”? Conozco a algún columnista capaz de escupir sobre la razón y la libertad para defender sus creencias, está usted refinando el estilo, sin duda.

Y el colofón:

Así la ciencia se convierte en superstición, que era exactamente el calificativo que los idólatras de la ciencia reservaban a las creencias religiosas.

Rimbombante e inexacto, como todo el artículo en general. La última vez que le escribí le aconsejé que leyera y estudiara antes de meter la pata. Veo que no ha seguido mis consejos. Respeto profundamente que usted crea en lo que quiera, desde luego, pero utilizar una tribuna pública para mentir e intoxicar es harina de otro costal. Esa ciencia “demente” de la que usted habla ni existe ni da miedo, más bien deberíamos cuidarnos de ideas como las que promueven el retorno a la caverna. La Ciencia solo dice que sus creencias no se pueden demostrar, guarde la palabra “persecución” para mejor ocasión.

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204 comentarios | Responde | Suscríbete

  • JaimeJaime|26/11/2011 @ 11:23 Responde

    Ay cómo está el patio… jaja.

    Me parece bien que dediques algo de tu bilis contra este tipo de estupideces. Haces bien, porque lo terrible del señor De Prada -y de muchos otros- es que tengan tanto calado y aceptación en la sociedad. No ya tanto porque simplemente digan tontadas al uso del susodicho artículo, sino más bien porque la gente traga. No existe un punto de crítica sano y lógico. Como las uvas de fin de año, los ciudadanos ya vienen sin pepita dentro. Y muchos piensan “como el señor ese escribe ahí, pues claro, debe ser cierto lo que dice.” Aun tratándose de una columna de opinión…..

    Por otro lado siempre me hace mucha gracia cómo hay gente que se lía a leches con la ciencia -no sé por qué- y además en plan “pues te voy a joder con tu propia medicina y voy a ser escéptico con tus premisas, descubrimientos etc.. hija de satán”, cuando la mayor parte de esa gente -como muchos habéis ido diciendo- no tiene idea de los mecanismos inherentes a la ciencia y su berrinche sólo les desacredita. En ese sentido siempre digo que la prepotencia y arrogancia siempre proceden del que se cree que simplemente rezando es posible conocerlo todo, porque donde ellos se inventan fantásticas cosmogonías y teogonías, la ciencia simplemente se encoge de hombros, se rasca la calva y ajustándose las gafas dice “No lo sé”.

    Aunque es posible que todo esto -el PradaArtículo- venga por la supuesta deshumanización que la ciencia ejerce sobre nosotros, oh, pobres mortales, que nos aleja de la llama divina y la convierte simplemente en un eco de fondo hecho de microondas, y a nosotros en vagas ascuas que se apagan en medio de la nada. Seguramente todo venga por lo turbador que es el hecho de que la ciencia haya aumentado tanto nuestro pequeño mundo -me viene a la cabeza el punto azul pálido- dándonos conocimiento y satisfacción, pero también la posibilidad del vértigo y de que al mirarnos nuestras manos sean tan, tan pequeñas. Es decir, pataleos estúpidos y cobardes por parte de quien no quiere mirar de frente con los ojos de la lógica y la razón el mundo, de quien no quiere salir de su pueblo, de su ciudad, y clama y proclama que su pueblo o su ciudad es el mejor lugar del universo; de quien ya está demasiado cansado como para intentar siquiera contemplar la posibilidad de otras verdades más grandes -y tangibles-. A todos ellos sí que les animaría a sumarse al cambio…

    No, la ciencia no deshumaniza. Es humildad y educación ante la búsqueda de la verdad, saber reconocer aquélla incluso cuando no guste. Es ante todo una visión múltiple que enriquece -ahora me acuerdo de Feynmann hablando de cómo el conocimiento aumenta la percepción de belleza del que contempla una humilde flor; si te gustan los simpson (capítulos antiguos, por supuesto), muy bien; pero si además sabes algo de cine los disfrutarás el doble- y no cuece en hogueras a nadie. Todo lo que tenemos ahora viene de gente que hace tiempo se preguntó el porqué de algo. Y siguió con esa pregunta a cuestas o la transmitió, tratando de buscar una respuesta. Esa es la única raíz común que la ciencia y la religión tienen, el ser humano en sí.

    • humanbulkhumanbulk|26/11/2011 @ 11:58 Responde

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      A mi me parece que tanto un articulo como su respuesta son meros defensores del estandarte correspondiente, el uno la ciencia y el otro la religión. Pero muchos científicos igual que muchos religiosos (profesionales) son meros burócratas y charlatanes que repiten sus doctrinas como si fuesen verdad antes de ser incluso demostradas. Veanse las mil teorías del universo o la biblia por poner un ejemplo de cada. Y como tecnocracias se alzan ambos en sus altares y reuniones masónicas para cantar y adoctrinar que sus palabras son la verdad y no la del otro.

      • IrreductibleIrreductible|26/11/2011 @ 12:09 Responde

        Confundes Ciencia con científicos. Bueno, en realidad confundes muchas cosas en ese breve párrafo que has escrito.

        • PistachoPistacho|26/11/2011 @ 13:13 Responde

          Claro. Es que igualar ciencia y religión, o es malintencionado, o es producto de no entender en absoluto lo que es la ciencia.

          O un poco de las dos cosas, como parece el caso del señor De Prada.

        • humanbulkhumanbulk|26/11/2011 @ 13:13 Responde

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          Tu no aclaras nada salvo tirar por tierra mis criterios pero sin condimentos. No creo sentirme confundido para nada, la ciencia es algo abstracto como lo puede ser la religión, hay que tener los conocimientos adecuados para entenderlas. Conste que soy muy partidario de la ciencia pero no de sus representantes que no son muy diferentes de otros lobbies que solo buscan su propia supervivencia.

          • PistachoPistacho|26/11/2011 @ 13:20

            ¿Qué quieres decir con que “la ciencia es algo abstracto como lo puede ser la religión”?

            ¿Condimentos?

        • humanbulkhumanbulk|26/11/2011 @ 13:18 Responde

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          Ademas añado la ciencia como la religión es una creación humana y que si bien tomada en abstracto puede resultar de lo mas puro, por otro lado el tomarla como tal solo sirve como salmo. Así que o eres científico o no repitas (y no hablo de ti si no en general) sus salmos como verdades si no has leído o te has preparado adecuadamente para saber que es algo real. Y ya podríamos entrar en la filosofía de que es lo real pero ya es otro tema.

          • Milú el BárbaroMilú el Bárbaro|27/11/2011 @ 16:21

            La ciencia, como toda creación humana, se basa en una premisa. ¿Cuál?:
            Nada es verdad o mentira hasta que pueda ser demostrado que es verdad o mentira.

            Es un principio irrebatible, puesto que la propia demostración de su incorreción pasa por él mismo. La base de toda lógica.

            Ahora bien, ¿dónde está la controversia? En la palabra “demostrar”. Es realmente difícil demostrar algo, pero los mecanismos utilizados en ciencia para conseguirlo son bastante buenos (el método científico y demás). ¿Son infalibles? No. ¿Demuestra su falibilidad que la ciencia es un mero dogma? No, porque el principio fundamental sobre el cual se edifica sigue intacto pese a cualquier error. Es más, ése principio permite a la ciencia rectificar sus errores, cosa que hace.

            Otro problema de la ciencia actual es que en determinados campos hemos llegado a una complejidad tal que sólo los expertos pueden entender por completo el problema. Por ejemplo, para mi que no sé informática, el funcionamiento de un ordenador es “magia”. Solución: dedicarle mucho más apoyo a la divulgación, a la creación de un pensamiento crítico por parte de la sociedad, para que esta pueda confiar en la ciencia sin tener que saber absolutamente todo lo que dice.

  • NoelilloNoelillo|26/11/2011 @ 12:40 Responde

    Me preocupa mucho lo mal entendida que esta la ciencia la verdad, que solo se ocupa de lo real y tangible sin querer ir mas allá.

    Y seres como este solo la usan para darse bombo y que en efecto, alguien los critique para asi justificarse aludiendo al dogma.

    Su plan parece hacer equipos, al estilo Madrid – Barça, por eso usan la ciencia, que es la que gana mas partidos, con cosas como las gafas como deciis aqui, internet o las maquinas de escribir.

    Y es que si se usara la telepatia con una piedra cuadrada en la oreja, seguro muchos llamarían al milagro y se apropiarían de lo inexplicable…pero diciendo que es un movil y explicando la fisica de este…ya hay alguien que se hace con el premio…y de alguna forma, hay que intentar decir que aun quedan partidos

    Y eso que parecia un prometedor escritor…que pena, lleva años no dando una

    Saludos
    +1

  • jose domingo martinez garciajose domingo martinez garcia|26/11/2011 @ 13:02 Responde

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    mucha palabrería y poco conocimiento real, El Dios de la religión católica no existe, ni el de Musulmana, ni el de Ortodoxa. ese Dios está incrustado en nuestra mente desde los tiempos Anunnaki, que son los que construyeron todas las montañas del mundo y crearon su biodiversidad. también nos crearon a nosotros y por eso son nuestros Dioses, pero es que ademas su poder era tan increíble, verdadero y real que cualquier de nosotros nos pondríamos automaticamente a adorarlos. Despertar inútiles.

  • bravobravo|26/11/2011 @ 13:50 Responde

    De Prada tiene razon en un solo aspecto, el cual ni siquiera sabe defender adecuadamente: la idolatría de la ciencia.

    Hoy en día cualquier mensaje publicitario, cualquier producto, cualquier idea vestida de “ciencia” , ya es suficiente para convencer a cualquiera., aunque la mayoría no tenga ni puñetera idea de lo que se está diciendo.

    La gente no se molesta en entender el funcionamiento de las cosas, no lee los manuales de uso, etc… Cualqueir cosa “tecnológica”, “cuántica”, ya es aceotada socialmente como “moderna” y tiene un valor en si mismo del que nadie duda.

    Es ACOJONANTE la cantidad de pseudociencia que se vende hoy en día, internet está REPLETO de aparatos milagrosos, conspiraciones, verdades reveladas, medicinas alternativas, etc…

    Y además la religión tiene algo muy bueno: guía a la gente que está más despistada de lo que es el mundo.

    Pero, quien es el guía y a donde les lleva?

  • bravobravo|26/11/2011 @ 13:52 Responde

    De todos modos no es sorprendente el artículo de De Prada, está escrito por encargo por una revista de la iglesia, seguramente a el se la trae floja todo esto y solo lo ha escrito porque se lo han pedido los curas.

  • proaonuiqproaonuiq|26/11/2011 @ 15:24 Responde

    Guste o no guste a algunos, la religión y la ciencia son incompatibles de raíz. Parten de la misma proposición y una afirma lo que la otra niega.

    La religión afirma que lo sobrenatural existe y explica todo lo natural (incluido el human y sus productos, cómo el arte). La ciencia niega que lo sobrenatural exista y busca explicaciones que no recurran a lo sobrenatural.

    Por ello un científico religioso es una contradicción andante, al igual que lo es una persona religiosa que se beneficie de los resultados de la ciencia que estén en contradicción con su dogma (la mayoría).

    • kurodo77kurodo77|26/11/2011 @ 17:04 Responde

      Ver comentario

      Claro, Newton era una contradicción andante… Si Prada de acuerdo a algunos tiene que quitarse las gafas entonces algunos podríais derrumbar vuestras casas y vender los carros…. porque eso esta hecho con la mecánica que descubrió y desarrollo “la contradicción andante”….

      La ciencia no puede negar que lo “sobrenatural” exista…..Lo único que puede hacer es indicar que sobre lo “sobrenatural” no hay pruebas ni hechos(y está muy bien que lo haga) …..La ciencia como bien lo ha dicho aberrón es incapaz de demostrar la inexistencia de nada….

      • JaimeJaime|26/11/2011 @ 19:09 Responde

        me turbas. ¿A dónde quieres llegar, querido?

        • kurodo77kurodo77|26/11/2011 @ 19:43 Responde

          No se, tu dime: ¿a donde quiero llegar de acuerdo a ti?

          ¿que ciencia y religión en las creencias de una persona teorícamente no son incompatibles tal vez? Es claro que si ha habido científicos creyentes, los hechos demuestran lo contrario(a no ser que que no creamos que Giordano Bruno y Newton, no eran creyentes así lo expresarán algo que bien puede ser estudiado, no se) ….
          ¿que en la práctica chocan en algunos o muchos aspectos? Si, eso también es un hecho(probado y demostrado) pero uno no pontifica de científico diciendo simplemente “la religión y la ciencia son contradictorias” habiendo científicos creyentes(a ver seamos serios, los hechos son los hechos), sino que específica en que asuntos concretos y sobre que cosas puede demostrarse que chocan ciencia y religión(claramente la simple creencia en un ser superior no choca al no ser un tema tratable desde el punto de vista científico, pero por ejemplo la investigación de células madre o la teoría de la evolución es otro asunto)…

          Yo es que no veo que porque nosotros digamos en internet que creer en Dios es como creer en el monstruo del spaghetti volador los creyentes vayan a desparecer(no lo van hacer aunque sea muy divertido entenderlo y escribirlo).. Así que tomo el punto de vista pragmático: en que asuntos chocan religión y ciencia y sobre que nos interesa imponer el punto de vista científico(esto en realidad también va en intereses personales pero bueno no creo que algo sea perfecto)…

          Sobre esos asuntos la posición tiene que ser no revolver churras con merinas y tomar el punto de vista científico como base por encima de cualquier creencia religiosa(por un asunto práctico más que nada)….

          Pero si empezamos por cosas en la que la ciencia no nos da un juicio efectivo de ninguna manera(la existencia o inexistencia de entidades por definición inmateriales)….pues apague y vamonos….

          • PistachoPistacho|27/11/2011 @ 00:55

            La ciencia y la religión, no es que sean contradictorias, es que chocan profundamente la una con la otra como sistemas para comprender el mundo que nos rodea. Son incompatibles en ese sentido.

            (Ya sé que muchos no usan la religión de ese modo).

            La primera se basa en la razón y los hechos. La segunda incluye la fe, que está fuera por completo de la ciencia, y en muchos casos va contra la razón y los hechos de forma más que evidente.

            ¿Ser científico y religioso es ser una contradicción andante?

            El ser humano, por desgracia, no viene “de fábrica” programado para ser escéptico y aplicar una mentalidad científica y pensamiento crítico a todo. Somos por naturaleza irracionales en muchos aspectos. Y luego encima está el contexto social, histórico, etc.

            A nivel lógico, sí, es una contradicción. Pero creo que es algo humanamente comprensible y normal. Todos tenemos nuestras contradicciones. Que Newton creyese en un dios no invalida su labor como científico, ¡¡así como su labor como científico no convierte en razonables sus creencias religiosas!!

            Por supuesto que el método científico no puede decirnos que Dios existe (o que no existe). Pero nos dice que creer en su existencia tiene la misma base racional y empírica que creer en el FSM, la tetera de Russell, los Ewoks o el Ratoncito Pérez. Que no es poco. Y el que quiera creer, por supuesto, que crea.

          • kurodo77kurodo77|27/11/2011 @ 21:15

            “La ciencia y la religión, no es que sean contradictorias, es que chocan profundamente la una con la otra como sistemas para comprender el mundo que nos rodea. Son incompatibles en ese sentido.”

            Por supuesto: si admitimos que podemos comprender el mundo que nos rodea(afirmación gratis)……No digo que no(y si podemos hacerlo entonces hay verdades inamovibles) pero yo pienso que a lo sumo cualquier sistema de principios nos da modelos del universo que serán o no serán prácticos de acuerdo a las circunstancias….Así que no veo como la religión es incompatible con la ciencia desde esa perspectiva……

            “A nivel lógico, sí, es una contradicción.”

            Si esto fuera así entonces la lógica estaría mal porque los científicos creyentes existen( no son un constructo imaginario ni hay que creer en ellos para saber de su existencia)… Pero creo que se lo suficiente de lógica para entender que si algo existe yo soy el que tiene que hacer un modelo lógico que sea consistente con la existencia de este fenómeno y no hacer afirmaciones gratis que empañan la lógica y la razón….

            “El ser humano, por desgracia, no viene “de fábrica” programado para ser escéptico y aplicar una mentalidad científica y pensamiento crítico a todo.”

            ¿y porque por desgracia? Esa es una opinión personal tuya… No quiero hacer un versus pensamiento práctico vs pensamiento crítico porque sería goleada para el pensamiento crítico y también porque lo uno no tiene porque pelear con lo otro….. En fin son opiniones….

            “Pero nos dice que creer en su existencia tiene la misma base racional y empírica que creer en el FSM, la tetera de Russell, los Ewoks o el Ratoncito Pérez. Que no es poco. Y el que quiera creer, por supuesto, que crea.”

            El que cree no te va a pedir permiso para hacerlo así que lo última frase en lo demás estoy de acuerdo….

          • kurodo77kurodo77|27/11/2011 @ 21:16

            Iba a decir “la ultima frase sobra”….

          • PistachoPistacho|28/11/2011 @ 00:00

            A ver.

            “yo pienso que a lo sumo cualquier sistema de principios nos da modelos del universo que serán o no serán prácticos de acuerdo a las circunstancias….Así que no veo como la religión es incompatible con la ciencia desde esa perspectiva……”

            Esto lo he leído 5 veces y no lo entiendo. Lo siento.

            En cuanto a lo de la lógica, me refiero a que me parece una contradicción en cuanto a tener un comportamiento personal perfectamente lógico y coherente. Obviamente no lo decía en el sentido en que lo has interpretado.

            Lo de “por desgracia” claro que es una opinión mía. Bórralo si quieres. No aporta nada discutir sobre eso en este debate, a no ser que quieras rellenar esquivando el tema central.

            De la frase final lo mismo digo. Y es una manera de hablar, no estoy dando permiso a nadie. Si no lo sabes, me sorprende mucho, y si lo sabes, tu comentario me parece innecesariamente hostil.

          • kurodo77kurodo77|28/11/2011 @ 01:24

            “Esto lo he leído 5 veces y no lo entiendo. Lo siento.”
            ¿exactamente que no entiendes? Porque yo lo veo claro….. Si a cualquiera la vida le funciona creyendo en un ser superior eso será un modelo práctico para el…¿y eso es incompatible con que en otras cosas utilice modelos científicos? Sigo sin ver la incoherencia….

          • kurodo77kurodo77|28/11/2011 @ 01:27

            Ok trataré de no ser “innecesariamente irónico”… Aunque me resulta difícil evitarlo(un pelín de ironia para mostrar el punto que tu también la usas y no esta nada mal, y no es que yo sea creyente pero si lo del ratón perez no es ironia para un creyente…..)…..

    • Milú el BárbaroMilú el Bárbaro|27/11/2011 @ 16:23 Responde

      No creo en absoluto que sea así, para nada.

      La ciencia es incompatible con la mitología, pero no con la religión, por el mero hecho que la ciencia no tiene nada que opinar al respecto de las creencias de cada cual.
      La ciencia son hechos y de ellos se ocupa. La religión abarca otro campo totalmente distinto.

      • PistachoPistacho|27/11/2011 @ 16:34 Responde

        ¿A qué te refieres con mitología?

        Porque yo la única diferencia conceptual que veo entre la Mitología Griega y la Religión Católica es que la segunda aún hay quien se la cree.

        • PistachoPistacho|27/11/2011 @ 16:45 Responde

          Y la ciencia sí tiene mucho que decir sobre muchas creencias: algunas han sido probadas falsas, y hay otras que no pero que aplicando el método científico nos quedamos sin razones de peso para creer en ellas.

        • YoYo|27/11/2011 @ 18:01 Responde

          Pues yo veo otra diferencia… la mitología griega es coherente con sí misma y con lo que se observa en el mundo, la religión católica no.

  • bravobravo|26/11/2011 @ 16:52 Responde

    Proaonuiq bastan dos minutos de charla con cualquier “creyente” para ver en él miradas hacia los lados y balbuceos sin sentido dintentando defender a su “dios” salvador.

    Dios para el que ni siquiera tienen una definición. Es de risa.

    Pd. para el Sr. De Prada: TU TAMBIÉN MORIRÁS. TODOS VAMOS A MORIR. PARA SIEMPRE.

  • Antonio RenteroAntonio Rentero|26/11/2011 @ 18:17 Responde

    Si todo esto viene porque De Prada escribe Ciencia con minúscula y Dios con mayúsculas, querido Antonio, tú también escribes con minúscula Historia de la Humanidad, que también es una disciplina o área del saber, igual que nos referimos a la Economía o el Derecho o la Medicina, para diferenciar la disciplina que estudia el hecho del hecho en sí. Y cuando nos estamos refiriendo a la deidad adorada por los cristianos Dios debe ir con mayúscula porque es nombre propio, igual que no se escribe alá, yehová, zeus o ra.

    • YoYo|26/11/2011 @ 22:41 Responde

      Ya, pero lo de que escriba ciencia con minúscula y Dios con mayúscula no es a lo que viene esta entrada, viene a todas las memeces que dice este hamijo.

  • K1-R6K1-R6|26/11/2011 @ 19:49 Responde

    No habeis entendido la sutil metáfora del Sr. de Prada: titulando el artículo ‘Ciencia y fe’ su intención era remarcar como, si cambiamos todos los términos relacionados con ‘ciencia’ por su equivalente de ‘fe’, encontramos una fiel descripción de la Historia.

    ¿Lo veis pequeños científicos locos, como el arte se os escapa?

    /ironia off

    • ChriskaiChriskai|27/11/2011 @ 11:09 Responde

      Creo que esa “sutil metáfora” no nos ha pasado en absoluto desapercibida, sólo que no le hemos dado ningún crédito debido al nulo fundamento creíble en que se basa.

  • Jose LuisJose Luis|26/11/2011 @ 20:20 Responde

    Muy interesante los distintos puntos de vista.
    Yo me pregunto, si la ciencia pasa de la religion, por que la religion no pasa de la ciencia?
    No se como sera el mundo dentro de 2.000 años, sera mejor o sera peor, no lo sabemos, pero son 2.000 años que la religion nos ha robado, condenando y castigando a quienes solo trataban de buscar el por qué de las cosas.
    Este tipo de gente nos han condenado a vivir con 2.000 años de atraso y aun siguen dando la matraca. Ya esta bien!

  • HispaHispa|27/11/2011 @ 10:17 Responde

    Y seguro que el buen señor ha escrito todo eso sentado delante de un ordenador de los más modernos y mirando una pantallaca led de última generación, cuando lo que tenía que hacer era escribir sus artículos con una pluma de ganso y tinta china sobre un pergamino. Y ni eso.

    Si es que teta y sopa…

  • ChriskaiChriskai|27/11/2011 @ 11:06 Responde

    A mí me parece bastante claro que el señor De Prada no se informa ni se documenta, justamente porque no quiere, porque le da miedo hacerlo; no sé ya si ese miedo está fundado en lo “sectario” de la ciencia, que te atrapa y te convierte en un monstruo oscuro y satánico, o porque lo que teme es quedarse sin argumentos y convencerse en contra de lo que lleva creyendo toda la vida en base a repetírselo muchas veces sin hacer caso de lo que ocurre en el mundo…

  • GranjefeindioGranjefeindio|27/11/2011 @ 12:12 Responde

    El tal de Prada siempre polemizando a mayor gloria de su carrera profesional; un estilo a Pérez-Reverte, escritores que no escriben pero que se caricaturizan en sus columnas para que el lector les identifique con un supuesto espíritu libre y plenamente independiente, que no se casa con nadie y se enfrenta con todos. Todo para vender más y tener más presencia en tertulias con pingües beneficios.

    Imagino que este personaje no estará vacunado de ninguna enfermedad, ni se hará chequeos médicos (Dios le ayuda a no estar enfermo), ni utilizará medios de transporte distintos de sus piernas y una buena mula.

    En fin, que hable y hable, hay mucho ignorante y en este país con las tradiciones que tiene, seguirá habiéndolos.

  • sargentopezsargentopez|27/11/2011 @ 12:32 Responde

    Me encanta Amazing, pero cuando se ponen en plan escéptico se rebajan a meros telepredicadores.
    La ciencia lleva la razón implícitamente. Las personas que razonan no necesitan adocrinamiento y las que no razonan no les interesa la ciencia.
    La ciencia y la religión es como las sardinas y rascarse los huevos, no tienen nada que ver.

  • AlbertoAlberto|27/11/2011 @ 14:02 Responde

    A mi siempre me ha llamado la atención que sesudos científicos y premios Nobel, al hacer su trabajo se basan en el método científico, pero, por otro lado, creen en que una virgen puede tener un hijo o que alguien puede resucitar una vez muerto, en que hay un paraíso con miles de vírgenes o en que un señor ha nacido de un elefante. Ay, con las creencias no se puede discutir.

    • Milú el BárbaroMilú el Bárbaro|27/11/2011 @ 16:27 Responde

      Si piensas que la religión es eso, estás equivocado.
      No dudo en que hay gente, gente muy simple, que basa sus creencias en la mitología religiosa… pero como dices, eso es algo fácilmente desmontable por el absurdo que supone.
      La religión no es eso, al menos para alguien con cabeza (sí, se puede ser inteligente y creyente, aunque creas que no). La religión son unos principios morales y la creencia en el alma humana (admito discusión en éste punto, aunque aún no sabemos lo suficiente del funcionamiento del cerebro como para concluir nada de modo tajante).
      Es decir, ¿qué mierdas importa que el mundo tenga 4.500 millones de años para basar tu vida en el “Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”? Pues no importa absolutamente nada.

      • PistachoPistacho|27/11/2011 @ 16:42 Responde

        Según tu definición, no conozco personalmente a nadie religioso. Sólo a creyentes en mitología religiosa.

        Esos principios morales de la religión, ¿no tienen supuestamente como origen a un ser divino? Para basar tu vida en “Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo” necesitas creer en un dios. Y yo al alma humana y a dicho ser divino los meto en el mismo saco que lo que tú llamas “mitología religiosa”. Aunque reconozco que suena más elegante así, desprovisto de todo adorno pintoresco. Y facilita el trabajo de la fe al eliminar creencias completamente desmontadas.

      • mikemike|27/11/2011 @ 16:46 Responde

        A mi parecer, confundes en parte religión con ética. Y lo de creer en el alma humana diría que entra en el campo de la filosofía (que no tiene porqué ser religión).

        Con respecto a lo de amar al prójimo, yo lo hago sin ser religioso. La diferencia es que no amo a entes intangibles imaginarios sobre todas las cosas. Es más, el pensamiento crítico creo que ama la curiosidad por saber y poder demostrarlo, y creo que dista mucho de ser un dios como tal.

      • PistachoPistacho|27/11/2011 @ 16:50 Responde

        Por cierto, que nadie piense que no creo que se pueda ser religioso e inteligente… para nada. Creo que la religión es algo muy natural al hombre, igual que otros comportamientos irracionales, de los que no se escapa con la inteligencia (o al menos no solo con la inteligencia). Es algo profundamente humano y normal, y mucha gente inteligente cree en eso que llamas “mitología religiosa” por el simple hecho de que se lo metieron en la cabeza de pequeños.

        Yo soy de un equipo de fútbol. Cuando gana me alegro, cuando pierde me joroba. ¿Esto es racional? No. Y no tengo problemas en admitirlo.

  • proaonuiqproaonuiq|27/11/2011 @ 17:42 Responde

    Gracias a todos los que han contestado a mi comentario.

    No afirmo que una contradicción andante no pueda generar resultados científicos. La historia demuestra lo contrario: a pesar de ser religiosos hay científicos que han obtenido buenos resultados científicos.

    Sólo afirmo que desde el punto de vista lógico solo hay dos posiciones coherentes: cientifismo ateo o fundamentalismo religioso. En esto las medias tintas son incoherentes. Si se quiere ser coherente, hay que elegir. ¿ Es la coherencia un valor ? Esto ya es otra pregunta.

    • PistachoPistacho|27/11/2011 @ 18:07 Responde

      Hombre, sí, la coherencia es un valor. Pero me parece más importante como valor, por ejemplo, no estrellar un avión contra un rascacielos a propósito.

      Vamos, libres quedemos de la coherencia de los fundamentalistas religiosos!!

    • kurodo77kurodo77|27/11/2011 @ 21:46 Responde

      “¿ Es la coherencia un valor ? Esto ya es otra pregunta.”

      Desde tu punto de vista Newton no era “coherente”. Y su gran obra esta ahí. O sea que no necesito de “la coherencia” para hacer ciencia y buena ciencia. Tal vez no sea necesaria tal como tu la entiendes

      Ahora tampoco se si “la coherencia” en la vida como tu la entiendes sea necesaria o práctica: los físicos usan sin ningún pudor la relatividad general o la mecánica cuántica o ambas en la mecánica cuántica de campos aún a sabiendas de que ambas son teorías contradictorias: Es decir si una es “verdadera” la otra es “falsa”… ¿y han tenido algún empacho en tirar de uno u otro modelo cuando ha sido necesario de acuerdo al fenómeno a explicar? Pues va a ser que no…..

  • RosaRosa|27/11/2011 @ 22:08 Responde

    El Deprada ese es tonto del culo… Otro imbecil mas al que le lavaron el coco con el cuento catolico y se lo creió.

  • EvolutionibusEvolutionibus|27/11/2011 @ 22:18 Responde

    Lamentablemente, De Prada es víctima de una ideología perniciosa: la creencia. Todo su argumentario se dirige, indegfectiblemente, a mostrar como probado lo que ya él considera verdad (o dogma). Los lectores de ese suplemento no se merecen a semejante caverna de personaje.

    Y ojo, que sospecho que sus ideas creatas están más que implantadas en ciertos gobernantes que ahora nos vienen encima.

  • KATREyukKATREyuk|28/11/2011 @ 12:04 Responde

    La verdad es que pese al desahogo, estos debates son un poco estériles, el dogma de fe es como darle la vuelta a un tablero cuando vas perdiendo una partida, la carta que todo lo gana, no por sabia, sino por estúpida.
    El Sr. De Prada es, como diría el maestro Don Camilo, un verdadero gilipollas, y así se ha esmerado en demostrarlo desde que nos atormenta con su prepotencia estúpida.
    La ciencia abre caminos, no transita siempre por una autopista imaginaria que alguien le dijo que existía, la ciencia investiga motivos, razones, lógica… y nos aleja de los rituales ficticios con los que la religión ha tiranizado durante 2 milenios la mente de los hombres.
    Felicidades por vuestro trabajo… de un orgulloso poseedor de vuestra magnífica revista, y un incondicional… irreductible!

  • AlonsoAlonso|28/11/2011 @ 13:32 Responde

    Mayo de 2030: finalmente, la religión y la fe pasan a ser debidamente catalogadas como enfermedad mental.

  • VictorVictor|28/11/2011 @ 16:29 Responde

    Siempre me han hecho gracia estos individuos que reniegan de la ciencia… pero lo hacen a la carta. Usan gafas, si están enfermos van al médico, van a trabajar en sus vehículos utilizando sus GPS, y promueven sus predicamentos anticiencia precisamente usando artilugios proporcionados por la ciencia. Usan y se benefician de la ciencia en cada paso que dan a diario. La ciencia les facilita tanto la vida y en tantos aspectos que es imposible darse cuenta de todos.

  • awilawil|29/11/2011 @ 00:14 Responde

    yo no creo que sea un articulo en contra de la ciencia, simplemente dice que la ciencia debe de tener sus limites….que el afan de saber, no debe hacernos olvidar que hay cosas que no se saben con certeza pero en las que conviene creer….para conservar nuestra humanidad, tener esperanza, y sobre todo para que la ciencia no este a merced del egoismo humano…..y no se trascienda la etica, con un nuevo dogma cientifico…..eutanasia, destruccion del medio por un afan de progreso desmedido, bomba nuclear, cosillas como esta ultima que superan a la inquisicion por su magnitud… planetaria, no creo que con la religion se consiguiese tampoco, pero un poco mas de espiritualidad, y menos preocupacion por lo material, lo tangible….creo que no vendria mal a esta sociedad, si hecha uno cuentas incluso en la actualidad al final el mercado es el que marca la direccion y la financiacion de las investigaciones, la sociedad es el mercado y muchas veces se centra en cosas superfluas….que buscan la comodidad y la distraccion, acctitud poco cientifica y contraproducente, actitud que hace que el numero de jovenes adictos a un monton de vanalidades y vicios supere con creces la mitad, que el ritmo de especies en peligro y bosques mutilados crezca a ritmos vertiginosos, y que haya islas de basura, en tierra y en mar del tamaño de españa…..asique a ver si se mejoran los comites de etica, porque hasta ahora no han estado a la altura

  • ChapusseChapusse|29/11/2011 @ 13:07 Responde

    De Prada es unos de los “intelectuales” más analfabetos en cuestiones de ciencia y tecnología. Da miedo pensar que haya más “intelectuales” como él. Muy triste.

  • MiguelMiguel|29/11/2011 @ 15:03 Responde

    En fín, Antonio: reconociendo que de Prada se ha pasado unos cuantos pueblos, y que ha adoptado un estilo de apologeta barato sumamente agresivo e injusto con lo que la ciencia ha significado para nuestra cultura y para la humanidad, también quiero comentarte que el problema de Dios no se puede despejar a córner tan cómodamente como tú pretendes…
    Para no dar pie a recelos del tipo “uf!, ya están aquí otra vez los crédulos-creyentes”, te diré que la cuestión sobre la racionalidad o irracionalidad de la existencia de Dios la sitúo a nivel exclusivamente filosófico. Paso de los dioses de las religiones presuntamente “reveladas”. Paso de Zeus y de Eolo y de Marte y… de todo el panteón religioso. Pero sí te digo que, bajo la denominación “dios” o “Dios”, o “divinidad” -a falta de otra denominación más simbólica- se debaten filosóficamente cuestiones muy importantes para el ser humano: ¿Dónde radica la racionalidad que exprimentamos en la realidad? ¿Tiene sentido la existencia individual? ¿Y la del Universo? ¿Tiene sentido plantearse la cuestión por el sentido? ¿Cómo es posible que en un Universo racional exista el mal de una forma tan sobreabundante (al menos tan abundante como el bien)? ¿Es posible “instalarse tranquilamente en la finitud”, como pretendía el Viejo Profesor (Tierno Galván)? Estas son cuestiones serias y filosóficamente debatidas por pensadores muy serios de todas las épocas, creyentes y no creyentes. Así que, hombre, no compares la cuestión de Dios con la del Ratoncito Pérez o el Unicornio Rosa. Al utilizar la palabra “Dios”, así en mayúsculas (igual que Universo se puede escribir con mayúsculas), nos estamos situando ante la Totalidad de la Realidad y su significado, cosa que no puede decirse del Ratoncito Pérez.
    Algunos -de la Prada entre otros- dicen que la ciencia no puede penetrar en la cuestión del significado de las cosas, que eso es cuestión de la filosofía y la teología. Yo no estoy de acuerdo. El científico no busca sólo describir -eso sería aburridísimo- sino también EXPLICAR y comprender los por qués de las cosas. Pero, al hacerlo, tiene que interpretar los datos empíricos (hay al menos quince interpretaciones distintas de los datos que maneja la mecánica cuántica, por ejemplo). Y dicha interpretación siempre incluye un componente, digamos, filosófico. Eso no es malo para la ciencia ni es un desdoro para ella. Ciencia y filosofía han ido siempre de la mano. Lo malo es que el científico, a veces, no se da cuenta de los distintos niveles que emplea en su discurso y pasa del nivel empírico -los hechos- al nivel metaempírico -las interpretaciones de los hechos- sin percatarse, y poniendo sus opciones interpretativas al mismo nivel que los datos de sus mediciones. Esto mismo le pasa también al teólogo que confunde su modelo teológico-conceptual, que es interpretación de la experiencia de fe, con la fe misma. Ese es un riesgo que corre el científico, no por ser científico, sino por ser persona: no darse cuenta de que nadie tiene un acceso directo a la realidad (Kant) sino diferentes modelos interpretativos de la misma, es un riesgo que nos acecha a todos nosotros. Y es un peligro, porque si caemo en él nos convertimos en integristas de la fe o de la ciencia… o de lo que sea. Espero que nadie se sienta atacado por lo que acabo de expresar, porque es una opinión no referida a personas, sino a nuestra forma de comprender la realidad y situarnos ante ella.

    • JosefaJosefa|30/11/2011 @ 21:33 Responde

      Totalmente de acuerdo con Miguel

    • hbhb|01/12/2011 @ 17:32 Responde

      Buen intento Miguel, y seguro que bien intencionado, pero dudo muy mucho que les aproveche a los cruzados por la ciencia auto-instituidos que campan por estos lares; incluso me aventuraría a decir que se lo van a tomarar a mal. Defienden con uñas y dientes la idea fija de lo que creen es ciencia, y cualquiera que les discuta esa idea es un supersticioso o algo peor. Con suerte se les pasará con la edad, a base de lecturas y contradicciones desconcertantes.

  • AntonioAntonio|29/11/2011 @ 17:04 Responde

    Excelente y bello.

  • JavitoJavito|01/12/2011 @ 14:08 Responde

    Miguel, dices que ciencia y filosofía han ido siempre de la mano, y es verdad, pero igual que ciencia y religión o filosofía y religión. Quiero decir, lo que los une es el hecho de encontrar una explicación a los fenómenos que nos rodean. Para mi, en un cerebro primitivo lo primero en aparecer es la existencia de dioses para explicar su entorno y a partir de ahí nace la filosofía y la ciencia. Hoy en día ciencia y religión van por caminos separados, y cada vez más, y esto no es por otra cosa que por los avances científicos. La ignorancia crea la leyenda, y la leyenda, el mito, hasta que aparece la ciencia y demuestra la falsedad del mito estudiando la leyenda. Por eso ni el sol, ni la luna, ni el viento, ni la lluvia, ni los planetas ni las estrellas son dioses, aunque lo fueran en el pasado. Por esa razón, para mi, un dios omnipresente sabelotodo, un dios resultado de intentar explicar algo que no se comprende, un unicornio rosa o un dragón invisible son lo mismo: algo que se inventa para tranquilizar dudas cuando no conocemos la respuesta o cuando consideramos que ésta es demasiada compleja para el que la quiere comprender. Volviendo al comentario, puede que ciencia y filosofía busquen el mismo objetivo, avanzar en conocimiento, la diferencia es que la ciencia empieza siempre por cuestionarse a sí misma, mientras que si la filosofía pretende hacerlo a través del concepto de “dios”, partimos de una mala base. Y mucho más aún si pretenden redefinir ese concepto de “dios” como “totalidad de la realidad” cosa con la que no puedo estar en mayor desacuerdo. En cuanto al señor Prada, le recomiendo que lea lo que escribe al menos una vez para no caer en tantísimas contradicciones, y que si cree que la ciencia es superstición y destrucción, entonces que no use hospitales, ni móviles, ni ordenadores y que en vez de eso, rece.

  • MiguelMiguel|02/12/2011 @ 10:24 Responde

    Hola Javito:
    Dices cosas muy interesantes en muy poquito espacio, pero dialogar con algunas de ellas lamentablemente va a requerir algo más de espacio por mi parte.
    Vienes a decir que la religión es una explicación mítica que se debe a la ignorancia, y que la ciencia demuestra la falsedad de las explicaciones mitológicas. Esto es verdad en parte, porque ciertamente ha habido y hay explicaciones de la realidad que la religión o religiones han dado basándose en esas imágenes míticas. Y dichas explicaciones, al ser falsadas por la ciencia, han forzado a corregir la imagen de Dios y la teología sobre el mismo. Por ello el diálogo con la ciencia, la valoración positiva de la ciencia, es necesaria para la teología: porque purifica y criba el pensamiento sobre Dios (que inevitablemente va lleno de imágenes y proyecciones antropomórficas).
    Ahora bien, la función principal del mito no es dar una explicación a una realidad (ese sí es el caso de las leyendas “etiológicas”). Un mito puro y duro, como el relato del Génesis, por ejemplo, tiene como finalidad transmitir una experiencia que se considera fundamental para una sociedad (en el caso del Génesis, trata de expresar una diferencia del ser humano respecto al resto de los animales y cosas, y una especial responsabilidad del ser humano en su dominio de la naturaleza). Estas experiencias que todo pueblo o cultura transmite para sobrevivir como pueblo, se codifican en imágenes my poderosas, que suscitan emociones y sentimientos a un nivel muy básico. Por eso las imágenes empleadas por todas las religones son básicamente iguales (la luz de la razón que emerge a partir del caos de las aguas primordiales, incluso mitos como el diluvio o el arca de la salvación,etc, etc). No es que todas las religones se hayan puesto de acuerdo en ese lenguaje, sino que dichas imágenes -arquetípicas, en lenguaje de Jung- expresan algo profundo del ser humano.
    A eso me refería con lo de que “dios” o “Dios”, como concepto y como imagen, sí cumple una función simbólica o mítica que no cumple el Ratoncito Pérez o el Unicornio Rosa (que ni expresan experiencias profundas ni explican absolutamente nada y que por tanto no se pueden considerar como leyendas ni como mitos). La función de estos seres puede ser entretener (Unicornio Rosa o todos los cuentos para niños), educar (Ratoncito Pérez, Reyes Magos o fábulas e incluso algunos cuentos infantiles que tienen más calado de valores de lo que parece), o ilustrar sobre una cuestión filosófica (Tetera de Russell). Pero solamente los mitos, las imágenes arquetípicas, nos sitúan ante la realidad profunda de nuestras emociones y experiencias más complejas. De manera que no es lo mismo “Mito” que “falsedad”. A nadie se le ocurriría decir que una poesía de Lope de vega es “falsa” porque emplea metáforas, y las metáforas son “mentira”. “Por sus mejillas rodaron dos perlas de cristal”: Mentira, estaba llorando, así que es mejor decir “por sus mejillas rodaron dos gotas de H2O con una disolución de NaCl al 12%”. Pues hombre, es mejor para describir un hecho, pero si el poeta quiere describir no el hecho en sí sino los sentimientos que dicho hecho suscita, tiene que recurrir a imágenes, metáforas, etc. Esto forma parte de la realidad de nuestro lenguaje. Por eso decía que, debajo del concepto “dios” hay una serie de experiencias humanas profundas y muy auténticas, que nos interrogan por el sentido que damos globalmente a nuestra existencia, y que pienso honestamente que hay que tomar en serio.
    Tu, Javito, dices que esas experiencias encuentran explicación en la ciencia experimental. Y que, cuando queden explicadas, no se necesitará la imagen mítica. Es decir, que según tú, la única forma forma de racionalidad válida para comprender la realidad es la racionalidad propia de la ciencia experimental. A ello tengo que decir que, si en la llamada “ciencia experimental” incluimos los momentos de interpretación y explicación FILOSÓFICA que comentaba en la anterior entrada, entonces podría estar de acuerdo contigo (con matices). Pero si lo que sostienes es que la ciencia experimental extrae del dato empírico un conocimiento DIRECTO, sin pasar por el filtro de la filosofía, no puedo estar de acuerdo. Pero no por ser creyente o no creyente, sino por la naturaleza del propio método empírico.
    La clave de dicho método es la experimentación. Pero el experimento realiza siempre una simplificación de la realidad: es como construir un modelo en miniatura dela realidad para poderexperimentar con él. Reducimos la realidad a unas poquitas variables que sean controlables, para poder analizar los resultados (puesto que la infinitud de variables que encontramos en la realidad hace imposible analizar nada, dado que los datos son infinitos). Esta simplificación, positiva y necesaria, se realiza con criterios que no son propiamente empíricos (incluyen lo empírico pero van más allá): se realiza en función de una hipótesis PREVIA con la que trabaja el científico. Y dicha hipótesis depende a su vez de una teoría en la que queda encuadrada y que es la que le da significado. Pero no sólo eso: la teoría necesita un sistema matemático para construir un modelo matemático de la hipótesis y, de esta forma, poder tratar los datos experimentales numéricamente. Y aquí viene la “madre del cordero”: la sistematización o formalización matemática tiene un límite muy definido y formulado en el TEOREMA DE INCOMPLETITUD DE KURT GÖDEL: No hay ningún sistema lógico-formal (que sea suficientemente complejo, por ejemplo la aritmética) que sea a la vez coherente y completo. Esto significa que hay proposiciones lógicas o matemáticas VERDADERAS, que son coherentes con el sistema pero que NO SON DEMOSTRABLES dentro de los límites de dicho sistema. Si traducimos esto a la física tenemos que: si cualquier sistema matemático es incompleto, entonces, por definición, hay problemas físicos irresolubles (puesto que la física necesita de la matemática para operar) o indemostrables.
    Esto no quita ni un ápice a la importancia ni a la fiablidad de la ciencia experimental, ni a su carácter científico. Pero sí nos pone ante uno de los límites de la ciencia, porque es un ñímite del conocimiento humano: el límite de los lenguajes formales para expresar la realidad demostrativamente.
    Dicho límite es mejor captable intiutivamente si considramos la propia actividad del científico durante su experimento, porque siempre hay un desfase entre el modelo matemático que maneja y la verificación empírica:
    1.- La verificación o comprobación de un modelo o hipótesis sólo puede hacerse incluyendo y expresando claramente con qué MARGEN DE ERROR se trabaja; precisamente por el desfase que existe entre los entes matemáticos exactísmos del modelo y lo inexacto de nuestros instrumentos físicos de medición). Es decir, que los datos de la verificación vienen expresados con un REDONDEO.
    2.- En la misma toma de mediciones, los datos con los que el científico se queda son aquellos que considera más relevantes para el modelo, y descarta otros (que son la mayoría). Esto es normal porque, nuevamente, si se quedara con todos los datos, el acopio de datos sería interminable. Pero el juicio de relevancia o irrelevancia de los datos es altamente intuitivo y PREVIO al resultado de la experimentación, por tanto es un juicio que no se realiza con carácter empírico sino pre-empírico o meta-empírico.
    3.- Por tanto: en la experimentación hay una simplificación previa de la realidad, en la que se prescinde de variables que a veces pueden ser cruciales; hay una selección de los datos en función de un significado previo que les atribuye el científico por la teoría que maneja; y finalmente en la comprobación o verificación hay un redondeo en función de la fiabilidad del modelo matemático (del que a veces el científico se fía más que de lo que le indican sus propios sentidos).
    ¿Esto es una desautorización de la ciencia experimental? ¡EN ABSOLUTO! El paso de la noche de los tiempos a una ilustración se debió al papel fundamental que jugó el experimento en la reflexión humana. Descartes, Copérnico, Galileo y otros son los grandes héroes de esta maravillosa historia de salvación de la especie humana que es la ciencia. Pero sí que nos tiene que hacer humildes y contemplar la ciencia como lo que es: una hermosa creación de la mente humana para comprender mejor la realidad y a sí misma; y una fantástica herramienta de control y progreso que puede salvar muchas vidas. Una creación espectacular que modifica nuestra menra de entender el mundo e incluso a “dios”. Pero una creación del ser humano, al fín y al cabo, con todas las limitaciones que tiene la mente humana. Una increíble red con la que cribamos la realidad para pescar lo esencial en cada momento.
    Ahora bien, si yo uso una red de 3 cm de ancho de malla, no es de extrañar que todos los peces que pesque tengan más de 3 cm. de grosor. Por ello decir que “en el mar no existen peces de menos de 3 cm. de grosor” es poco razonable.
    La ciencia puede explicar muchas cosas -con el apoyo de la filosofía, que forma parte de su método- pero no puede absolutizar sus resultados, ni decir que su racionalidad es la única válida para cribar la realidad.
    Todo depende de la red que usemos en cada momento.

    • AlonsoAlonso|02/12/2011 @ 13:12 Responde

      Hola Miguel. La ciencia nunca absolutiza sus resultados porque si lo hiciera no sería ciencia. No absolutizar sus resultados es su principal característica y su gran virtud. Y eso es lo que hace que sea ciencia. Absolutizar los resultados va mucho más acorde con la teología, que, dicho sea de paso, lo hace sin una sola prueba. Es curioso ¿no? cuando no hay ni una sola prueba se absolutizan los resultados, y cuando hay cientos de ellas, los resultados son provisionales. A eso se le llama rigor y honestidad intelectual. Cosas de las que la teología carece, mientras que la ciencia peca de ellas con desmesura, con su método empírico (apoyado por la filosofía / lógica).

      ¿Y por qué la teología carece de rigor y honestidad intelectual? Bien, has dicho que la ciencia (supongo que te referirás al método científico/empírico) no es la única vía válida para “cribar la realidad”. Esto es aceptable siempre que el sentido de tu frase sea que la ciencia empírica no es la única vía válida de conocimiento. Eso es cierto. Pero si es en el sentido de que la ciencia empírica no es la única vía válida para conocer y demostrar la existencia de sucesos o entes de la realidad, entonces es completamente falso. Las ciencias se dividen en formales y fácticas. Las formales son las que se encargan del mundo de las ideas abstractas que sólo se hallan en la mente humana. Sus conclusiones no requieren de correspondencia alguna con el mundo real porque son enunciados analíticos, verdades formales. Se preocupan sólo de la forma, no se preocupan de lo que dicen, sino de cómo lo dicen, o sea, de si hay coherencia entre las partes que conforman un argumento y su conclusión. Esto puede hacer referencia a objetos o sucesos de la realidad, pero siempre tenemos la experiencia de esos objetos/sucesos. Éstas ciencias son la matemática y la lógica. En cambio, las ciencias fácticas son las que se encargan, mediante el método empírico y la experiencia sensorial, de conocer lo que existe y acontece en el mundo real. Entonces tenemos que sólo hay dos clases de demostración: o mediante la deducción formal (ciencias formales), o mediante el método experimental (ciencias fácticas). Si la teología/filosofía no procede por ninguna de las dos, pues obviamente no existen demostraciones filosóficas de Dios y sus conclusiones no son más que meras especulaciones imposibles de certificar y por tanto, poseen valor CERO. Es lo mismo decirlas que no decirlas. En cambio, si se reconoce que la filosofía/teología procede mediante el uso de la lógica y la deducción formal (que es así como lo hace), pues debemos aceptar que, sea lo que sea que trate, pertenece solamente al mundo de las ideas en nuestro cerebro. INCLUÍDO DIOS. La tercera opción (la de que la teología filosófica proceda por el método experimental de la ciencia) la descartamos por razones obvias.

      Por eso, la teología es una colosal mentira dos veces milenaria, porque pretende conocer una supuesta y pretendida realidad, Dios, mediante el uso EXCLUSIVO de la disciplina que se encarga del mundo abstracto de nuestras ideas, y cuyas conclusiones sólo pueden ser formales, analíticas, y que, por tanto, no aportan información ni demostración alguna sobre entes o procesos de la realidad. La filosofía / lógica es un sistema de conocimiento muy válido SIEMPRE y CUANDO se mantenga dentro de su “jurisdicción”, que no es otra que el mundo abstracto de las ideas. Lo que no puede hacer es intentar demostrar por la vía que se encarga del mundo abstracto lo que compete a la vía que se encarga del mundo real. Si Dios es una realidad, ésta debe ser abordada y demostrada desde las ciencias fácticas y empíricas. No hay manera de conocer el mundo real, la realidad, mediante el uso EXCLUSIVO del pensamiento. El sólo hecho de “pensar” no puede demostrar la existencia de NADA en la realidad. Por eso, la época de la metafísica y de las grandes construcciones especulativas ya ha pasado definitivamente. Kant terminó por darle el golpe de gracia, pero desde Gillermo de Ockham (creyente) en plena Edad Media, ya se venía advirtiendo la terrible mentira de base en la que se apoyaba la teología, la metafísica y las supuestas demostraciones de la existencia de Dios.

      No existe ni una sola prueba de la existencia de Dios. Además, tal y como lo definen, se trata de un ser que viola alegremente las leyes de la naturaleza o se le presume que no está sometido a ellas. Siendo absoluta y perfectamente rigurosos, hablemos de Dios o hablemos de duendes, hadas, vampiros, voodoo, sirenas, etc. estamos hablando EXÁCTAMENTE de lo mismo: seres o fenómenos de los que no existe prueba alguna de su existencia y que, además, violan alegremente las leyes de la naturaleza. Siendo, repito, rigurosos en el discurso, de nada sirve que la cuestión de Dios nos parezca “más importante” porque sea él la idea que hemos escogido para que nos resuelva la vida y el problema inaceptable de la muerte. Dios seguirá siendo un ser fantástico y mágico, como los unicornios, dragones, el FSM o la tetera de Russell.

      Para terminar, mi opinión sobre De Prada pueden ser dos: o bien que es un pobre retrasado mental o bien que, a pesar de su fe enfermiza, es un tipo listo, pero vil y perverso hasta la repugnancia.

    • hbhb|02/12/2011 @ 13:56 Responde

      Bravo! Gracias Miguel.

  • Antonio RenteroAntonio Rentero|02/12/2011 @ 10:51 Responde

    Miguel, gracias , mil gracias y enhorabuena por aportar un comentario tan razonado, lúcido, coherente y profundo.

  • MiguelMiguel|02/12/2011 @ 20:40 Responde

    Hola Alonso: Te agradezco de verdad tu respuesta. Una respuesta magnífica, muy argumentada y aguda. Te aseguro que has dicho cosas que me hacen pensar, y espero que hagan pensar también a otros.
    Al igual que empezabas por reconocer que la ciencia es de carácter hipotético y no puede absolutizar los resultados; y que no es la única forma válida de conocimiento… Yo tengo que empezar reconociendote que otras formas de pensamiento distintas al método empírico, aunque válidas, no son igualmente fiables…
    Yo creo que el método empírico posee algo propio que le dota de una especial fiabilidad: el carácter contrastable o repetible de los experimentos y el lenguaje matemático universal. En ningún momento he querido decir que las otras formas de acceso a la realidad sean igualmente objetivas. A la ciencia, la objetividad se la aporta la intersubjetividad mediante el contraste experimental. Creo que a eso es a lo que te refieres cuando dices que el método empírico es la única forma de conocer y “demostrar” sucesos o entes de la realidad.

    Sin embargo, sí tengo que insistir en que incluso en la verificación o contraste experimental intersubjetivo se necesitan una serie de “previos” importantes. Se necesita un MARCO TEÓRICO que dote de significado y sentido al experimento mismo, en cuanto tal experimento. Y ese marco teórico incluye un tipo de conocimiento que no puede reducirse al dato empírico porque sin él, no hay dato.
    En los animales puede que se dé el dato empírico en bruto, pero en el ser humano no hay dato sin interpretación. Percibir es interpretar. A esto es a lo que Kant daba tanta importancia. Te contaré una anécdota que puede ser clarificadora. Un buen amigo mío sufrió un infarto agudo de miocardio. Estuvo en parada y practicándosele la reanimación cardiorespiratoria durante 25 minutos. Y tuvo mucha potra, porque no le quedaron secuelas físicas. Pero perdió la memoria. Los recuerdos de su familia y su vida, etc, los recuperó al de poco tiempo (unos dos días), pero aquellas cosas que hemos aprendido y ya realizamos mecánicamente sin pensar en ello, esa memoria operativa, la perdió del todo. Tuvo que volver a aprender a andar, a manejar los cubiertos, a atarse los cordones de los zapatos, a leer y escribir… La cosa es que su familia estaba preocupada porque recordaba a los suyos, pero no les reconocía en las fotos. Mejor dicho, él les decía que “no les veía” en las fotos. Así que se preocuparon porque pensaban que tenía la vista afectada. Y no era eso. Sencillamente había olvidado cómo se “leen” los contornos de las figuras en una lámina de dos dimensiones. Así que le ponían la foto delante y él sólo veía “manchas de colores”. Esto es lo que les pasa a los niños pequeños (y a cualquiera que no haya visto nunca un dibujo). Tienen que aprender a identificar los contornos (de ahí lo de pintar “sin salirse” del contorno). Nosotros no simplemente vemos, sino que interpretamos y por eso vemos. Las manchas de color sensoriales que captaba su ojo y su cerebro no se transformaron en “dato empírico” hasta que no supo cómo interpretarlas. El dato surge como dato con la interpretación que aporta el modelo teórico.
    Esto no significa que el método empírico “No valga para nada” o que sea “igual de fiable” que otras formas de ver la realidad. Decir eso sería una sandez. Pero lo que quería expresar desde un principio es que EL CONOCIMIENTO EMPÍRICO ES MÁS QUE LA REFERENCIA AL DATO EXPERIMENTAL (porque sin teoría, no hay tal dato) Y MÁS QUE LA EXPRESIÓN MATEMÁTICA DEL MISMO (por los límites de la demostrabilidad de los sistemas formales señados por K. Gödel, y por la “resistencia” que presenta la realidad física a ser traducida a lenguaje formal).
    De manera que podría decirse que el conocimiento empírico funciona sobre una base intuitiva de carácter meta-empírico (yo no hablé para nada de metafísica ni de ontoteología). Con meta-empírico me refiero a que el conocimiento teórico acompaña al dato empírico y forma parte de él, pero como algo distinto de la mera impresión sensible. Por eso decía que el método empírico tiene también carácter filosófico o interpretativo (en ese sentido Newton llamaba a la ciencia experimental “Filosofía Natural”).
    Por eso me ha parecido siempre una aberración la separación tajante de ciencias y humanidades. Privar a la ciencia de su componente genuinamente filosófico es reducirla a mera técnica. ¡Como si la ciencia no fuese “humanidad”!, ¡Como si la filosofía y la historia y la lingüística carecieran de lógica y rigor!

    Siento volver a la carga con lo del carácter especial del término “dios”. Su especial peso y relevancia filosóficas sobre otros seres de ficción, se muestra al considerar el volumen que el debate sobre el significado de “dios” (no te hablo de pruebas de su existencia, sino del debate sobre el contenido de la palabra “dios”) ocupa en la historia de la filosofía y entre los propios científicos. No hay nadie en la Tierra, sea crédulo-creyente o ilustrado-ateo, que no se haya planteado la cuestión del significado de Dios con mayor o menor seriedad e intensidad. Es evidente que no ocurre lo mismo con otros entes de ficción. Puede que “dios” o “Dios” sea sólo una idea, como tú sostienes, un puro ente de razón. Pero hay que reconocer que se trata de una idea con un significado filosófico muy especal para provocar las reacciones que provoca. Te recuerdo que ese Kant que acaba con la posibilidad de la metafísica como ciencia en la Crítica de la razón Pura, recupera la noción (la idea) de Dios en su Crítica del Juicio como marco intelectual necesario en el que se fundamentan las categorías puras del conocimiento. Aunque acepto que es una idea que a tí te puede parecer poco significativa.

    Por cierto, me despido con una pregunta. Dado que aceptas la validez de la filosofía y de la lógica sólo “en su jurisdicción” que es el mundo de las ideas; y dado que estableces una separación tajante entre mundo de las ideas y mundo real o físico, te pregunto: ¿Cómo es que la matemática -puros entes de razón desconectados por completo de la realidad- “encaja” tan bien con ella? ¿Cómo es posible que la matemática sirva tan eficazmente para la descripción de los fenómenos físicos? No te lo pregunto para ponerte a prueba, sino porque yo mismo me lo he preguntado muchas veces. ¿Cómo lo ves tú?

  • FBRFBR|02/12/2011 @ 23:00 Responde

    Tengo que aplaudir tanto a Miguel como a Alonso. Inmiscuyéndome en vuestro debate, me gustaría aportar un par de razones prácticas a favor de la ciencia y en detrimento de la religión: Siendo los argumentos de Miguel, a mi entender, perfectamente válidos; es de observar que la ciencia los acepta con total naturalidad, mientras la religión, históricamente, ha demostrado ser totalmente contraria a ellos. Si es cierto que la ciencia se sustenta, -al igual que cualquier actividad del hombre-, en el uso de un lenguaje que le sirve para definirse y expresarse, al igual que la teología y cualquier otra actividad humana; y que este lenguaje tiene su origen en la mente humana, por ser una invención de la misma; y que la mente humana solo comprende límites, y por tanto únicamente puede expresarse dentro de ellos. Pero no es menos cierto que en ciencia todo esto es aceptado y tenido en cuenta, y eso es lo que la diferencia de la religión. Ambas disciplinas tienen su origen en la curiosidad humana, pero una la fomenta y la otra la castra. Para descartar la religión o la teología a favor de la ciencia me basta una razón: lo burdo de las primeras; es como comparar un anuncio de mediamarkt (yo no soy tonto), con Hamlet. Es cierto que la diferencia entre ambos solo la encontramos los humanos; pero no podemos renunciar a serlo; es nuestro lenguaje y expresa nuestra capacidad (o incapacidad) para describir la existencia. La ciencia, en el fondo, es una aceptación de esos límites que subyacen en nuestro lenguaje (sea el oral, el matemático, el musical…), mientras la religión pretende elevar dichos límites a la categoría de virtud indiscutible. Desde este punto de vista, dios existe, sencillamente porque hablamos de él, al igual que existe el número pi y los logaritmos; y ambas ideas son iguales (este es el mismo argumento que comparar dios con el unicornio rosa).
    Creo que Miguel está defendiendo la ciencia aún sin saberlo (o seguramente si), pues aplica en su análisis los principios que rigen la misma, para refutar su idea sobre lo que significa la existencia del término dios en el devenir de la humanidad.

  • MiguelMiguel|02/12/2011 @ 23:53 Responde

    FBR: Realmente demoledora la comparación del “yonosoytonto” de Mediamarkt con Hamlet. Muy bueno.
    Bueno, creo que me has cazado. A estas alturas, no creo que se te haya escapado el hecho de que soy creyente. Pero a mi manera. Y te puedo decir que la ciencia me ha ayudado a entender muchas cosas no sólo sobre el mundo (cómo funcionan las cosas,etc) sino sobre una nueva forma de mirar la realidad, de mirar la naturaleza y de mirar a los demás. La ciencia es un auténtico pozo de actitudes positivas y humanizadoras. Por eso decía antes que me escandaliza la separación entre ciencias y letras, porque muchos chavales a los que no se les dan bien “las mates” abandonan las ciencias rápidamente y se pierden la gozada de poder maravillarse con el mundo en el que viven… Y quizá lo único que necesitaban sea un buen profesor de física o de matemáticas que esté verdaderamente enamorado de su materia y que la explique con pasión. Trágico.

    Además me da mucha pena cuando veo posturas “positivistas” que reducen la ciencia a mera descripción de los fenómenos, o, peor todavía, a mera base para las aplicaciones tecnológicas. Porque para mí la ciencia es, ante todo, creación. Es la capacidad creativa de algunos de imaginar las cosas de manera completamente distinta. Esa genialidad de Arquímedes, o de Copérnico, o de Newton, o Einstein… eso es creación en estado puro. ARTE. Por eso me pongo tan pesado con lo de que el método empírico no deriva ni únicamente ni directamente de los datos observacionales, sino que hay en él un momento que yo llamo “filosófico”. Se trata de un momento estremecedor en que la mente humana se alza por encima de todos los límites habidos y por haber y brilla con la pureza de la razón. Ya se que esto es poesía, pero el lenguaje poético también recoge aspectos de la realidad que no caben en otros formatos. Me acuerdo del gran Borges, para quien la ciencia era un motivo de inspiración poética. ¡Bravo! Ya es hora de ir rompiendo clichés y de tender puentes.

    Mira: yo sé que mi postura -y más ahora que me declaro creyente- va a echar para atrás a más de uno. No importa. A mí sí me interesan vuestras aportaciones y vuestra forma de entender la ciencia. Y la ciencia, es decir, el mundo que nos revela la ciencia, tan maravilloso y profundo, me dice mucho más de Dios que muchas “revelaciones” y “palabras sagradas”.

    Por eso estoy dispuesto a modificar mi idea de Dios si en el diálogo con la ciencia encuentro motivos fundados para ello (de hecho ya la he modificado muchas veces). Puede que mi filosofía o mi “teología” no aporte nada a la ciencia, pero a mí la ciencia sí que me aporta (aunque sea sólo el hecho de no darme por conforme con la primera explicación que se nos ofrezca). Por eso te agradezco (y a todos los de esta página, a Javito y a Alonso) que hayas contestado a mis opiniones.

  • FBRFBR|03/12/2011 @ 00:19 Responde

    Miguel, no se me escapa el hecho de que eres creyente, al igual que no se me escapa el que eres pensante. Ambas cualidades residen en tí de manera admirable. Desde luego, tampoco se me escapa que eres totalmente contrario al artículo de Juan Manuel de Prada (que en definitiva es de lo que trata este hilo). Tienes una forma de creer en Dios que desde luego a mi, que soy un ateo acérrimo, me parece muy respetable, y que tambien la quisiera para algunos que “creen en la ciencia” (pero esto es achacable a ellos no a la ciencia en sí misma).

  • JavitoJavito|05/12/2011 @ 14:32 Responde

    Hola Miguel. En primer lugar, decir que es un gustazo tratar con un creyente como tú, ojalá todos (creyentes y ateos) tuviesen esa disposición al debate argumentado. Son tantas cosas las que tendría que escribir, pero para ser “breve”, poco más puedo decir acerca de mi postura ya que otros han contestado básicamente lo mismo que opino, pero sí quería comentarte lo de los mitos. Completamente cierto que tienen una trascendencia entre generaciones, pero a mi forma de ver, lo único que cambia es la escala, es decir, por supuesto que la idea de dios es mucho más compleja que la del ratoncito pérez o los reyes magos, pero en base es lo mismo. Esto es curioso y se puede ver fácilmente en un niño de corta edad: hablando con ellos, se les hace cuestionar algo que creen como verdadero (reyes magos) y se observan sus reacciones. Defienden la existencia de éstos anteponiendo su “magia” a otras cuestiones más lógicas, hasta llegar al punto que casi manifiestan que simplemente quieren creerlo porque no les gusta la idea de lo que significa el hecho de que todo sea una mentira. Este comportamiento es el mismo que el de la mayoría de creyentes que yo conozco, sólo que para el niño sus dioses son los reyes y tarde o temprano se acaban rindiendo a la evidencia. Entonces, qué pasa? ¿A qué viene esto de los reyes magos y los niños? Pues es lo mismo sólo que a distinta escala, los dioses de los adultos y los dioses de los niños, igual que los dioses del pasado. Como mitos se transmitían de generación en generación hasta que iban siendo explicados, así tenemos dios del sol, de la luna, del fuego… hasta que llegó uno más listo y dijo, “Coño, pues sólo hay un dios que lo creó todo” y aquí tenemos un problema, porque cada cosa que se descubra, Dios es más grande y ya lo sabía. De hecho, si está ahí, lo hizo él. Así es difícil avanzar. Osea que, finalmente, el mito nace para explicar “algo” que no se comprende, y ÉSE es su objetivo, luego, como “conocimiento”, se transmite de generación en generación hasta un punto, el punto en el que se descubre la naturaleza real de ese “algo”. Así ha ocurrido con los dioses y mitos del pasado, y seguirá ocurriendo en el futuro. La escala ha cambiado, pero el cuento es el mismo, y al igual que la gente ya acepta que el sol es una masa enorme de gases muy caliente, en el futuro aceptará que no puede existir un dios del todo, porque, entonces quien creó a ese dios?¿ y a ese?¿

    Ahh y una cosa para hb, supongo que sólo con leer ya se habrá dado cuenta de la idea tan equivocada que tiene acerca de la gente de ciencias, habrá comprobado que para nosotros lo primero es no basarse en dogmas y que siempre estamos abiertos a un diálogo, pero con fundamentos. No somos talibanes! :)

    Saludos a todos y felicidades a amazings.es por este “pedazo de blog”.

    • hbhb|09/12/2011 @ 11:59 Responde

      Enternecedor diálogo para besugos. Tan amigos y tan de buen rollo, pero sin rascar demasiado no sea que se note que hablamos desde posiciones irreconciliables. “Que sí, que te comprendo y respeto mucho, que la gente de ciencias somos tolerantes por definición, que sino no seríamos gente de ciencia (¿y Nos lo somos?) así como la ciencia no sería ciencia si absolutizara (Quod erat demonstrandum). Pero déjame que te explique que lo primero fue el mito, en la niñez de la humanidad, cuando todos pensaban como críos, no sabían razonar y sólo aceptaban explicaciones pueriles; pero que eso ya pasó, que está superado, pues llegó la razón, que no es más que ciencia, pero de la buena, limpia de toda especulación, conocimiento exprimido directamente de los hechos, sin añadidos, realidad 100%. Y así sabemos qué existe (¡y qué no existe, también!), y si todavía no lo sabemos, lo sabremos pronto, es sólo cuestión de tiempo, pues nuestra ciencia no yerra y todo lo abarca. Aunque tampoco vamos a condenar la especulación, ni la fe, ni la superstición, que condenar no va con nosotros, que es de los otros, de los malos, y que a veces una pizca de especulación puede resultar entretenida y todo, principalmente cuando la hacen los nuestros.”

  • AlonsoAlonso|05/12/2011 @ 17:38 Responde

    Hola Miguel. Gracias a tí por tomarte tu tiempo con todos los comentarios.

    Antes que nada he de aclarar que estoy totalmente de acuerdo contigo en que el método empírico sería un minusválido sin la teoría, la lógica y el pensamiento. Tenemos los hechos y luego aplicamos nuestra lógica y código para explicarlos y entendernos entre nosotros. El método empírico requiere de las ciencias formales para desarrollarse. Sin ninguna duda. Fíjate que al principio de mi comentario me apresuré en decir que la ciencia se apoya en la filosofía y la lógica. El conocimiento formal complementa al fáctico. Pero lo que no es admisible es que al conocimiento formal se le trate de convertir en un sistema completamente autónomo hasta el punto de que se le presuma con capacidad de realizar la labor del conocimiento fáctico sin necesidad de éste. Y eso es justo lo que ocurre con el dogmatismo filosófico.

    Yo te hablaba de la teología y de dogmatismo filosófico porque últimamente veo en foros de internet una cierta corriente en algunos católicos muy fundamentalistas a resucitar las ideas de personajes como Sto.Tomás y a enunciarlas como si fueran la archiesencia de una verdad absolutamente irrefutable. Parece que no se contentan (o que se acomplejan) de reconocer que simplemente tienen FE, y por ello tratan de justificar su fe con una supuesta racionalidad sin parangón. ¿Qué problema hay en reconocer que se tiene fe y punto? Pues no. Lo racional es creer en Dios, y lo contrario es totalmente irracional, porque la existencia de Dios está indiscutiblemente demostrada. Llegan hasta el punto de tener que afirmar que no sólo todos los ateos del mundo estamos equivocados, sino también todos los creyentes, o sea, todos aquellos que crean que Dios existe, puesto que, como según ellos, la existencia de Dios está perfectamente demostrada mediante la filosofía, pues no hace falta creer en aquello que “se sabe” que existe. “No creo que Dios exista; SÉ que existe porque está demostrado.” Eso es inadmisible. Manuel de Prada es de esta guisa, y créeme que este tipo de “creyentes” con cierta influencia mediática hacen un flaco favor a la imagen de los creyentes en general, y perjudican mucho a los creyentes honestos como tú, que, dicho sea de paso, escasean mucho por la web. Y no sólo eso, sino que fomentan y proveen de un material “valioso” (aunque sea falso, pero válido para sorprender a los incautos) a todo tipo de charlatanes de las pseudociencias, espiritistas, videntes, satanistas, exorcistas, etc.

    En lo referente al carácter especial del término Dios, es obvio que no te lo puedo negar. Ha levantado y sigue levantando ampollas en nuestros cerebros. Pero yo me refería a que, siendo FRÍAMENTE riguroso, ese carácter especial y tan importante que tiene el concepto de Dios para la Humanidad no me parece razón suficiente para dotarle de mayor credibilidad que a otros seres sobrenaturales de existencia indemostrada y en los que la Humanidad cree o ha creído alguna vez.

    A tu pregunta sobre las matemáticas te podré responder humildemente lo que pienso. También puntualicé que muchas veces las ciencias formales hacen referencia a objetos de la realidad. Tenemos una sucesión de objetos de un mismo tipo que percibimos en la realidad y, a posteriori, nosotros inventamos una serie de signos para relacionarlos. Primero tenemos la experiencia de los objetos, y luego creamos el código para relacionarlos. Pero en ningún momento ese código sirve para demostrar la existencia de esos objetos. Así nacen las matemáticas. Existen los palitos y las piedritas, pero no existen los 2 o los 3, sino que son signos que sólo se encuentran en nuestro cerebro a nivel conceptual, abstracto. Por eso, a las conclusiones de razón ya no se les llama verdaderas o falsas, sino correctas o incorrectas. Los enunciados analíticos son verdaderos no en función del mundo y de la realidad, sino en función de las reglas establecidas entre las partes que lo componen. Decimos que 2+2=4 es verdadero, pero si en otro lenguaje nosotros entendemos que 2 es dátil, el signo + es parásito, el signo = es sartén aceitosa, y 4 es Newton, pues tendríamos que “dátil parásito dátil sartén aceitosa Newton”… y seguiría siendo igualmente verdadero.

    Espero haberme explicado.
    Un saludo.

  • xavixavi|10/12/2011 @ 01:38 Responde

    Como muy bien apunta Alonso, la ciencia suele reservar los absutismos para las religiones y los políticos. Es precisamente esa obligada modestia producto de no dar nada por sentado fuera del contexto en el que las investigaciones son llevadas a cabo, lo que hace a la ciencia vulnerable contra personas como el susodicho en cuestión. No hay cabida para ningún debate cuando se está partiendo de una premisa falsa, y me atrevería a prejuzgar que malintencionada..
    No creo que el trasfondo del discurso de este Sr. ni el de su programa “Lágrimas en la lluvia” de Interconomía” tenga nada que ver con la ciencia, el existencialismo o incluso religión.
    No hay que tener graduado escolar para percibir que en su preorata se masca una mezquindad y un cinismo que a mi entender guarda relación con un ideario político dictado por una editorial ultraconservadora movida por el resentimiento hacia las personas o entidades que actualmente reciben las mismas subvenciones del erario público que gran parte de las personas que forman ese entramado mediático un día cobraron y/o aspiran volver a cobrar.
    Puede parecer y de hecho es un argumento simplista, pero no lo es menos que presentar el film “La invasión de cuerpos” -amén de otros muchos-, como un símil de la asignatura escolar de “Educación Para la Ciudadanía” o de la política llevada a cabo por el actual gobierno socialista.
    Provocar y difamar a la comunidad científica a costa de insultar a la inteligencia de su propio público, ya sea diciéndoles lo que él espera que estos últimos desean oir, o el hecho de justificar su matrimonio reivindicando “el derecho de los gordos a casarse”, me hace recordar aquelo de “antes morir que perder la vida” o “Me arrancaréis el arma de mi mano muerta”.

  • PEPUPEPU|10/12/2011 @ 19:12 Responde

    El Sr. de Prada se debe de estar partiendo de la risa. De algo que se comenta por sí mismo a semejante riada de comentarios. Es lo que pretende y a la vista está que lo consigue. Mi enhorabuena: lo ha conseguido. Por lo demás, allá cada uno con sus ideas. Dudo mucho que actúe con absoluta consistencia con las mismas. Basta ver cómo, dónde y de qué vive.

  • MiguelMiguel|13/12/2011 @ 10:45 Responde

    Javito, Alonso, gracias una vez más por dialogar en serio.
    Respecto al tema de los mitos, hay que distinguir entre las leyendas que cubren un vacío del conocimiento e intentan explicar el origen de una cosa (leyendas etiológicas) y los mitos propiamente dichos. Por ejemplo, dentro del mito del Génesis hay una leyenda etiológica que intenta explicar cómo surge el mal en el mundo si Dios lo ha creado bueno (todo aquello de la fruta del árbol prohibido, la serpiente, el engaño entre Adán y Eva, la expulsión del paraíso, etc). Pero el Génesis, en sí mismo, globalmente considerado, como mito no pretende dar una explicación. No va dirigido a satisfacer la curiosidad intelectual. Pretende transmitir una enseñanza que es seña de identidad de un pueblo: la dignidad humana como superior al resto de los seres vivos (éso significa lo de “ser creados a imagen y semejanza de Dios”), la responsabilidad humana sobre toda la creación, y no obstante, la superioridad absoluta de Dios creador. Esas convicciones no rellenan ninguna laguna de conocimiento. Son convicciones de tipo ético, valores, que dan identidad y sentido a un pueblo.
    El mito es una imagen simbólica. Y la función de los símbolos es hacer pensar a la persona, abrir su mente a otra realidad (que es la que el símbolo representa). Y eso es importante porque la inteligencia humana, a diferencia de la animal, es de tipo simbólico. El ser humano no vive en un mundo “de cosas”, sino “de símbolos”. El mundo, en cuanto mundo conocido y dialogado con otros, es siempre una construcción social o, como diría Wittgenstein, una “representación”. Las cosas no imponen un determinado significado por sí mismas. El significado se les atribuye mediante una acción de simbolización fruto del intercambio social. Con esto no estoy diciendo nada extraño. Los desarrollos de la filosofía del lenguaje y de la epistemología de los últimos 40 años van en esta direción.
    Los mitos no son “bobadas” porque son imágenes arquetípicas, cognitivamente muy poderosas, y el pensamiento humano funciona por traducción de conceptos a imágenes. Si no imaginamos algo, no lo entendemos. Y esto es así, incluso en aquellas áreas más abstractas de las ciencias formales. Arquímedes, en su famosa obra “el método” dice que la forma de resolver un problema como la suma de volúmenens irregulares, es imaginar una balanza y cortar imaginariamente el volumen en muchas rodajas de grosor sucesivamente decreciente, y suspender las rodajas de la balanza, etc, etc. Y, cuando intuitivamente tienes la solución, buscar la argumentación matemática. Es esclarecedor: la imagen guía la utilización del concepto y lo carga de significado concreto. Por eso vosotros y yo podemos estar utilizando la misma palabra “dios”, pero estar hablando de cosas muy distintas porque las imágenes que manejamos mentalmente del supuesto “dios” son muy distintas, y los significados del término, cambian. Por eso creo que lo más sensato para evitar discusiones estériles es centrarse en el significado social, o en la función social de las cosas, más que hablar de si dios existe en sí mismo o no. El significado de las palabras puede variar porque nuestra inteligencia no sólo es conceptual sino también simbólica o emocional, como dicen los psicólogos de la cognición.

    También en los desarrollos científicos hay ciertas imágenes que sirven de guía a los conceptos. Por esa razón hay 15 interpretaciones diferentes de la mecánica cuántica, porque las cosas, por sí solas, no imponen un significado unívoco a la mente. Las cosas, para ser conocidas, han de ser interpretadas personal y socialmente. Y el concepto resultante se apoya en una imagen simbólica que lo dota de contenido (un contenido o significado emocional y no meramente nocional). El Big Bang, por ejemplo, es una imagen de carácter mítico. Porque sabemos que aquello no fue una explosión propiamente, sino un crecimiento o agrandamiento que obedecía a una simetría perfecta (tanto es así que el fondo de microondas es prácticamente homogéneo). Eso no es una “explosión”, sino otra cosa. ¿Qué fue? No sabemos con seguridad. Sabemos todo lo que se puede saber hasta el instante 10 elevado a -43 seg. Pero lo que vaya de ahí “hacia atrás” (si es que tiene sentido hablar de un “antes” anterior al tiempo de Planck) no es estudiabe empíricamente. Por tanto, el Big Bang es una imagen poderosa, emocional, que guía el pensamiento en la búsqueda de un modelo. Sabemos que es así, pero no por ello decimos que la imagen del Big Bang es “poesía” o que es “una bobada”. Nada de eso, seguimos empleándola porque tiene una función cognitiva positiva. Pues eso es un Mito.
    Lo que digo es que Dios como imagen mítica tiene una función cognitiva clave en el pensamiento, como dijo Kant y como ha dicho recientemente ¡Anthony Flew! (que era ateo hasta la médula). Y por eso no debe despacharse con un “¡Uf! ¡Aquí están otra vez estos de los mitos!”. El asunto es serio. Todo ello no dice nada de la existencia real de Dios. De lo que habla es de su función cognitiva y de su carácter simbólico. Pero ello es motivo de estudio muy serio y no sólo para la teología o la filosofía de la religión, sino también para la antropología social y cultural, para la psicología del aprendizaje, para la semiótica, para la historia…
    Vivimos en un mundo hecho no de cosas, sin más, sino de cosas conocidas, imaginadas y representadas simbólicamente. Así funciona nuestra consciencia y nuestra inteligencia. Y por ello el planteamiento positivista (Comte) que pretende derivar los significados directamente de las cosas o de los hechos empíricos, no es correcto.

    • hbhb|13/12/2011 @ 15:46 Responde

      Francamente impresionado por tus explicaciones de mitología. Si no es indiscreción, ¿querrías decirme, Miguel, si puedo haber leído antes algo tuyo (o casi tuyo)?

      “Un símbolo verdadero nos conduce al centro del círculo, no a otro punto de la circunferencia.” Thomas Merton

    • JustoJusto|29/12/2011 @ 22:24 Responde

      Hola Miguel,

      he seguido con interés tus comentarios en este blog, y confieso qe me ha sorprendido encontrar en ellos tanta serenidad, profundidad e independencia de los estereotipos impuestos y aceptados con tanta ligereza por esta socidad. No acabo de comprender el siguiente punto: por una parte afirmas que has desalojado de tu Partenón a todas esas divinidades imaginadas por la mente humana, y, más tarde, te declaras “creyente”. Me interesaría enormemente conocer qué cualidades esenciales atribuyes a ese ser,objeto de tu fe.

      Saludos.

  • Pepe JotaPepe Jota|14/12/2011 @ 18:24 Responde

    De ignorantes está lleno el mundo, y muchos de ellos se dedican a exhibir su ignorancia, la hacen pública sin vergüenza. Pobre señor de Prada, ya es mayor para cambiar. Aberron, si te dedicas a desmentir cada insensatez que sale de la boca de de Prada no harías otra cosa en tu vida, no te hagas mala sangre.

  • José MiguelJosé Miguel|26/12/2011 @ 13:09 Responde

    Te vas a llevar un susto de la Os… cuando descubras que el Unicornio Rosa existe.

  • BioSamu_BioSamu_|22/01/2012 @ 00:19 Responde

    … No sé… ya llega un momento que sencillamente me dan ganas de coger a este tipo, echarle una manta por encima y darle una paliza.

  • JorgeJorge|01/03/2012 @ 09:15 Responde

    Ciencia y religión. La eterna? contienda. No se dan cuenta de que la ciencia nos acerca a lo que las religiones buscaron en un principio?? La verdad, la esencia. Cuanto más me adentro en la ciencia más creyente de dios me hago. Pero no de un dios personal y autoritario, sino de un dios etéreo, una inteligencia existencial vigente en cada una de las partes de la vida. Mirad vuestro cuerpo! Perfecto.
    El problema subyace en la función unificadora y reguladora que tuvieron las religiones en un principio. Pensad en los orígenes de la moral, sin religión padres e hijas hubieran tenido relaciones sin ningún perjuicio social (por ejemplo). Más adelante, como cualquier medio de control o regulador, todo se pervierte y las transiciones son difíciles. En un momento en que la humanidad está en plena adolescencia, la ciencia nos hace comprender en algunas parcelas del conocimiento nuestro entorno. Es algo precioso y fascinante.

    • DaimonDaimon|01/03/2012 @ 12:12 Responde

      Lo siento, no puedo leer esto y estarme callado. La ciencia nos acerca a la verdad y la verdadera esencia, cosa que las religiones SE INVENTARON. La ciencia por la voluntad innata de conocer lo que nos rodea, la religión por mero control de las masas a las que daban las verdades que necesitaban oír para engañar a esa voluntad innata.

      Siento desilusionarte, pero nuestro cuerpo es de todo menos perfecto, y no me refiero a envejecer. Y los de los padres y los hijos es de las peores falacias que he leído. ¿Sabes que no nos acostábamos con nuestras hijas antes siquiera de saber como encender un fuego? existen muchos mecanismos biológicos que actúan para impedirlo, ya que de haberlo hecho, nos habríamos extinguido hace mucho, probablemente. La religión no vino a salvar el día diciéndonos que eso estaba mal, todos sabemos lo que está mal, y estoy incluyendo a muchas más especies de las que crees, te recomiendo que busques “etología” en google y te empapes un poco del tema.

  • Pedro Manuel González RodríguezPedro Manuel González Rodríguez|28/04/2012 @ 22:36 Responde

    Probablemente lo más seguro es que Juan Manuel de Prada no llegue a leer este comentario, pero me siento obligado a decir cuántas cosas nuevas aprendo en sus artículos y libros. No sé si mienten aquellos que intentan descalificarlo, ignorar la mina abundante de su conocimiento. Admito desde muy dentro que con pocos escritores de cualquier época me ha sucedido lo que con él viene siendo una veta de oro negro, todo un descubrimiento. Por eso no puedo entender tanto enfado con alguien que sólo expone sus ideas. La izquierda siempre agrega algo excitando las emociones negativas. Todos ellos se apoyan en ideas marxistas tan defasadas que ni siquiera mencionan el orígen del asqueado dogma decimonónico socialista. Este hombre se caracteriza por la originalidad de las metáforas y el hondo contenido humano, donde “la indagación dentro de sí mismo” y la integración del individuo (el poeta, el escritor) a la realidad, convivencia con los otros y para los otros”, constituyen los cuestionamientos esenciales de toda su evolución. Lo digo porque aquí parecen no darse cuenta de su obra y pasan directamente a ningunearlo, para lanzar los manidos dardos de ultraizquierda.
    A mí me parece un escritor brillante y consagrado, capaz de explicarse en su fluida oratoria de la misma manera con que escribe. Para los que no se den cuenta de este difícil fenómeno, les recomiendo un esfuerzo por buscar las semejanzas en la historia de nuestra literatura y no sobrarían grandes ejemplos, aunque para eso, habría que apartarse de las corrientes políticas y encontrar, por ejemplo, a Vargas Llosa. De modo que coincidirían conmigo en que este hombre de ideas muy claras (aunque no sean vuestras ideas) es también uno de nuestros grandes escritores y además posee este don inmediato y un poderoso pensamiento para la inmediatez. Algo de indiscutible valor que al negárselo, se estaría ocultando una verdad más que notoria en cada aparición.
    Yo le admiro profundamente y sobre todo me asombra por la edad. Lograr encontrar ese camino luminoso siendo tan joven, se me antoja y es más que evidente, como acontecimiento que muy pocos o ninguno han conseguido tan pronto. Ninguno de los otros es mayor que él, ni más profundo, ninguno de su generación y muy pocos de otras. Por lo tanto lo felicito con el placer de ser para siempre uno de sus fieles lectores.

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