La inspiración es un don que despierta la admiración.
María Zambrano
Lo contrario de estar inspirado es estar embobado, que no ensimismado. El ensimismamiento es propio de los que en algún momento se dejan llevar por un océano en blanco, sensaciones indeterminadas que buscan o esperan lo que vendrá sin domarlo.
Frente a la sabia contemplación de María Zambrano vemos como trabaja el photoshop para mostrar un mundo de pastel. No se trata de alegrarse la vista o el cuerpo, se trata de la mirada condicionada y la perspectiva uniformada, global y engañosa.
¿Qué hay de inspiración en el oficio de la publicidad que distorsiona la realidad? ¿Cómo se pueden poner límites? ¿Prohibir o dejar que la mentira caiga por su propio peso?
Quizás son grandes preguntas para pequeñas respuestas posibles.
Hemos visto, pues, sólo uno de los miles de ejemplos que se están consolidando en el campo de la publicidad “aumentada” a veces, deformadora siempre. Que conste que esto es como la manipulación genética: bien entendida y atendida por normas deontológicas elementales es un gran avance pero, desprotegida y desmandada, nos puede herir mortalmente.
El ideal platónico de lo excelso tanto respecto del Bien como de la Belleza como del resto de los Modelos que deben determinar nuestras aspiraciones planteó un severo dualismo alma-cuerpo, idea-materia. Los Ideales existen en un mundo superior, más allá, lejos de nosotros pero nos sirven de ejemplos a imitar según la tradición platónica. El problema de lo que yo llamo hiperplatonismo contemporáneo está en que esa “imago Dei” reinterpretada por San Agustín en el mundo cristiano se ha convertido en una “imago Rei”, es decir la aspiración hacia, por y para Dios ahora ansía ser una divinización de las Cosas a imagen y semejanza de nuestro sueño, vivimos a imagen de las cosas y personas perfectas, sólo conformes con tener lo absoluto aquí y ahora aún sabiendo que está manipulado.
La obsesión humana en el terreno de la experiencia estética y en su más cercano entorno cotidiano, eleva una fractura tan vertical entre el cantil desde el que se supone nos miran las formas perfectas y el mar en el que navega la materia deformada y mezclada, que el ser humano no será nada ni encontrará la Paz (también un ideal) sino persiguiendo (manipulando e inventando si cabe) todo lo que toca. Esta separación, que no soporta el calor, el salitre, el yodo amargo de lo que existe, siembra el engaño de lo que deseamos hasta el punto de cambiar la realidad, crear una pseudorrealidad sin fronteras (pienso por ejemplo en el show de Truman, una película que retrata perfectamente el enfrentamiento entre lo ideal y lo material de la escuela platónica).
No se trata de conformarse con lo que tenemos, vale que busquemos, por supuesto “avatares”, vale que sucumbamos muchas veces a la fantasía de la que tarde o temprano saldrá algo de arte o ciencia, ejemplos tenemos a millares. Vale, al fin, que nos adormilemos contándonos cuentos para sobrellevar este acantilado de inseguridad e ignorancia. Sin embargo creo que estamos olvidando los márgenes de lo sensato y no diré de lo real, pues sobre eso cabría otra discusión. ¿Qué es más real?. Para todos los platónicos evidentemente los ideales, la auténtica realidad, la belleza perseguida, ya sabemos que los “sentidos nos engañan”, insisten, la materia es perecedera y deforme.
Pero esta obsesión por lo ideal puede convertirse en una enfemedad mental, la esquizofrenia del mundo en el que vivimos, y recuerdo a Deleuze, consiste precisamente en eso: primero soñábamos con cuerpos y rostros perfectos, ahora creemos que no existe nada sin ellos, y no apreciamos el brillo de un defecto que da un atractivo especial a ciertas personas o cosas, seguimos persiguiendo muñecas de plástico (se den o no), corazones de hielo, y votamos por Matrix creyendo que nos salvará de la nada.
Estamos enfermos, el “esquizo” anda suelto. No voy a aburrir con ejemplos. Todo nuestro entorno cotidiano está rodeado de miles de ejemplos que son “prototipos” de lo que nos manda soñar la publicidad, esa gran engañadora. No detesto el arte inmerso en el mundo publicitario, el problema es que ya no sabemos donde empieza el arte y donde la manipulación. Quizás no tenga remedio. Nadie vio nunca ningún problema en visitar exposiciones de arte, todos los que apreciamos la Historia del arte lo hacemos con unos u otros gustos, pero a ninguno nos da por pensar que debemos vestir como la gioconda o llevar la dieta de las tres gracias.
Es verdad que todas las artes servían de modelos para conducir/nos en la moda de la época pero no confundieron nunca lo posible y lo ficticio, ahora confundimos realidad y ficción. ¿Cuál es la diferencia entre la mirada de un espectador de obras de arte, pintura, escultura, arquitectura… y la mirada de un televidente absorto ante la publicidad edulcorada o el anuncio de la rotonda por el que conducirías al país de nuncajamás una arruga. ¿Por qué hablamos de esta esquizofrenia en la que vivimos ahora que no se ha dado antes, cuando también gran parte de la pintura impulsaba los ideales platónicos, véase Renacimiento? Imitación y participación, dos conceptos platónicos. Imitamos lo que admiramos y nos hacemos parte de ello, El Bien Supremo, La Belleza…
Para responder a estas preguntas necesitaríamos algo más que un pequeño artículo ilustrativo sobre la mala conciencia publicitaria. A pesar de ello resumiré: creo en cinco factores fundamentales para esta diferencia entre la creatividad artística pura y la creación publicitaria digna.
- La poética de la obra de arte no intenta apropiarse de nuestro mundo, tan sólo es un ejemplo para que trabajemos con las armas que tenemos, no con las armas engañosas de la mentira y del robo de elementos.
- La belleza artística es especulativa, es decir no impone modelos como ciencia. Desde la creencia nos muestra el “speculum”, espejo de cómo ascender por el abismo desde el mar de la materia a los cantiles de prados altos y placenteros que, sin embargo, siempre serán inescrutables. Eso nos quita la ansiedad paranoica de quererlo ¡ya!. Lo que la publicidad engañosa tiene de infantilismo el arte lo tiene de sublime. Quiero dejar claro que no desdeño la publicidad, todo es y ha sido publicidad, hacer público tiene muchos méritos. Lo que no soporto es esa obsesión por lo perfecto y lo subliminal de la publicidad actual. Quizás cuando todos los actores, queda poco, sean digitales y todos los anuncios animaciones estilo “cartoon” volvamos a separar lo real de lo mentiroso con visos de realidad.
- La contemplación de la obra artística nos hace disfrutar admirando la belleza de lo siniestro, de lo excelso e incluso de lo “underground”. Puede haber belleza en lo feo y en lo pobre, en lo alto y en lo bajo etc., depende de la mirada que el artista sabido comunicar. Nos da plenitud y paz porque sabemos que está en el interior, porque mira hacia dentro. La publicidad engañosa nos inquieta pues nos dice lo que no tenemos y podríamos tener con facilidad, ¡falso! e innecesario, nos deja ansiosos y desvalidos, no nos da, nos quita esa paz interior.
- La publicidad engañosa usa la artesanía (con el mérito del trabajo pero para un servicio muy determinado por las circunstancias de utilidad y mediación. Veamos esta comparativa:
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ARTE |
ARTESANIA |
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- Por último, aunque habría más comparaciones, decir que la belleza de la obra de Arte nos hace libres y vive ella misma, por su misma indefinición, en la libertad de no necesitar de gran cosa para salir a flote. Por el contrario la publicidad, no olvidemos, es un digno oficio que depende de las ventas y de los ojos que la miran, y está muy bien, pero se queda ahí. Lo que molesta es que pretenda y se dé aires de gloria y fortuna eternos. La publicidad como la moda pasan, moda o muda, con los tiempos; la belleza escondida se siente más allá de los hombres y de los tiempos. Aunque puede envejecer o cansar lo hace en otro grado de oxidación.
Cuando observamos desde la experiencia estética no pensamos en corromper con el uso, con la utilidad o con el antojo pasajero aquello contemplado, deseamos que permanezca aunque sea sólo en nuestro recuerdo si no podemos percibirlo nunca más, lo queremos por lo que es y no por lo que tiene. Recuerdo el célebre libro de Erich Fromm, Ser o tener, aquí es donde está, según mi pobre entender, la gran diferencia entre BELLEZA y belleza encubierta, superpuesta, manipulada, caricaturizada como en el video propuesto.
Pondré una cita final para ilustrar cómo distintas disciplinas se necesitan y trabajan juntas en pos de una belleza que se pretende pero que no desequilibra mentalmente (al menos del todo):
La casa tiene dos finalidades. Es, primeramente, una máquina destinada a procurarnos una ayuda eficaz para la rapidez y la exactitud en el trabajo, una máquina diligente y atenta para satisfacer las exigencias del cuerpo: comodidad. Pero luego es el lugar útil para la meditación y finalmente el lugar donde la belleza existe y aporta al espíritu la calma indispensable; no pretendo que el arte sea un plato para todo el mundo, simplemente digo que, para ciertos espíritus la casa debe aportar el sentimiento de belleza. Todo lo que concierne a las finalidades prácticas de la casa ya lo aporta el ingeniero; en lo concerniente a la meditación, al espíritu de belleza, al orden reinante (que será el soporte de aquella belleza), lo hará la arquitectura. Trabajo del ingeniero por una parte; arquitectura por otra parte» (Le Corbusier, El espíritu nuevo en arquitectura.
¿Es compatible la experiencia estética y la experiencia publicitaria?
Ya sé que Andy Warhol diría que por supuesto, pero hablamos de una publimentira hiperdeformada, un juego de magia maligno que dice ser verdad: futurólogos de colorín colorado, curanderos del alma que no existe, abogados del diablo, psicólogos del absurdo. En fin, magufos sin gracia.








23 comentarios | Responde | Suscríbete
Lo de que el arte es inspiración vs. oficio para la artesanía… no sé. Yo creo que el arte necesita oficio y “transpiración” (escribir/pintar/practicar cada día). La inspiración es un “side-effect” en la mayoría de los casos.
Muchas partes del texto son subjetivas. Además, qué es arte, qué es publicidad y si ambas lindan son cuestiones también subjetivas. La conclusión final “magufos sin gracia”, igual de magufos que los que intentan demostrar los beneficios de la power balance, me parece desmedida.
Walter Benjamin: como quieren que sea objetivo, soy un sujeto luego no puedo ser entereramente objetivo.
Quise explicar que no hay un orden perfecto en la experiencia estética pero hay márgenes, factores,… Yo no voy a decir que es la belleza, ni siquera si existe. Si nos conmueve cierto tipo de inspiración posrromántica. Tampoco estoy de acuerdo con Zambrano pero sirve para entender el abismo entre un mundo que embriagaba y manipulaba (claro) pero no de una manera tan absoluta y contínua como ahora, tan “Trumática”.
Luigargo, te olvidas de que el video que has puesto *es* también publicidad y *es* también una mentira (o una verdad manipulada). Ese anuncio corresponde a una campaña de la marca Dove, la cual ofrece el mensaje “las demás marcas te engañan y nosotros no”. Bastante poco creíble, a mi entender.
No digo que no se pueda hacer todo eso que aparece, ni que en cierta manera se haga a menudo (no tan exagerado). Pero ¿realmente crees que una agencia publicitaria se va a pegar esa paliza de postproducción cuando tienen chicas guapas a patadas?
Con eso no quiero quitar mérito a las reflexiones que has hecho, que en el fondo comparto, pero me parece mucho más grave que retoquen con photoshop una foto en un periódico (que se hace, y mucho) que en una agencia de publicidad.
Claro que es publicidad, no se puede criticar a la Teología sin hacer teología. Me sirve para que veamos hacia donde nos acantilamos. Por otro lado a mi también me gusta y uso el Photoshop, sólo es una excusa. La publicidad puede contener arte dentro de ella (sabiendo que hoy por hoy nadie puede arrogarse la definición de Arte) pero ella misma parte de ser un bello oficio. Lo conozco. El forjador se debe al oficio pero no puede pretender ser Chillida, ni lo necesita, es un digno forjador que si tiene pretensíones podrá salir, no no, de su oficio y hacer arte, insisto no confundir con artesaní, que es muy digna. El arte puede contener mucho oficio, pero ni siquiera al artista le compete saber si lo es, la Historia, el juicio exterior u otros factores pueden decidir.,
Yo estoy totalmente deacuerdo, deforman la realidad y la transforman la belleza en mentiras. Psicologos del absurdo y magufos sin gracia, por no decir magufos de mi…
Excelente artículo!!
Lo siento, pero no estoy de acuerdo en absoluto.
El arte es y siempre ha sido manipulación. Lo nuevo es el poder que ha adquirido, sobre todo, por medio de la reiteración: la publicidad está en todas partes, en la tele, en el ordenador, en las revistas, en la sopa…
Pero la función del arte siempre ha sido crear cohesión social en torno a unos valores que se idealizan, precisamente, mediante la belleza. En la E. Media, no eran los productos de marca, sino la aristocracia y sus riquezas las que aparecía nrodeadas por un aura de magnificencia, belleza, esplendor. El arte estaba ahí para recordarnos que las jerarquías son conmovedoras. ¿Y qué decir del arte sacro? ¿Tenía otra función que no fuese didáctica, específicamente manipuladora? ¿otra función que no fuese impresionar al vulgo e inculcar en sus impresionables cabeera el orden del mundo?
El motivo por el que hoy podemos mirar todas esas obras sin sentirnos demasiado influidos por ellas, es porque las miramos desde la barrera, desde fuera de la cultura para la que fueron creadas. Hoy puedo observar a ese San Sebastián y pensar que es un óleo perfectamente logrado, y no: que es efebo bellísimo y que su sacrificio es admirable (por no mencionar el erotismo de las flechas que lo penetran). Hoy puedo pensar en el lienzo y no en la verdad que “publicita”, porque yo no creo en San Sebastián, ni creo que le tenga que dejar limosna al cura que lo custodia.
En cuanto a la mentira que encierra la publicidad, su idealización de la realidad… qué quieres que te diga: observa las estatuas griegas, los retratos renacentistas, la literatura del amor cortés, las mil vírgenes de madera, qué coño: el hombre perfecto de Davinci… Cuando encuentres un grano me avisas. Cuando aparece un tipo feo en un cuadro: o el pintor se ha equivocado, o el retratado es un anónimo, forma parte del vulgo.
Quizás no me expliqué bien. En la comparación que leiste en el artículo se interpreta como el arte siempre fue y será manipulación, público es y por tanto publicidad de algún tipo. Lo que me asusta y nos conmueve a muchos hoy es que cierto tipo de manipulación se está instalando en nuestras mentes. No se trata de que creamos y queramos cierto tipo de CANON, se trata de que no hay opción: o adoras al becerro de oro o estas apartado. En la Historia del Arte, este sólo era una parte del elemento social, no el único. Ahora tenemos aque comer, beber, soñar y educar con Modelos que nos teledirigen. Ojo!, si no entras en el mercado estás marcado y se te cierran todas las puertas. No se trata de que yo crea o no en San Sebastián, se trata de que Matrix cree en mi y no me deja moverme. Mejor dicho, no quiere dejar moverme. “Lo del tipo feo en un cuadro” te deja en mal lugar sobre tus conocimientos artísticos: Velázquez, Goya y de ahí para acá mejor no nombro más, muchos de los mejores artistas han querido retratar la belleza costumbrista, encubierta o triste o pobre o….
Estaba pensando en Velázquez y en Goya, precisamente. Baco es bellísimo, el feo es, precisamente, es el tipo de atrás, perfectamente anónimo, que se asoma a la escena.
En cuanto a Goya: las pinturas negras son una excepción y no sabría decir hasta qué punto entonces eran arte, en tanto que no tuvieron mayor repercusión, fueron un experimento personal aislado. Los retratos de la corona, por otra parte, tienen más explicaciones: 1 la primera y más evidente es que los monarcas eran FEOS, de donde no hay no se puede sacar. Estaría bien tener una foto para comparar. 2 la segunda es que no son retratos muy logrados. Quizás Goya no fuese capaz de idealizarlos, de conseguir una imagen más agradable a partir del material (por eso decía que el pintor se “equivoca”). En cualquier caso, siempre aparecen como figuras de poder: rodeados por sus riquezas, en planos contrapicados (signo evidente de autoridad), centrados en la imagen (más autoridad todavía, como los pantocrátor).
En cuanto a la pintura costumbrista, el naturalismo… insisto en lo mismo: aparecen para retratar al pueblo desde fuera del pueblo. La belleza está reservada para quienes ostentan el poder: las clases altas, la religión, los dioses.
A lo que voy es que la belleza significa: significa bueno, admirable, deseable. Y eso se utiliza en las obras artísticas de todas las épocas para comunicar un mensaje manipulador, en tanto que no es explícito. Se vale de los mecanismos automáticos de percepción y por tanto no se racionaliza, el observador simplemente lo digiere sin ser siquiera consciente de ello.
Por lo demás, estoy de acuerdo contigo en que la publicidad tiene demasiado poder y, desde luego, no es deseable (aunque, de hecho, opino que es el arte más significativo de la época en la que vivimos). Y estoy de acuerdo con que su mensaje es negativo, tiene efectos adversos sobre la autoestima y la psicología de quienes viven envueltos en ella… PERO es un fenómeno inherente al sistema capitalista en el que vivimos. Con lo cual, para luchar contra la publicidad sólo hay dos posibles medidas:
1. La primera, un puro parche: legislar la publicidad y los valores que debe transmitir, teniendo en cuenta su papel educativo. Esto es: prohibir los anuncios machistas (el 90% de los anuncios de detergentes, por ejemplo), o, en general, todos aquellos que atenten contra los valores que se supone que rigen nuestra sociedad. El problema, evidentemente, es que los publicistas se te echarían encima (ellos crean para la sociedad que ES no para la que debería ser).
2. Cambiar el sistema. Desmontarlo de pe a pa. Reconocer que crecimiento indefinido es imposible, absurdo, antiecológico y motivo de frustración e infelicidad. Erigir un sistema que no requiera usar a los seres humanos como engranajes, como consumidores de los que alimentarse. Un sistema que no imponga convencer a la gente de que es basura y de que la única forma de consolarse es comprando compulsivamente.
Personalmente, me apunto a la segunda solución. Pero lo desastroso es el sistema, no la publicidad. La publicidad es sólo un síntoma más, no la enfermedad.
“La belleza esel principio de lo terrible que apenas soportamos y si lo admiramos es porque desdeña destrozarnos” Rilke, primera elegía a Duino. La pseudobelleza manipuladora y subliminal no desdeña destrozarnos, lo hace como personas.
Tienes razón en que el problema es el sistema, pero éste utiliza especialmente a la publicidad deformante y subliminal en algunos casos. ¿Debe haber publicidad? Claro, pero yo como publicista debo saber donde están los límites, yo mismo utilizo a Dove para comentar un punto de vista. No hay otro remedio. Sólo desde dentro cambiaremos algo. ¿Crees realmente que los que han contrubuido a la mejor historia artística de la humanidad han utilizado siempre al pueblo para verlo desde arriba?
¿Crees que las pinturas negras de Goya son un exceso final y anecdótico del autor?
¿Crees que Bacon pintaba lo feo porque tenía dioptrías? ¿Hay belleza en el Arte del siglo XX? Hasta Sebastiao Salgado los que miran con otros ojos están, en la medida de lo posible, por encima del Poder, y se toman la libertad de hacer lo que desean: rebuscar lo admirable y terrible que nos conmueven en todos los rincones oscuros, feos, pobres y ciegos de nuestro más próximo entorno.
¿figuras de poder?, en manos del artista los poderosos no quedan demasiado bien pintados si los vemos con un percepción más profunda. Miremos El Greco, Toulouse Lautrec. La escuela flamenca despreció las alturas del poder
De los Griegos: la Venus de Milo no es de este mundo. Después el jardín de las delicias, y todo El Bosco
Enfín siento no haber sido menos retórico. La experiencia estética no puede ni debe tener al Poder como consejero. La belleza de El David de M. A.está más allá de sus formas, lo que representa de lucha contra el poder Vaticano, Florencia condtra Roma, David contra Goliad, un ideal más allá del Poder, una fuerza ideal terrible, no su cara bonita y así todo M. Angel.
Bueno, siento no haberme explicado mejor.
Hombre, claro, si te metes en el siglo XX, hablamos de otra cosa completamente distinta. Entonces entra en juego un mercado del arte mucho más difícil de analizar, una serie de especulaciones y valoraciones que requerirían más de 100 comentarios para ser acotadas. Personalmente Bacon me enerva, más que nada porque creo que sus posibilidades expresivas acaban… en el tercer lienzo. Pero no lo voy a defender esa postura aquí.
Sebastián Salgado me gusta más aunque, como buen artista, también usa la belleza como un recurso manipulador: hasta qué punto su fotografía es reivindicativa, un manifiesto, maravilloso por otra parte. Y hasta qué punto puede permitírselo porque utiliza una técnica de reproducción mecánica. Sus fotografías se venden en libros que puede comprar cualquiera. Su amo no es el poderoso. Aunque supongo que se habrá llevado su buena pasta por los originales.
En cuanto a antes del siglo XX:
Las pinturas negras de Goya me encantan. Hablo de que entonces no eran arte, tal y como lo entendemos, puesto que carecieron de repercusión. Entiendo que el arte tiene una función y que esa función es colectiva. Define a un grupo, un periodo, una cultura. O, si no quieres que entremos en el debate arte/no arte: no creo que fueran culturalmente significativas, o relevantes para definir el arte de esa época.
No entiendo la referencia al Greco, sinceramente. No creo que pintase nada feo. Toulouse Lautrec, por su parte, representaba a una burguesía perfectamente bella, urbana y divertida. O cosas que le gustaban a la burguesía, incluso algunas demasiado picaronas o exóticas. Además, en gran parte de su obra, utiliza técnicas gráficas de reproducción seriada, como la litografía (depende así de un público mayor). Tampoco entiendo a qué viene lo de la escuela flamenca: cuando retrataba e idealiza constantemente a la clase media emergente, el nuevo poder económico que quiere así seguir subiendo en la escala social. O eso, o escenas religiosas. La Venus de Milo es una Venus, bellísima, diosa y poderosa. Y no sé qué me quieres decir sobre El Jardín de las Delicias. ¿Es bello, feo? ¿Representa poder, no? No entiendo cuál es su papel en el debate.
Por lo demás, supongo que yo tampoco me he explicado. No me parece mal que el arte sea manipulador. Es su función: conmover a través de la belleza para transmitir un mensaje. Lo que creo es que cabe juzgar ese mensaje desde el punto de vista ético. Es ahí donde se puede decir que el mensaje que transmite la publidad es negativo, pero, personalmente, no creo que ella sea capaz de autocontrolarse (de hecho no se autocontrola). Ni creo que el problema se acabe ahí.
Ahora, mi opinión: no todo son nubes negras, creo que uno de los mayores regalos de nuestro tiempo es que, sí, hay belleza no subordinada al poder ni al mercado: no hace falta más que recorrer con sabiduría Youtube, Vimeo, galerías de Flickr, incluso ciertas librerías y ciertos cines… arte que ha logrado ser colectivo y culturalmente relevante (identificativo de un grupo significativo de personas y de una época), gracias, mayormente, a las técnicas de reproducción mecánica.
Otro detalle y parcial solución:
Desmenuzar los sistemas de percepción automática para que pasen por el filtro racional: enseñar a los chavales a analizar una imagen como analizan un texto, ser conscientes de qué están viendo y por qué ese anuncio les da ganas de… lo que sea. Estudiar composición, color… saber que, también en imagen, todo significa.
Pues yo si estoy deacuerdo, además la publicidad actual degrada a la mujer, es ridícula y malforma las mentes de los adolescentes.
“vivimos a imagen de las cosas y personas perfectas, sólo conformes con tener lo absoluto aquí y ahora aún sabiendo que está manipulado”
Acertadísimo Luigargo.
Salud!
Yo también pienso que la publicidad actual degrada a la mujer y es penosa en general. Pero eso denota los valores machistas que perviven en nuestra sociedad. La publicidad no hace más que plasmarlos, lo cual no significa que no sea arte (más bien todo lo contrario).
Por otra parte, ya que nos ponemos a comparar con el arte antiguo: un arte que idealiza hasta la saciedad la virginidad de la mujer, su honor, su dulce indefensión, ¿no es también degradante? Los valores de hace 200 años no eran mejores en ese sentido.
Totalmente de acuerdo con Almudena sobre el papel manipulador del arte. Que ahora nosotros no nos sintamos impulsados a imitar la moda de las obras de arte que retratan a Luis XIV, se debe simplemente a que no vivimos en el Siglo XVII. Pero en ese entonces todo aquel que podía, se desvivía por imitar ese estilo de vida. ¿Que se lo podían permitir? Habría que ver la opinión del pueblo llano que terminaba pagando finalmente por los excesos de la nobleza. En este sentido, el medio habrá podido cambiar, pero el mensaje es bastante el mismo (aunque cuando caduca, nos quedamos sólo con la estética y entonces ya no hay problema).
Y me parece curiosa la cita de Le Corbusier . En principio creo que efectivamente belleza y utilidad deben ir de la mano, no deja de ser curioso que, por lo regular, los arquitectos suelen fallar cuando creen que sus proyectos los proveen. Al menos, tengo presente un proyecto de viviendas construidos por Le Corbusier con sus principios de la Nueva Arquitectura. Pasado un tiempo se regresó para ver cómo vivían en ellas las personas y descubrieron que todas habían sido modificadas para acomodarse al ideal de una casa, que no correspondían con la visión del arquitecto. Por ejemplo, las terrazas-jardín habían sido cubiertas con tejados (estructuralmente inútiles, porque techo ya había), porque una casa “tenía que tener tejado para ser casa, o las plantas libres con espacios fluidos terminaban siendo divididas por muros, que no sostenían nada, pero que incorporaban divisiones que la gente consideraba que debían existir. ¿Fueron tales modificaciones producto de gente inculta que no captaba el goce estético de sus casas Le Corbuserianas? ¿O simplemente Le Corbusier ignoró que “el modo de vivir” está moldeado culturalmente y un proyecto, por más ideal que sea en la mente del arquitecto, si no toma en cuenta esa impronta fracasará?
En fin, sería curioso saber qué opinaban los griegos comunes y corrientes sobre las imágenes tan perfectas de sus estatuas e imágenes. ¿Se sentirían traumados como nosotros por ese planteamiento de expectativas irreales?
muy acertado. Le corbusier, Niemeyer y los que vengan aprenden/rán de sus errores. Y las obras artísiticas tienen que superar el filtro de la realidad empírica. Les pasa a todas las Artes. La oxidación, ya dije. está presente de diferente manera.
Es una interesante reflexión, aunque debo oponerme a lo subjetivo que se torna el mesaje. Como publicista debo decir que, como planteas en la nota, existe una dicotomía entre lo que se puede o no se puede hacer, entre loq ue está bien y lo que está mal; la publicidad en este punto es si me permiten decirlo una puta, pagas para que haga lo que quieres. Los mercenarios realmente son los que contratan publicidad y obligan a su vez a transmitir mensajes engañosos, y no solo con Photoshop si no con otras herramientas que atacan directamente en subconsiente de un grupo objetivo para que actuen mas por instinto creándoles unas necesidades antes no adquiridas.
Sin embargo tambien hay publicistas y agencias que hacen fácil el trabajo y prostituyen la profesion, y al final y por ley de por uno pagan todos, los publicistas somos los villanos del siglo XXI.
Recordemos la Comunicación es el cuarto poder
Chapo por el post
Deberías de criticar con la misma dureza a los maquilladores, que también utilizan trucos para deformar la realidad y han existido toda la vida. También debes de mencionar a los cirujanos plásticos y a las personas que se someten a esas operaciones. A los que fabrican alzas y a los que se las ponen. A los modistos que con sus vestidos pueden hacer más esbelta una figura. A los fotógrafos(incluso los que no utilizan Photoshop) puesto que mediante el uso del flash, de la apertura, de la profundidad de campo, de los reflectantes, del control del fondo y de la perspectiva pueden plasmar algo casi irreal. A los del wonderbra, a las fajas reductoras-corses…Bueno, creo que podría seguir eternamente. A lo que vamos, no te escandalices por la publicidad de estos tiempos cuando llevamos milenios intentando parecer mejores de lo que somos. Si a una mujer con pechos pequeños le hubiesen dicho hace cien, trescientos o mil años que le ponían unas tetas bien hermosas hubiese aceptado encantada, esto lo digo por si piensas rebatir algunas cosas argumentando que es la publicidad la que nos lleva a querer “falsearnos”. Para terminar os digo que me encantan los retoques digitales, si desean mostrar a personas perfectas, por mí adelante. El problema no está en evitar las imagenes retocadas, o evitar que solo muestren a las personas más hermosas del planeta(puesto que de esta manera también estas creando unos ideales que no se pueden alcanzar), el problema está en la educación, que las personas tengan la base y las herramientas necesarias para discernir entre qué es real y qué no lo es. Con educación se consigue mucho más de lo que conseguirías con una publicidad honesta. La educación es como la “Ley de Godwin”(pero sin nazis), conforme cualquier conversación se alarga tiende a 1.
Por cierto, más peligro que las publimentiras es la manipulación de la información.
Un abrazo a todos.
PD: Me encanta Amazings.es
Cierto. Por alusiones, yo criticaba el envoltorio, los ejemplos se ven a millares. El publicista de oficio debe saber donde están sus límites. No podemos esperar que El sistema capital que nos gobierna nos dé las claves. Critico que no veamos los efectos del exceso de manipulación: ej. anorexias, bulimias, patologías psicológicas de todo tipo, ludopatías etc… El nivel de manipulación actual no es comparable con el que tenían otras épocas. Ahora les gusta que nos creamos libres y soñadores mientras compramos y ansiamos sus formas de vida.
Cuantas cosas en tan poco espacio. Por cierto, antes se me ha olvidado darte la enhorabuena por el post que, aunque difiera de tu opinión, está realmente bien y hace que hablemos de estas cosas.
Ahora vamos por partes, no creo que el publicista se deba autocontrolar en este aspecto. Esto me recuerda a las discusiones que he tenido sobre los peligros de los videojuegos. Donde hay gente que argumenta que los videojuegos violentos insensibilizan a las personas, les hacen más violentos, etc. A lo que yo respondo que las personas que cometen algun crimen influenciadas por un videojuego o que cambian en algo debido a eso, hubiesen acabado haciendo lo mismo pero influenciadas por una pelicula, serie o libro. Es decir, el problema no está en evitar los estímulos exteriores, si no en saber controlarse uno mismo, tener la cultura y la base necesaria para afrontar el mundo y en saber valorarse con lo que se es.
No espero nada del sistema capitalista, sin embargo sí lo espero de nosotros mismos, creo que podemos cambiar el sistema, podemos cambiar la forma de gobierno, podemos mejorar la educación y que podemos ganar la batalla silenciosa que se está librando entre libertad y control, en la cual tiene mucho que ver internet, y que gracias a páginas como ésta que promulgan la ciencia, el pensamiento crítico y la cultura, se gane al final esa batalla.
No creo que la publicidad tenga como consecuencia la anorexia, bulimia, etc, ni creo que tenga una influencia tan grande. Creo que nos encanta exteriorizar la culpa, decir “soy así por la sociedad”, como si no tuviesemos voluntad o capacidad de maniobrar y decidir. La persona influenciada por la publicidad ha tenido antes unas carencias que le han llevado a ser vulnerable.
Las dos últimas frases creo que son otro tema. Evidentemente intentan manipularnos, pero saberlo ya nos hace estar en alerta y dispuestos para afrontarlo.
Un abrazo.
Gracias dog, espero que seas un lupus silvestre. Yo no creo en la inocencia del sistema. Creo en la inocencia no superada pero es verdad que nos hacemos los frágiles, el problema es que a veces es demasiado tarde para encontrar las armas de autodefensa personal. Siento que no es la publicidad misma la culpable sino el envoltorio dformador y engañoso que está detrás, como ya dije- Bueno yo también creo que plantearse la cuestión es comenzar la cura. Recuerdo a Lacan. Esa es la razón del post. Me gusta que discutamos de ello, tal vez (aunque suene pretencioso) alguién tome nota y no se deje llevar por las apariencias, palabra que no aparece en el artículo y debería ser parte del título, en relación con la cuestión platónica- Qué la fuerza crítica nos acompañe.
Me ha gustado mucho tu post, ya tienes una fans mas, felicidades