Si hoy se construyera una barrera en el estrecho que impidiera esta entrada de agua, el nivel del Mediterráneo descendería casi un metro cada año. Por inverosímil que parezca, esta idea ya se le ocurrió al ingeniero alemán Herman Sörgel en 1929, que planeó la construcción de un inmenso dique en Gibraltar con la idea de unir Europa y Africa secando el Mar Mediterráneo: el Proyecto Atlántropa.
Es una de las más disparatadas distopías que conozco y afortunadamente no prosperó, pero ilustra bien lo que pudo suceder realmente durante el Mesiniense: que el nivel del mar global quedara por debajo del umbral del estrecho y al quedar el Mediterráneo literalmente incomunicado, se evaporase.

Vista satelital de las Béticas, el Rif, y el Estrecho de Gibraltar. La cámara mira al NE, las cumbres de Sierra Nevada están en el centro.
El Mediterráneo ha atravesado ya crisis mucho peores que la actual. La peor fue hace 6 millones de años y los geólogos la conocen como la Crisis Salina del Mesiniense.
El Mediterráneo es un mar de clima relativamente seco en el que se evapora más agua de la que aporta la lluvia. Nuestro mar se formó en una depresión de la superficie terrestre que fue quedando atrapada entre África y Europa, mientras estos continentes se aproximaban a razón de unos milímetros cada año. Al emerger los últimos canales de conexión con el Atlántico, el Mediterráneo quedó aislado y a merced de la evaporación.
Antes de desecarse casi por completo, sus aguas se convirtieron en una densa salmuera en cuyo fondo se depositó alrededor del 10% de la sal contenida en todo el océano.
Para explicar semejante volumen de sal, el Mediterráneo debería haber actuado como una enorme salina durante al menos 100.000 años, y evaporar unas 50 veces su volumen de agua. Esto es más o menos parte del consenso entre los científicos especialistas (principalmente sedimentólogos), pero ¿qué causó estos sucesos sin parangón? Se han propuesto diversas hipótesis sobre los mecanismos que pudieron cerrar los estrechos entre ambos mares, pero ¿hay alguna una manera de comprobarlas cuantitativamente?
La pregunta no es meramente filosófica, porque buena parte de los recursos de hidrocarburos y de otros minerales de la región Mediterránea están enterrados bajo esa capa de sal, que es muy difícil de perforar. Conocer mejor su origen podría facilitar la explotación minera, entre otras aplicaciones. Lo que sigue es nuestra aproximación al problema, tal y como fue publicada en diciembre en la revista Nature. Leer más »